23 feb. 2018

¿Es escribir comedia "una cosa de hombres"?

MARITA ALONSO

Christopher Hitchens publicaba en Vanity Fair en el año 2007 un artículo llamado Por qué las mujeres no son divertidas, en el que el autor aseguraba que las mujeres carecen de gracia alguna porque la única razón por la que los hombres sí la poseen es para atraerlas. Once son los años que nos separan de este texto, pero en esta década las mujeres que se dedican al humor siguen siendo muchas menos que los hombres. ¿Es la testosterona un imán para el humor? ¿Carecen las mujeres de gracia? ¿Es el Club de la Comedia el nuevo Tinder? Hablamos con tres mujeres que dominan la comedia desde su papel de guionistas y directoras para saber por qué demonios a la sociedad le sigue costando asumir que las mujeres -ahí va un buen spoiler- son tan graciosas como los hombres.

Le preguntamos a Jelen Morales, guionista del programa Leit Motiv de Andreu Buenafuente y colaboradora en el late night feminista Deforme Semanal la razón por la que el humor sigue estando en España en manos de los hombres. “¿El humor en manos de los hombres? No lo creo. ¿La disfunción eréctil? Eso sí puede que siga estando en sus manos, pero el sentido del humor es innato al ser humano, y en esa categoría entramos todas. Lo que sí creo es que en el mundo del humor se nos conoce menos, se nos programa menos, se nos promociona menos, o se nos selecciona siguiendo unos requisitos estéticos que a los cómicos no se les exige. ¿Por qué? Porque los que toman las decisiones son tíos. Por ejemplo sólo un 21% de mujeres participan en los consejos de administración de los grandes medios, y claro, así es más fácil ignorarnos. Pero eso está cambiando. Las mujeres nos hemos cansado de esperar a que nos den una oportunidad, las oportunidades nos las tenemos que dar nosotras. Estamos viviendo un momento histórico. El humor ya no se cuenta sólo desde una perspectiva masculina, y esto es algo fabuloso”.
La humorista Amy Schumer
La guionista Pilar de Francisco (colaboradora habitual de la Cadena Ser) también cree que las cosas están cambiando. “Tradicionalmente, el humor es cosa de hombres. Contratar a una mujer en algunos sitios aún se ve como un riesgo, oyes lo de: "es que las cómicas no dais audiencia". Cada vez hay más profesionales que quieren cambiar las cosas y dejar atrás los prejuicios, pero la inercia aún es fuerte”, asegura. La directora de televisión Rosa Olucha, a la que le debemos Homo Zapping, Alaska y Mario y En el Aire durante dos temporadas, entre otros muchos formatos en los que el humor ha sido uno de los personajes principales, coincide en afirmar que la tradición sigue siendo la responsable de esta situación. La tradición y… bueno, sigan leyendo, que ya nos hemos marcado antes un spoiler. “Ha sido así durante miles de años. Fueron ellos los que empezaron a escribir, ellos los que empezaron a recitar, ellos los que empezaron a actuar. Ellos escribieron la historia y ellos escribieron los chistes. Pero sobre todo, ellos escribieron la Biblia. Por lo tanto, la culpa es de la religión”, explica.

Cuando durante la gala de inauguración de la 65 edición del Festival de Cine de San Sebastián Anne Igartiburu pidió a los presentes que pensaran en sus tres cineastas favoritos, ninguno de los asistentes pensó en una mujer. Si hiciéramos esta operación hablando de cómicos, es más que probable que la escena se repitiera. Aunque esta situación, más que probablemente, no ocurriría si alguna de nuestras tres reinas del humor tuvieran que citar a sus cómicos preferidos, preferimos que por una vez sean las mujeres las que gocen del protagonismo absoluto al preguntarles directamente cuáles son sus cómicas preferidas. “Del pasado reciente destacaría sobre todo a Eva Hache, que fue pionera al presentar su propio late night. También me parecen referentes Ana Morgade y Silvia Abril, dos cómicas que han conseguido algo dificilísimo como es triunfar en el prime time televisivo. También Thais Villas en El Intermedio ha creado un estilo propio”, responde Pilar de Francisco. “Icono solo hay uno, Rosa Maria Sardà. Geniales humoristas: Eva Hache, Paz Padilla, Silvia Abril, Ana Morgade y Yolanda Ramos”, responde tajante Rosa Olucha. “Esperanza Aguirre me hace mucha gracia, pero no la considero un icono de nada. En realidad no tengo iconos sino referentes muy dispares que han ido evolucionado a lo largo del tiempo. Cómicas como Lina Morgan, Rosa María Sardá, Chus Lampreave, Gracita Morales o Verónica Forqué… Más adelante, cuando empecé a trabajar como guionista tuve la suerte de descubrir el talentazo de Anabel Alonso, Amparo Baró, Carmen Machi, Silvia Abril, Esperanza Elipe, Juana Cordero, o Esperanza Pedreño… Y actualmente he conocido a cómicas que escriben su propio material y con las que me identifico muchísimo: Isa Calderón, Celia de Molina, Patricia Sornosa. Autoras con un humor personalísimo capaces de poner el dedo en la llaga y de cuestionarlo todo porque no creen en los límites del humor …La comedia española vive un auge increíble. Creo que los referentes están cambiando. Cada vez más mujeres encuentran la manera de contar quiénes son y eso me encanta”, responde Jelen Morales.
“Conozco ahora más mujeres monologuistas que hombres monologuistas, o quizá las encuentro más interesantes. Amy Schumer, Abby Jacobson, Ilana Glazer, Tina Fey, Michelle Wolf (que me la recomendó un colega guionista, por cierto), Amy Poehler, Charo López, Malena Pichot, Ellen Degeneres, Kristen Wiig, Aly Wong, Jen Kirkman, Nikki Glaser, Sarah Silverman, Margaret Cho, Chelsea Handler... Y podría seguir ¿eh? En Netflix, HBO y YouTube hay más presencia de monologuistas y cómicas que nunca. Claro que la proporción es ridícula si la comparamos con el número de monologuistas masculinos. En España ni te cuento. Los datos reflejan que la igualdad está lejos, pero soy optimista al respecto. Cada vez hay más mujeres dispuestas a transgredir las normas en un escenario, a pesar de que se les exija más y se les perdone menos los fallos, y cada vez hay más público interesado en escucharlas. Estas monologuistas están cambiando la imagen que tenemos de la mujer, hacen evolucionar el humor y abren el camino a otras mujeres. Eso sí, en España las productoras siguen confiando más en los cómicos que en las cómicas. La presencia de monologuistas mujeres en programas de humor sigue siendo excepcional”, explica Morales.

