29 sept. 2016

Los 28 errores del guion de "Narcos" según el hijo de Pablo Escobar

CARLOS E. CUÉ

Millones de personas en todo el mundo siguen la segunda temporada de la serie Narcos que narra con aparente realismo los últimos meses de vida de Pablo Escobar. Pero entre ellas hay un televidente que lo vivió de cerca: Juan Pablo Escobar, que ahora se hace llamar Sebastián Marroquín. Es el hijo mayor del narco, cuyo personaje tiene una notable presencia. Y está indignado con lo que se refleja. “Está llena de errores. Para empezar: yo no era un niño. En la serie parezco Benjamin Button, cada vez soy más chiquito, aparento ocho años. Yo tenía 16 años cuando murió mi padre. Y me enteraba de todo. Él siempre me contó que era un bandido, un narco. Veíamos la televisión y no le temblaba la voz al decirme: esa bomba la puse yo. Y discutíamos”, explica desde Buenos Aires, donde vive desde la muerte de su padre.

La familia Escobar pactó con el cartel de Cali que les dejaran vivir a cambio de entregarles todos sus bienes. Y después de algunas peripecias la esposa, el hijo y la hija del narco acabaron en la capital argentina, donde llevan una vida discreta. Hasta que la serie ha devuelto al primer plano sus vidas.

Al contrario de lo que pudiera pensarse, el hijo de Escobar no está molesto por la imagen durísima que traslada la pantalla. Al contrario: cree que está dulcificada. “Mi padre era mucho más cruel de lo que se refleja en la serie. Sometió a un país con el terror. Hay que tratar esta historia con responsabilidad. Hay miles de víctimas y un país detrás que merece respeto. Están inculcando una cultura en la que parece que ser narcotraficante es cool. Me están escribiendo jóvenes de todo el mundo que me dicen que quieren ser narcos y me piden ayuda. Me escriben como si yo vendiera tickets para ingresar a ese mundo”, se enfada.

Marroquín escribió un libro sobre su padre en el que narra la brutalidad de sus asesinatos y su forma de ser despiadada. Ahora prepara otro en el que incluirá detalles de los últimos dos meses de vida de Escobar, los únicos en los que ya no estaba con su familia. Lo que más le molesta es que la serie ofrezca una imagen aparentemente realista de algo que para él no lo es. “No se reflejan los momentos de soledad, miedo, zozobra, terror. La violencia era mucho más atroz de lo que la serie muestra. No estoy en absoluto orgulloso, pero tenemos que ser serios. Yo me ofrecí a colaborar con Netflix y lo rechazaron”. Y da ejemplos concretos. “No vivíamos con lujos en la fuga. Ojalá el final hubiese sido con esas mansiones con piscina que aparecen en la serie. Tampoco estábamos rodeados de bandidos. Estábamos muy solos, todos le traicionaron, se entregaron o los mataron. A veces compraba una casa y en la misma noche teníamos que abandonarla y se perdía esa plata. Nos movía siempre con los ojos vendados. Decía que así si nos capturaban y nos torturaban no podríamos entregarle. No usaba el teléfono. Mi padre decía que era la muerte, que él siempre había localizado por el teléfono a la gente a la que quería matar. Tampoco mi abuela era esa mujer tierna que aparece ahí. Ojalá. Ella le traicionó con el cártel de Cali. Tuvo que elegir entre su vida y la de su hijo y eligió salvarse”, cuenta Marroquín con una naturalidad que impresiona.

Ahora es un hombre de 39 años, con un lejano parecido físico al niño de la serie, que trabaja de arquitecto y trata de reinventarse pero también tiene una empresa que hace camisetas sobre Pablo Escobar, por lo que vive en una contradicción permanente.

Marroquín ha hecho una lista con 28 errores graves del guión de Narcos, en los que se incluye el club de fútbol de los amores de Escobar: no era del Nacional sino del Independiente de Medellín. Y nunca compró ningún club, asegura. “Él decía que no le interesaban los negocios lícitos porque con ellos no se ganaba plata”. Incluso desmiente un momento cumbre de la serie: “Mi padre nunca quemó plata para calentarnos. Yo alguna vez en el documental que hice conté que pasamos hambre mientras estábamos rodeados de millones de dólares. Y es verdad. Una vez estábamos rodeados por la policía y nos quedamos sin víveres durante una semana. Ahí dije que para lo único que servía el dinero es para tirarlo a la chimenea. Pero nunca llegamos a hacerlo”.
Tras la muerte de Escobar, que según su hijo se suicidó al verse rodeado por la policía, Marroquín y su madre tuvieron que negociar con los cárteles para no ser asesinados. Todos los Escobar estaban sentenciados. “Les pedimos que nos dejaran vivir. Yo fui con mi madre a esas reuniones. Nos exigieron que entregáramos la totalidad de los bienes como parte del botín de guerra. Ellos sabían todo lo que tenía mi padre. La consigna era simple: si esconden una sola moneda les matamos. Así salvamos nuestra vida. Volvimos a ser nadie. Eso me hizo un hombre libre, si no habría enloquecido con el dinero. Me tocó empezar de cero”, asegura.

