26 dic. 2017

7 guionistas iconos de los cómics, que también hacen cine

Por Yago García

Aunque resultan extremadamente distintos en muchos aspectos, los cómics y el cine son dos artes que nacieron casi a la vez, y con una misma base: el montaje de imágenes. De ahí que profesionales que comienzan sus carreras en uno de ellos puedan pasarse al otro con éxito. Que se lo pregunten a Scott Lobdell, escritor de tebeos que, tras firmar en los 90 trabajos extremadamente exitosos (y extremadamente macarras) para la franquicia X-Men, ha obtenido un superéxito de taquilla con Feliz día de tu muerte, la película de terror que desbancó a Blade Runner 2049 del número 1 de la taquilla estadounidense .

El caso de Lobdell llama la atención por las cifras (78 millones de dólares de recaudación, con un presupuesto de 4 millones), pero no es el único. Bien procedentes del mundo de los superhéroes, bien entrenados en el cómic ‘de autor’, los guionistas de cómics que han emigrado al cine con armas y bagajes son multitud, y algunos han llegado a firmar obras de gran éxito en ambos medios. Aquí te presentamos a algunos.


Roy Thomas
En las viñetas: ¿Un nombre capital en la historia de Marvel? Pues sí: discípulo de Stan Lee, y sucesor del mismo como redactor jefe de la editorial, Thomas ha escrito historias memorables para los Vengadores, los X-Men y prácticamente todas sus cabeceras ilustres. Además, fue el responsable de incorporar a su elenco a cierto bárbaro cimmerio… al cual, nos tememos, hizo un flaco favor en pantalla grande.


En la pantalla: Más allá de los habituales “inspired by” y “characters”, Thomas sólo tiene dos créditos importantes en su filmografía, ambos compartidos con su ilustre colega Gerry Conway. El primero es Tigra: Hielo y fuego (1983), película de animación dirigida por Ralph Bakshi (el primer cineasta en adaptar El Señor de los anillos), que se beneficia de los diseños metaleros del gran dibujante Frank Frazetta. Pero, ay, el segundo es Conan el destructor (1984), indigna secuela de Conan el bárbaro que trató de darle al personaje un tono ‘para todos los públicos’. Cualquiera diría que Thomas escribió los mejores cómics del personaje…

Neil Gaiman
En las viñetas: Gracias a Sandman, el cómic que guionizó entre 1989 y 1993 (y que Joseph Gordon-Levitt trató, sin éxito, de adaptar), este escritor británico se convirtió en una de las grandes estrellas de DC y en el ídolo de góticos y siniestros a lo largo y ancho del mundo. Con el tiempo, Gaiman ha acabado abandonando los cómics por una exitosa carrera literaria, algunos de cuyos frutos (como Los mundos de Coraline, Stardust y American Gods) han acabado llegando al cine y la TV.

En la pantalla: Gaiman se estrenó como escritor para la pantalla con la miniserie Neverwhere (1996), y desde entonces ha tenido una carrera audiovisual más televisiva que cinematográfica, firmando capítulos de Babylon 5 y Doctor Who, entre otras. Su guión original más destacado ha sido aquella Beowulf dirigida por un Robert Zemeckis muy digital. Actualmente supervisa la adaptación para TV de Buenos presagios, la novela que escribió al alimón con Terry Pratchett. 

Frank Miller
En las viñetas: Convirtió a Daredevil en una de las cabeceras más arriesgadas de Marvel (creando historias y personajes que has visto en la serie de Netflix). Cambió para siempre a Batman con El secreto del caballero oscuro y Año uno. Y, tras firmar otros hitos como dibujante y guionista, ha terminado convirtiéndose en un ultraderechista tronado que perora contra todo y contra todos mientras entrega obras de dudoso valor.

En la pantalla: A comienzos de los 90, cuando ya era un comiquero consagrado, Miller se dio de bruces contra Hollywood guionizando Robocop 2 y Robocop 3, dos filmes que, al menos, participan de su espíritu cafre. Muchos años después, se lanzó de lleno al séptimo arte codigirigiendo Sin City con Robert Rodriguez y adaptando su propia historia para Zack Snyder en 300. Dos éxitos que se le subieron bastante a la cabeza, vistos los nefastos resultados de The Spirit, su primer largometraje en solitarior.

