30 abr. 2018

Pasos para hacer una huelga de guionistas

Manifestación de guionistas durante la huelga de 2007/08. (Fuente: AP Photo)

Concepción Cascajosa Virino

Entre el 5 de noviembre de 2007 y el 12 de febrero de 2008, las dos divisiones territoriales del Writers Guild of America (WGA) estuvieron en huelga contra la entidad que agrupa a los productores audiovisuales de Estados Unidos, la Alliance of Motion Picture and Television Producers (AMPTP). Durante esas catorce semanas y dos días, Hollywood se enfrentó a un movimiento laboral que paulatinamente fue parando el ritmo de los rodajes, privados de la savia que los pone en marcha: los guiones. El asunto central que provocó el desacuerdo fueron los ingresos derivados de las nuevas modalidades de distribución de contenido en internet.

Mientras que los productores aducían que todavía no generaban ingresos suficientes, los guionistas temían que el cambio tecnológico se hiciera a costa de sus esfuerzos, como ocurrió dos décadas atrás con la llegada del vídeo doméstico. La huelga se saldó con un acuerdo que dejó un gusto agridulce a todas las partes y que, de facto, terminó con la temporada televisiva 2007/08.

La periodista Cynthia Littleton, una de las plumas más incisivas de las publicaciones especializadas en audiovisual de Estados Unidos, cubrió la huelga desde Variety y en 2012 le dedicó un espléndido libro, TV on Strike. Why Hollywood Went to War over the Internet. Diez años después de la huelga, con el escenario de digitalización anticipado entonces convertido en una realidad, y, por qué obviarlo, con el patio de la industria televisiva nacional algo removido, merece la pena recuperar el libro y las lecciones que ofrece sobre cómo hacer una huelga de guionistas.
Los derechos por las emisiones en streaming siguen siendo un punto contencioso en las renovaciones de contratos.

Lección 1. Los creadores audiovisuales son también trabajadores

Esta lección podrá parecer obvia, pero en profesiones donde a veces prima el individualismo y la vanidad, es fundamental, porque permite el desarrollo de conciencia de clase y el fortalecimiento de estructuras de representación.

Los profesionales de Hollywood se articulan en gremios a los que hay que pertenecer de manera prácticamente obligatoria. Ellos fijan las tarifas mínimas, que son de ineludible cumplimiento para sus miembros, y recaudan y reparten la compensación por la explotación adicional, los residuals. La huelga de 1960, de cinco meses, fue clave para la consolidación de este derecho, aunque a cambio de renunciar a los ingresos derivados de la producción anterior a ese año. Sobre este sacrificio de los guionistas veteranos en favor de los jóvenes se asienta la fortaleza actual del Writers Guild.

Lección 2. Encuentra un tema que aglutine y permita ganar algo significativo

A veces, determinadas reivindicaciones se basan en quejas sobre situaciones particulares, y es una tendencia de determinados grupos querer contentar a todos sus miembros en lugar de concentrarse en objetivos específicos. La cuestión de los ingresos sobre la distribución en línea de contenidosparecía afectar en ese momento más a los creadores televisivos que a los cinematográficos y no suponía una mejora inmediata, pero permitió presentar a la huelga como una oportunidad única que no se podía desaprovechar para ganar algo cuyos beneficios se notarían durante décadas. A cambio, los guionistas tuvieron que ceder en otros asuntos, como la jurisdicción sobre los programas de telerrealidad y los ingresos derivados de la comercialización en DVD.

Lección 3. Una huelga no se monta en un día

Una de las partes más interesantes del libro de Cynthia Littleton tiene que ver con el proceso de preparación para la huelga. El acuerdo entre guionistas y productores, el denominado Minimum Basic Agreement (MBA), se firma cada tres años. Tras la última renovación, los miembros decidieron apostar por un líder con ideas más contundentes y eligieron de manera aplastante al guionista de animación Patric Verrone como presidente.

Este se volcó en reforzar la cuestión interna, organizando durante casi dos años decenas de charlas y encuentros donde se hizo pedagogía sobre lo que iba a significar la negociación de 2007 y la importancia de llegar allí con un frente unido y unos miembros movilizados. Su principal aliado en ese empeño fue el director ejecutivo del WGA, David Young, un gestor especializado en derechos laborales y activismo sindical. Pero muchos de los guionistas estaban preparados para hacer algo más que piquetes: utilizar sus habilidades profesionales para producir cientos de textos y vídeos sobre la huelga que se propagaron a través de la Red.