Los investigadores no creyeron esta historia y la madre de Marroquín pasó dos años en una cárcel argentina por presunto blanqueo. Él estuvo 45 días. Pero finalmente les absolvieron y ahora viven tranquilos en Buenos Aires. Hasta que la serie de Netflix ha devuelto al primer plano su historia. O al menos una versión de ese pasado que tiene indignado al hijo del narco más famoso de la historia. Él insiste en que no quiere ni mucho menos salvar la imagen de su padre, sino atenerse a lo que él vio y vivió para sacar lecciones más duras. “Es imposible cuidar la imagen de mi padre. Yo soy el más duro con él. Pero no mintamos. Mi padre mató a unas 3.000 personas. A la historia real le sobra violencia, explosiones, terror. No es necesario que unos guionistas creativos se pongan a adornarla con mentiras”.

Ojo Spoilers.

Sebastian Marroquin ha utilizado su cuenta de Facebook para resaltar la falta de veracidad de la serie de Netflix ante la llegada de la segunda temporada de Narcos.

En nombre de mi país y en honor a la verdad real de los hechos acontecidos entre los 80´s y 90´s me veo en la obligación de exponer lo gravísimos errores de una serie que se auto proclama como veraz, cuando dista muchísimo de serlo, insultando así la historia de toda una nación y de muchísimas víctimas y familias:

1. Carlos Henao Q.E.P.D. era mi tío materno y no era ningún narcotraficante como lo pintan en la serie. De hecho era un gran hombre, trabajador, honesto, noble y buen padre de familia. Muy amigo de mi madre. Era un arquitecto empírico que ayudó a construir algunas casas, carreteras y puentes de la Hacienda Nápoles a mi padre, pero nunca se involucró en actividades ilícitas. Jamás fue condenado en Colombia o país alguno por ningún delito. Era vendedor de Biblias, de acrílicos y de trapeadores. Siempre hablaba de hacer La Paz, no la guerra. Siempre hablaba de escapar, no de atacar a nadie. No fue narcotraficante y los de Netflix lo difaman a él y con ello a todos nosotros que somos su familia entera, con total impunidad y tranquilidad. Carlos Henao no fue jamás narcotraficante ni vivió en Miami. Fue secuestrado y torturado junto a Francisco Toro, otro hombre inocente y decente. Qué triste que Netflix haya mostrado tantos cadáveres con los carteles de Los Pepes colgados, y se les olvidó publicar las imágenes del cuerpo de mi tío Carlos torturado que en ese sentido eran idénticas y también públicas. Pero no contentos con eso, lo ubicaron en otro tiempo y lugar dentro de la historia de mi padre, e hicieron parecer que su muerte fuera producto de un enfrentamiento legítimo entre policías y narcos, cuando en realidad fue una injusticia su muerte, mientras así es que se le vulnera el derecho al buen nombre, a la honra y al honor de quien fuera un tío muy querido y respetado en Medellín entero. Un hombre intachable de principio a fin. 

2. Mi padre no era hincha del Atlético Nacional, sino del Deportivo Independiente Medellín. Si los guionistas no saben ni el equipo favorito de Pablo, cómo atreverse a contar el resto de una historia así y venderla como cierta? Acaso todo vale?

3. La Quica fue apresado en New York el 24 de septiembre de 1991 así que para la fuga de mi padre de La Catedral (Julio de 1992) ya llevaba detenido en EEUU un rato largo por falsedad de documentos. Allí fue posterior e injustamente acusado y condenado por la bomba al vuelo del avión de Avianca en el que murieron más de 100 pasajeros y la tripulación y donde se creía que viajaría el sucesor de Luis Carlos Galán, César Gaviria. Hasta el fiscal De Greiff envió cartas a EEUU a favor de su absolución ya que este hombre –según insistía también mí padre- no tuvo participación alguna en el hecho llevado en la vida real por Carlos Castaño bajo órdenes de mi papá. Pero lamentablemente puede más el odio que la justicia a la hora de buscar la verdad.

