5 feb. 2017

Conoce la historia del guionista más culto de la época dorada de Hollywood

Joseph Mankiewicz
Por Luciano Sáliche

Cuando le preguntaron a Billy Wilder cómo hizo para tener seis Oscar, fue sincero: "Lo más importante es tener un buen guión. Los cineastas no son alquimistas. No se pueden convertir los excrementos de gallina en chocolate". Lo que suele suceder es que la figura del guionista no está lo suficiente valorada como para ponerlo en el primer plano del asunto; sin embargo, los especialistas lo saben, es la edificación del cine como el rascacielos más bello.


¿Qué puede un guión? Joseph Mankiewicz lo sabía muy bien, por eso dedicó su vida a trabajar sobre esta profesión consolidándose como uno de los bastiones de eso que en la academia llaman clasicismo norteamericano; acá preferimos llamarlo la época dorada de Hollywood.


Ayer, domingo 5 de febrero, se cumplieron 24 años de su muerte en 1993, apenas seis días antes de que cumpliera los 84 años. Fue de un ataque al corazón. El final lo tomó retirado de los sets, vivía en una granja de Willow Pond y leía todos los días porque era un hombre muy culto con una formación intelectual que no suele abundar en el mundo del espectáculo hollywoodense. Esta decisión la tomó su padre, un judío berlinés que llegó a ser un prestigioso profesor de lengua y teología hebrea en el New York City College. Al igual que su hermano Herman, que escribió el guión de la emblemática película Ciudadano Kane (1941), el mundo del cine era lo suyo. Sin embargo empezó por otro lado.
La pipa, marca casracterística de Joseph Mankiewicz

Estudió psiquiatría y, pese a no poder terminar la carrera, el psicoanalisis fu su gran influencia a la hora de escribir. También estudió Historia del Arte, disciplina de la que se licenció, y cuando viajó a Berlín se entusiasmó con el teatro y el cine alemán y trabajó como corresponsal y traductor. En 1929, cuando su hermano lo llamó para que trabaje con él Hollywood, aceptó, quizás sin saber que ese sería su gran campo de batalla de las ideas.


Probó de varias formas en una época donde se hacían muchas películas por año, hasta que en su guión número 20 llegó el reconocimiento. Fue en Manhattan Melodrama (1934), traducido en Argentina como El enemigo público número uno, donde Clark Gable y Myrna Loy formaban la dupla protagónica. Le valió un Oscar aunque se lo dieron a Arthur Caesar, quien lo había firmado. Siguió trabajando duro hasta que entendió que para que sus obras fueron más grandes debían también dirigirlas, algo que no le permitieron hacer en MGM. Como contraoferta lo nombraron productor y de esa forma inspeccionó en otra vertiente del cine produciendo 19 películas.

Elizabeth taylor y Joseph Mankiewicz en el set de “Cleopatra” en 1961

Pero como le sucede a las personas inteligentes, que suelen aburrirse rápido, Mankiewicz se cansó y se fue con la competencia, la 20th Century Fox, donde le dieron la oportunidad. ¿El resultado? Formidable. Debutó con El castillo de Dragonwyck (1944) y siguió con todos éxitos como El fantasma y la señora Muir (1947). Con Carta a tres esposas (1949) ganó el Oscar a Mejor guion adaptado y Mejor dirección; lo mismo que sucedió al año siguiente con Eva al desnudo (1950).


A partir de Operación Cicerón (1951) se ganó la etiqueta de inclasificable ya que la sorpresa era una constante entre las personas que se sentaban en una butaca a ver lo último de Mankiewicz. Con el tiempo se volvió un experto en adaptaciones literarias: Graham Greene en El americano impasible (1958), William Shakespeare en Julio César (1953), Tennessee Williams en De repente, el último verano (1959) y Anthony Shaffer en La huella (1973) son algunos ejemplos.
Tapa del libro “Joseph L. Mankiewicz, un renacentista en Hollywood” de Christian Aguilera

Pero como sucede en estas grandes vidas, el final tiene que ser (en lo posible) abrupto e inesperado. Cuando llegó el turno de presentar Cleopatra en 1963 todo se vino abajo. Costó mucho dinero y recaudó muy poco pese a contar con Elizabeth Taylor en la piel de la reina egipcia. Ganó cuatro Oscar y estuvo nominado en nueve ternas, sin embargo el problema monetario fue importante. Entonces ahí, en ese preciso momento, Mankiewicz entendió cómo la obra de arte había sido coptado completamente por el mercado y su comercialidad. Luego de algunos trabajos más, decidió finalizar su carrera.


"Los nuevos directores han cometido un grave error al aprender a hacer cine en escuelas y universidades. Que se cultiven, que lean, que aprendan de Shakespeare, de Molière o de Cervantes, que han sido formidables guionistas", dijo en una entrevista este hombre, catalogado por el crítico Christian Aguilera como un verdadero renacentista. Es que ya no le interesaba seguir lidiando con un mundo donde el arte vale según cuánto dinero recaude. "He estado en el comienzo, el ascenso, la cima, la caída y el fin del cine sonoro", dijo en otra ocasión prediciendo quizás de forma apocalíptica todo lo que vino después. Sus palabras sonaron fuertes, pues fue el guionista más culto de la época dorada de Hollywood, ¿acaso no tenía razón?
www.infobae.com

CONOCE EL MEJOR PROGRAMA PARA ESCRIBIR GUIONES. 
¡MUY PRONTO EN ASPAÑOL!
Y la versión con tutoriales...
www.guionnews.com se hace sin cobrar nada por ello. Si valoras este proyecto y deseas que siga adelande ayúdanos, DONA.


Lee nuestro blog clásico
el inquilino guionista

0 comentarios:

Publicar un comentario

Top 5 noticias mensual