Lección 4. Los profesionales más exitosos son los que deben dar ejemplo

Si hay un grupo que ayudó como ningún otro a la puesta en marcha de la huelga fue el de los showrunners, los creadores de mayor status en la industria. Littleton dedica un capítulo entero de su libro a desglosar el rol del grupo conocido como United Showrunners que, en la tesitura entre dos identidades como guionistas y productores, optaron por la primera.

Su primer acto público fue un manifiesto titulado Pencils Down Means Pencils Down, que logró la firma de más 150 profesionales de primer nivel y se publicó en forma de anuncio en las principales publicaciones de la industria. Showrunners como Steve Levitan, Greg Daniels, Shawn Ryan y Shonda Rhimes sirvieron de ejemplo yendo a piquetes y actos públicos, abriendo líneas de comunicación con los líderes de los estudios, apoyando a los líderes cuando empezaron a surgir fisuras… Y en pleno proceso de revalorización de la autoría televisiva, fueron clave para un estado opinión positivo hacia la huelga. Algunos pagaron un precio alto cuando vieron sus contratos de desarrollo cancelados.

Lección 5. Los mejores aliados de los guionistas son… los actores

No es casualidad que los dos sectores profesionales que más huelgas han hecho en Hollywood sean los actores y los guionistas. Ambos grupos han tenido claro que la mayor parte de sus miembros sólo logra trabajos pagados ocasionalmente y depende de los residuals para llegar a fin de mes. Durante el periodo de la huelga, los actores apoyaron a los guionistas a todos los niveles.

El presidente del Screen Actors Guild, Alan Rosenberg, participó en numerosos eventos durante la huelga, y cientos de actores se volcaron en apoyar a los guionistas dando un rostro conocido a sus reivindicaciones. En una de las más efectivas acciones comunicativas de la huelga, actores como Sean Penn, William H. Macey, Felicity Huffman, Susan Sarandon y Martin Sheen protagonizaron la campaña de vídeos Speechless Without Writers donde mostraban que, sin los guionistas, no tenían nada que decir.
William Petersen, protagonista de ‘CSI’, junto al guionista Naren Shankar en las concentraciones de los guionistas durante la huelga. 

Y Lección 6. Lo que se necesita para movilizar no sirve para llegar a un acuerdo, y viceversa

Frente al apoyo sin reservas del Screen Actors Guild, el Directors Guild of America (DGA) mantuvo una posición muy distinta respecto a la huelga, hasta el punto de que se puede decir que los directores recogieron las nueces mientras los guionistas agitaban el árbol. Con la negociación entre WGA y AMPTP rotas durante semanas, y pese a que su acuerdo todavía estaba a meses de expirar, el Directors Guild entró en negociaciones con los productores. El acuerdo se logró trato en apenas seis días, lo que se hizo público el 17 de enero, cuando los guionistas llevaban más de dos meses de huelga.

La aproximación del Directors Guild no se basó en la pasión que tanto sirve como catalizador de movilizaciones, sino en los fríos datos tan útiles para las negociaciones. En 2006, el DGA organizó un seminario privado al que invitaron a presentar a diferentes analistas externos y expertos en medios sobre los cambios que se avecinaban con la digitalización. De ahí salió el encargo de estudios adicionales a los participantes, y la idea de contratar un estudio sobre el futuro del mercado audiovisual complementario a una consultora. El Directors Guild dedicó un millón de dólares y un año de trabajo a este empeño, pero esos estudios sirvieron de base para abrir un diálogo franco con los productores.

Cuando un equipo de ambas partes comenzó a trabajar en secreto en un acuerdo, el DGA logró convencer a los productores de aceptar el concepto de distributorˈs gross, con el fin de que el porcentaje que se iba a fijar en la explotación en los nuevos medios fuera sobre la base de los ingresos totales y no una parte (como ocurría con el vídeo doméstico). El éxito del DGA en lograr ese reconocimiento fue un hito histórico y marcó el comienzo del fin de la huelga un mes más tarde. El desenlace fue una victoria agridulce: aunque la huelga causó pérdidas millonarias inmediatas, también permitió a los profesionales de Hollywood dar pasos firmes hacia el futuro.
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