4. Sobre el escape de La Catedral: No hubo un enfrentamiento tan grande allí, sólo un guardián de la cárcel muerto. Los que se quedaron no se enfrentaron. Mi padre no tuvo contactos ni ayuda de la ley para escapar. La fuga estaba diseñada desde la construcción misma de la cárcel: mi padre ordenó dejar unos ladrillos flojos. Papá se escapó cuando el gobierno le notificó que le incumplirían el acuerdo de no trasladarlo nunca de esa prisión.

5. Limón era trabajador de Roberto alias “Osito” hermano mayor de mi padre. Trabajó para él como chofer unos 20 años. No se trataba de un aparecido ni fue reclutado al final de la historia de la familia, sino muchos años atrás. Pero al tratarse de un trabajador de Roberto y al ser el Osito un colaborador de la DEA, pudo extraer y entregar información para vender a su hermano ya que la tenía de primera mano sobre el modus vivendi y las andanzas de mi padre. A Limón lo conocí siendo el chofer del camión que me subía a La Catedral. El Osito al final de los días de mi padre –tristemente y de manera desleal- ayudó en tareas de inteligencia a favor de Los Pepes y de la DEA para dar con el paradero de su hermano, esposa e hijos.

6. No es cierto que los carteles de Medellín y Cali negociaran quedarse con Miami y New York como plazas de narcotráfico respectivamente. La verdad es que aún hoy ante el crecimiento exponencial del mercado de las drogas prohibidas sigue existiendo uno tan grande, que siempre habrá un déficit de narcos y clientes para todos los que lleguen. Los consumidores son millones y pagan lo que sea por ser complacidos.

7. La CIA no fue quien le propuso a los hermanos Castaño crear Los Pepes. Fue Fidel Castaño quien lo decidió con la complicidad del Cartel de Cali y las autoridades locales y extranjeras que hicieron la vista gorda a miles de crímenes y desaparecidos.

8. Mi madre jamás compró ni usó un arma. Todo al respecto es mentira. Nunca disparó siquiera.

9. Mi padre no mató personalmente a ningún Coronel “Carrillo” como lo llaman en la serie al Jefe del Bloque de Búsqueda. Atentados le hizo muchos a la Policía de Colombia y en ellos murieron más de 500 en un mes en la ciudad de Medellín al final de los 80´s. No me siento orgulloso en absoluto de la violencia de mi padre, y reconozco que le hizo mucho daño a la Policía así como también le dio mucho dinero.

10. Quienes son conocedores de fondo de la historia saben que mi padre se equivocó gravemente ordenando la muerte de los que eran sus socios y prestamistas, Moncada y Galeano. Estos últimos fueron secuestrados por el cartel de Cali y para que los liberaran vivos, prometieron entregar a Pablo y sus hombres a la vez que les exigieron cortar toda la ayuda económica. Había grabaciones telefónicas que demostraban ese cambio de lealtades. Mi padre aún así decidió perdonar la vida de Moncada al último minuto, pero para cuando llegó la orden de parar su asesinato, la muerte ya lo había encontrado. Y este fue uno de los crímenes determinantes en la caída y final de mi padre.

11. Mi padre al final de sus días estaba solo. No tan lleno de bandidos como lo muestran. Pues casi todos sus principales bandidos, a excepción de alias el Angelito y el Chopo, se habían entregado o estaban muertos.

12. No había tales comodidades en la época posterior a la fuga de La Catedral. Vivíamos en tugurios, no en mansiones.

13. La historia del tal “Leon” de Miami es mentira. No vivió en EEUU. Y era un hombre absolutamente fiel y valiente al servicio de mi padre. Murió después de ser secuestrado y torturado por los Castaño en Medellín. Cayó peleando la guerra en nombre de mi padre, pero nunca lo vendió como lo muestran.

14. Mi padre nunca amenazó a Cali como ciudad. Sacó un Comunicado diciendo que su esposa y parte de su familia eran además oriundos de la zona. Por lo tanto decía en el comunicado que no tenía nada contra la ciudadanía.

15. Ricardo prisco ya estaba muerto para cuando lo muestran. Tenía un hermano médico que sí era un buen hombre estigmatizado por el accionar de su hermano, pero no era un bandido. Ricardo murió mucho tiempo antes en la vida real.

16. Jamás mi papá atacó a la hija de Gilberto Rodríguez en su boda ni en su vida. Ni a ningún miembro de su familia. Ese era el pacto, no tocar las familias. Mi padre lo cumplió. Estimo que ellos no el día que pusieron la bomba el 13 de enero de 1988 en el edificio Mónaco donde vivíamos con mi hermanita y mi madre.