Daniel Clowes
En las viñetas: ¿Vitriólico? No: lo siguiente. Exponente del auge del comic indie en los 80 y los 90, el autor de Como un guante de seda forjado en hierro, David Boring y la antología Bola ocho se ha regodeado con sus obras en la deformidad, la inadaptación y los personajes que miran al vacío con expresión tensa. Puedes constatarlo en el póster que dibujó para Happiness, de Todd Solondz.

En la pantalla: “Puestos a que se carguen mis tebeos en el cine, los adapto yo mismo”, debió pensar Clowes en 2001: aliándose con Terry Zwigoff, uno de los directores más comiqueros de EE UU, él mismo escribió la versión fílmica de Ghost World, la película que convirtió a Thora Birch y una Scarlett Johansson jovencita en iconos del angst adolescente. El arte de estrangular (2006), segunda colaboración entre Clowes y Zwigoff, tuvo una acogida considerablemente más fría. Este año, Clowes ha vuelto a adaptar su propia obra con Wilson, poniendo a Woody Harrelson en el rol de un cuarentón muy lamentable.

Marjane Satrapi

En las viñetas: Nacida en Irán, país del que salió por piernas en cuanto tuvo la ocasión, esta dibujante y guionista se convirtió en uno de los nombres más célebres de la ‘novela gráfica’ europea con su Persépolis (2000). Su trayectoria es poco prolífica, pero suele merecer la pena.

En la pantalla: Una vez más, nos encontramos con una carrera que pasó de los tebeos a la pantalla. Satrapi debutó como directora (en colaboración con Vincent Paronnaud) convirtiendo Persépolis (2007) en una cinta de animación que se hinchó a recibir premios y fue nominada al Oscar como película de habla no inglesa. Tras otro trabajo a medias con Paronnaud (Pollo con ciruelas, 2011, también basada en uno de sus cómics) ha firmado en solitario Les Jotas y The Voices, esta última protagonizada por Ryan Reynolds.

Joann Sfar
En las viñetas: Un trazo laberíntico y feísta combinado con un sutil sentido del humor, una notable ternura y el recuerdo de sus raíces judías. Esos son los rasgos de este francés prolífico y versátil, conocido por cómics como El gato del rabino, Klezmer y Gran Vampir, entre muchísimos otros trabajos como dibujante y guionista.

En la pantalla: Aunque ha firmado películas basadas en su propia obra (El gato del rabino), Sfar se ganó su notoriedad como cineasta gracias a Gainsbourg, vida de un héroe (2010), biopic musical que supuso su debut largo. También ha cultivado la animación (El profeta) y, actualmente, prepara la adaptación de su cómic Pequeño Vampir. Lo cual está muy bien, pero… ¿para cuándo una película basada en La mazmorra?

Alejandro Jodorowsky
En las viñetas: Tranquilo: no te han echado nada raro en el café. Se trata sólo de que los tebeos escritos por el psicomago chileno (bien en colaboración con Moebius, bien con Juan Giménez, Fred Beltrán, Milo Manara, François Boucq o medio millar de dibujantes más) pueden hacer añicos tu percepción de la realidad. Ahí están El Incal o La casta de los metabarones (entre otros) para probarlo.

En la pantalla: El caso de Jodorowsky es raro en esta especialidad (como en todas las demás) porque, antes de lanzarse a los cómics, ya se había hecho un nombre como cineasta, merced a películas tan extremadamente desquiciadas como El topo, La montaña sagrada o Fando y Lis. Pero el trabajo más célebre de su carrera cinematográfica es esa adaptación de Dune que jamás llegó a rodarse, y cuya delirante preproducción se narra en el documental Jodorowsky’s Dune. Actualmente, casi nonagenario, ‘Jodo’ sigue activo tanto en las viñetas como tras la cámara.

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