Preguntamos a nuestras guionistas cuántas mujeres hay en sus equipos. Morales se acaba de incorporar a Leit Motiv. “Ahora somos dos chicas y seis chicos. Antes de que yo llegara, ella era la única chica guionista. De hecho, son conscientes de la desproporción, y por eso mismo le dedicaron un programa”, responde Jelen. “Actualmente, soy coordinadora de contenidos en Yu No te pierdas nada, en Los 40. Llevo la parte del programa que es para Youtube. En total, hay siete guionistas en el equipo y dos somos mujeres”, responde Pilar. “No sé si es más difícil que otros entornos. El mundo de programas de comedia es masculino. Casi siempre he sido la única guionista o como mucho éramos dos. Ser minoría lo complica pero gracias a la sororidad nos vamos haciendo fuertes”, puntualiza.

Las cifras que desvela Rosa Olucha son realmente esperanzadoras. “Normalmente trabajo con más mujeres que hombres. Si cogemos como referente el programa que estoy haciendo ahora, hay doce mujeres y cuatro hombres. El número de mujeres es muy superior al de los hombres y la categoría de sus cargos también. Donde hace unos años había un auténtico campo de nabos, ahora han crecido unas cuantas higueras, en plural y con muchos frutos. Al loro Adán, que tu costilla se está rebelando”, advierte Rosa, que pese a todo, es consciente de que aunque conoce a más directoras de televisión que a directores, en guión sigue siendo diferente. “Es cierto que hay muchos más hombres guionistas que mujeres y confieso que no tengo claras las razones. Seguramente es culpa de la religión”, señala la directora. “En los programas de humor de plató es cierto que hay poquísimas mujeres guionistas. Tan pocas que en 17 años de profesión en el Terrat creo que he visto 2. Una en La Cosa Nostra de Buenafuente y otra en Homo Zapping de José Corbacho. Vendría a ser un 1% de los guionistas que han pasado por el Terrat. ¿Por qué? Yo creo que todavía hay muy pocas mujeres guionistas en el mercado. Si a un proceso de selección se presentan 19 hombres y una mujer es muy probable que el elegido sea un hombre. He visto muchas pruebas de guión a lo largo de estos años, pruebas abiertas, y estoy segura de que lo que determinaba la elección era el resultado de la prueba y no el sexo del que escribía”, explica Olucha.