17. Mi padre jamás nos obligó a quedarnos con él en la clandestinidad, siempre pensó al igual que mi madre que lo mejor era que nos educáramos y tuviéramos otras oportunidades diferentes a las de ellos.

18. Estuvimos en una sola balacera con mi padre, pero ni parecida a la que muestran ahí. En mi libro sí cuento cómo fueron realmente estos hechos.

19. Ponen los ataques de mi padre con bombas a Drogas La Rebaja en el año 1993 cuando en realidad ocurrieron entre 1988 y 1989? Un poco fuera de época para mí gusto no les parece?

20. Mi Abuela paterna traicionó a mi padre y se alió con su hijo mayor Roberto, negociaron con Los Pepes y colaboraron tan activamente que eso les permitió seguir viviendo tranquilamente en Colombia mientras que quienes sí fuimos leales al amor por nuestro padre, seguimos viviendo en el exilio. Me hubiese gustado mucho tener la versión tan “tierna” de mi abuela que pintan en la serie.

21. El viaje hacia Alemania no fue así. Mi abuela paterna no viajó con nosotros a ninguna parte.

22. La fiscalía de Colombia tampoco nos quería ayudar tanto como lo muestran a De Greiff, que parecía pero no era tan bueno. Su oficina estaba totalmente infiltrada por el cartel de Cali. Así como todo el esquema de protección brindado por sus propios agentes. Estábamos en condición de rehenes, secuestrados por nuestro propio estado acusados del delito de parentesco. Éramos dos menores de edad y dos mujeres encerrados en una pequeña habitación de hotel.

23. Virginia Vallejo estaba tan enamorada que le rechazaba la plata a mi padre? Eso si que son dos mentiras en una y bien grandes! Mi madre nunca habló con ella luego de la fuga de la catedral. Hacía casi una década que mi padre no tenía contacto con Virginia quien era amante al mismo tiempo de los jefes del cartel de Cali.

24. Mi padre al hotel Tequendama no nos envió teléfonos con nadie, usábamos los del lugar. Yo le colgaba cada vez que él me llamaba para protegerlo, pero se volvió caprichoso y se quedaba más tiempo del prudente en la línea, a sabiendas de que sería rastreado. “El teléfono es la muerte” me dijo toda la vida. Por eso ya no quería hablar conmigo, porque yo le cortaba la llamada. Pedía entonces hablar con mi madre y hermana y se identificaba ante la operadora con sus dos nombres y apellidos, así que sus llamados eran para despedirse, para alargar lo más posible esa última llamada, con la intención clara de ser localizado en lo que él eligió como el día y el lugar para su última batalla en el barrio Los Olivos de su ciudad, Medellín. Mi padre se suicidó tal como me lo dijo decenas de veces. Por ello no me sorprendió que el tiro que le quitó la vida fue de su propia mano y pistola, a dos milímetros de distancia de donde siempre me juró que él mismo se lo pegaría. No fue la policía. Carlos Castaño dirigió esa operación final, tampoco participó ninguna autoridad extranjera. Así lo relató el propio Castaño en persona, a viva voz ante mi madre.

25. Ninguna periodista fue asesinada frente a al hotel TEQUENDAMA.

26. Mi padre jamás maltrató a sus padres, mucho menos a Abel su papá. Jamás existió una conversación en ese tono o sentido.

27. Después de muerto mi padre, mi mamá fue citada a una reunión con el Cartel de Cali en dicha ciudad, allí habían más de 40 grandes jefes mafiosos de la Colombia del momento. Quien le salvó la vida a mi madre y al suscrito después fue Miguel Rodríguez, no Gilberto. En esa ocasión nos despojaron de los bienes heredados y se los quedaron y repartieron como parte del botín de guerra.

28. Mi abuela le dice en la serie a mi madre que traicionó a mi padre? Cuando en la vida real era mi abuela paterna y sus hijos/as las que tenían contactos en secreto con el cartel de Cali! De la temporada 1 ni les hablo para no aburrirlos con la larga lista.

El mundo está definitivamente al revés y las historias es claro que cualquiera las cuenta como se le antoje la gana. Y encima resultan exitosas sin importar cuán mal contadas. Pero bueno, cada cual que cuente su versión, que la verdadera ya saben dónde encontrarla:
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Juzguen Ustedes, Un abrazo de Paz!!!
Sebastián Marroquín,

(antes Juan Pablo Escobar).
elpais.com
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...Cuando Pablo Escobar Gaviria aburre con su guión, provoca NARCO(S)LEPSIA. Temp. 2 ZZZZzzzzzZZZZ
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