¿Es más difícil, dada la desigualdad existente, ser escuchada en un equipo de guionistas cuando se es mujer? “Personalmente no me callo ni debajo del agua. Desde siempre he tratado de hacerme oír. De mojarme. De dejar claro mi criterio estuviera delante de un auditorio masculino o femenino. Eso no significa que hayan tenido en cuenta mi opinión, claro. Pero por supuesto en estos 14 años de profesión he sido testigo de situaciones vergonzosas donde a guionistas (entre las que me incluyo) se las minusvaloraba, o se las interrumpía, o se las trataba con cierta condescencia, o se las dejaba fuera de una conversación porque, por ponerte un ejemplo, se hacían símiles futbolísticos. Por supuesto, no era la norma, pero en algunos equipos sucedía. Creo que nosotras hacemos un esfuerzo descomunal por adaptarnos e interesarnos por “su mundo” que al revés no sucede. Lo suyo es universal y lo nuestro no. Lo nuestro son cosas “de chicas”. Y eso además de una falacia es una memez. No somos un colectivo, somos la mitad de la población”, señala Jelen Morales. “Una vez tuve que interpretar un texto sobre videojuegos que no era mío y lo adapté un poco, porque el guión hablaba desde el punto de vista de las necesidades de un hombre heterosexual. Este siempre ha sido un cliché recurrente aunque poco a poco se va cambiando hacia la diversidad”, explica Pilar de Francisco.
Hace unos meses, hablando con un prestigioso cómico acerca de los monólogos de Amy Schumer, me comentó que estaba algo cansado de oír a la humorista hablar acerca de su vagina. La humorista se ríe de esta idea en un sketch de Inside Amy Schumer en el que Julia Louis-Dreyus le pregunta si es “esa chica de la televisión que habla de su coño a todas horas”. El que algunos hombres estén cansados de escuchar a la cómica bromear acerca de su vagina no deja de ser curioso, en especial si tenemos en cuenta que llevamos toda la vida oyendo chistes en los que el falo es el protagonista. “Hay que culpar de ello al patriarcado. Históricamente, los hombres han construido la forma en la que respondemos a todo, incluyendo lo que es y no es divertido, y por ello en algún momento los hombres determinaron que sus penes podrían ser graciosos y las vaginas quedar relegadas a la procreación y al placer”, señala Nathan Pensky en el artículo Por qué son las pollas divertidas, publicado en Maxim.

“Dicen que soy una cómica sexual, y creo que lo dicen simplemente porque soy una mujer. Siento que si fuera aun hombre el que estuviera en el escenario, podría sacarse el pene y todos dirían de él que es un pensador”, dice Amy Schumer en su especial de Netflix. Lo cierto es que llevamos toda la vida escuchando chistes en los que los hombres hablan de sus penes con orgullo, pero parece que cuando es una mujer la que hace bromas sexuales, la situación es algo más incomóda. Entonces, ¿hay diferencias de género en el humor? “Cuando Amy Schummer escribe el sketch Povporn -en el que trata de convencer a su amiga de que vea un porno diferente, el pont of view de una tía- lo hace desde una perspectiva de género, claro. Y al hacerlo, invierte el foco tirando por tierra el discurso hegemónico. Sus sketches, además de ser brillantes, muestran esa otra realidad que nos representa, la que vivimos las mujeres pero que no sale en ningún sitio. ¿Un guionista masculino podría escribir algo así? No digo que esté mentalmente incapacitado, pero hasta ahora no he visto a ninguno interesado en hacerlo. Dicho esto, no creo que cerebralmente hombres y mujeres estemos diseñados para escribir un humor diferente. Simplemente vivimos realidades distintas. Por ejemplo, me siento igual de identificada con una serie escrita y protagonizada por mujeres como Broad City, Girls, Inside Amy Schumer, o I love Dick, que con otra escrita y protagonizada por tíos como Louie, Seinfeld o Curb your enthusiasm. Noto donde ponen la lupa unos y otras pero me descojono igual. A mí lo que me interesa es que cada creador tenga su propia voz, que esa voz sea brillante y que me aporte un enfoque distinto. He trabajado con guionistas masculinos con los que conecto muchísimo y guionistas mujeres con las que no conecto en absoluto. No sé si después de todo te he contestado a tu pregunta, si no es posible que haya sido una pérdida de tiempo que ni tú ni yo, ni los que nos han leído, vayan a recuperar jamás”, comenta Jelen Morales.

A la hora de dar directrices cómicas a un hombre, ¿le es complicado a Rosa Olucha hacerlo? “Para nada. De hecho, me ha pasado lo contrario. Chicas que no quieren hacer o decir según qué cosas porque creen que esto o aquello es machista. Igual por eso hay pocas mujeres humoristas... ¿Hemos dejado de hacer gracia por no ofender a nadie? ¿Somos demasiado correctas en público?”, se pregunta. “Como guionista, al menos en mi caso, he tenido pocas oportunidades de dar directrices a un cómico. Bueno, ni a un cómico ni a nadie. Recuerda soy una guionista. Pero las pocas veces que he tenido ocasión de explicar un gag o un chiste a un cómico no he tenido que cambiar ningún chip en absoluto”, declara Morales. Parece que no está todo perdido… “Casi siempre me ha tocado escribir para hombres y no he notado ninguna diferencia. Al final escribes para una persona y lo importante es adaptarte a su forma de hablar, sus gustos, sus referentes, etc…”, aclara Pilar de Francisco.
elpais.com

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2 comentarios:

  1. El único comentario objetivo y “no feminista” que hicieron, fue este: “Si a un proceso de selección se presentan 19 hombres y una mujer es muy probable que el elegido sea un hombre” Que es la realidad actual, y la razón de la nota. Sienten que se las trata de menospreciar con la pregunta original, y se van a la banquina con argumentos de conspiraciones machistas. Todos somos personas, y creo que debemos aceptar que nos desenvolvemos con diferente “soltura” en diferentes actividades, y pareciera que el sexo de las personas acentúa mucho esta diferencia en algunos pocos casos muy específicos. La "soltura" en el arte de guionar parece ser uno de estos casos.

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    1. Lo importante es hacer gracia, ¿no? A mí, al menos de lo que se extrae de esta nota, poca gracia me hacen... :O

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