22 ago. 2016

Stranger Things o el arte de maquillar un guion de primaria

AUTOR ALFREDO PASCUAL

Un momento. Antes de descargar su ira contra mí, o contra el irresponsable que ha permitido esta columna, déjeme que haga una sola precisión: a mí me gusta Stranger Things. Tengo treintaitantos y también me he criado con el repertorio ochentero de Amblin. Quise tener una mascota exótica como Elliott en E.T., me agarraba a los autobuses como Marty McFly y salía en bici con mis amigos creyéndonos los Goonies (yo era el chino). 

Con esto quiero aclarar que no soy refractario a la nostalgia sino -como diría nuestro presidente en funciones- todo lo contrario. Usted venda algo interesante que lleve las palabras "píxel", "VHS", "Ceaucescu" o "fútbol vintage" y yo me convertiré inmediatamente en su cliente. En serio, solo tiene que ser interesante, ni siquiera bueno, con una idea original mal ejecutada me conformo. Stranger Things no es ninguna de estas cosas.

Escucho en los cientos, miles de conversaciones de este verano sobre el tema que Stranger Things es puro entretenimiento, como si fuese un concepto universal y objetivo. Mira, mis abuelos se entretienen yendo al médico y a mí me da pánico hasta el pediatra.  En cualquier caso, se utiliza el entretenimiento como un escudo contra la crítica, como si buscarle las vueltas a un producto de consumo fuese de mal gusto, más aún cuando nos ha tocado la fibra sensible. ¿Saben a lo que me refiero? Es el mismo fenómeno que blinda a bodrios como Pretty Woman o Forrest Gump: son películas bonitas por aclamación y si a ti no te gustan es porque eres un insensible o un loco.

Solo por lo que me habían contado de Stranger Things, antes de ver un solo capítulo los Duffer ya me tenían comiendo de la mano. Durante la primera hora de la serie creí estar ante el nuevo Breaking Bad: atracón de nostalgia gourmet, repleto de referencias a Amblin Entertainment, que plantea un misterio con desapariciones y experimentos secretos. Además, y es un logro en series con niños, el elenco hace lo suyo y técnicamente es sobresaliente. Solo por este primer capítulo ya valió la pena.
Breaking Bad enganchó a la audiencia con las drogas y terminó por crear un universo narrativo en Albuquerque, Nuevo México, con Walter White erigido en seimidiós. Stranger Things empieza y acaba en la iconografía, es una fachada bonita. Después del primer capítulo, el guion de los Duffer se convierte en el parque temático de la nostalgia, soltando guiños aquí y allá que nada aportan a la historia principal, vista un millón de veces. Están los niños nerdos, el policía alcóholico y bonachón, la madre coraje, el gordito simpático y una base ultrasecreta de la NSA a dos kilómetros de la población civil, porque todos sabemos que a los hombres de negro les va la marcha. Un grandes éxitos de la literatura de Stephen King, en palabras del propio escritor, que se permite la autoparodia ("Eres un auténtico cliché, ¿lo sabes?", le dice Nancy a su novio malote en el capítulo 3). Sí, lo sabemos, Duffers.

Después y hasta el capítulo final, seis horas de ideas gastadas que se sostienen, como pueden, en las interpretaciones de Millie Bobby Brown (Once) y la regresada Winona Ryder (Joyce), cuyo estridentísimo papel conduce siempre a la cuestión de si está Winona haciendo de Winona y su consecuente respuesta: sí. Por el camino hay un misterio extraterrestre, por momentos bochornoso, que se articula a través de dos patas: un monstruo plagiado del Resident Evil y la errática gestión del gobierno de Estados Unidos, que igual se carga a todos los clientes de un bar encontrarse con la niña que permiten al sheriff del pueblo llegar hasta un portal interdimensional que tienen ocultísimo bajo tierra. Al sheriff le sedan y le dejan ir para que se ponga las pilas e investigue, que suficientemente lenta es ya la serie. ¿Por qué ocho capítulos con un valle argumental cuando puedes hacer tres vibrantes? Pues en ese valle me maté yo.

Me sentí traicionado al terminar Stranger Things. La mayor parte del tiempo no me mantuvo entretenido, sino expectante, diciéndole como un tonto a la pantalla: "¡Eso es de Alien!, ¡Y eso de Cuenta conmigo!". El año que viene no recordaré un diálogo o una escena de Stranger Things, porque todo lo que usa es prestado, apenas recordaré que la vi. Siento que los Duffer y Netflix se han aprovechado de mi vulverabilidad generacional para colarme un trucho que, de no ser por el rollo ochentero, iría de cabeza a las madrugadas de Antena 3. Una aséptica pildorita de nostalgia que no deja poso. Y lo que me preocupa es que nos ha gustado a todos.
elconfidencial.com



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13 comentarios:

  1. Todo lo que has dicho no es nada nuevo para la mayoria de nuestra edad, y lo que me preocupa es que todos hacen las mismas críticas sin decir algo nuevo. Como sea, quizás no entiendas lo que digo.
    Y bueno, por aca les dejo esto (Y) https://vimeo.com/14912890

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  2. El problema no es que cuentes un cliché o un estereotipo, el punto es como lo cuentas. Porque hay un abismo de diferencia entre Eragon de Paolini y El nombre del viento de Rothfuss.

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  3. Es una serie excelente. Si tan listo eres y crees que es tan fácil hacer un guión así, ya sabes: ponte a ello.

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  4. Veo que hemos visto dos series distintas, por que a mi me parecio brutal y la nostalgia precisamente es lo que menos me ha enganchado a esta serie

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  5. La cuestión es que la serie maneja la misma formula de Tarantino: maneja los clichés y lo hace muy bien, pero en algo tienes razón: una serie no puede estar sostenida por la nostalgia siempre. Braking Bad no es de mis favoritas, pero ahí si podemos decir que la construcción del guión es punto más que excelente. En Braking Bad - como me mostraron - el truco es este: no es el personaje principal el que se esta convirtiendo en malo solamente...eres tú. Comienzas empatizando con el tipo y acabas justificando sus asesinatos y después, festejandoselos... La serie va más allá de proporcionarte alimento para tus recuerdos. Stranger Things es un cliché bien contado y por eso vale la pena.

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  6. Yo la disfruté de principio a fin por la cuidada puesta en escena, pero es cierto que le sobra relleno que no aporta nada ni va a ningún lado. En mi opinión no aguanta un segundo visionado y si van a continuar con otra temporada más les vale tener algo que contar con algo más de chicha, porque pocas referencias ochenteras han dejado en el tintero.
    Al menos no se toma tan en serio a sí misma como la insufrible Super 8, pero es cierto que si aparte de las películas de la Amblin has visto animes como Elfen Lied o jugado juegos como Silent Hill, la sensación de dejà vu es constante y la capacidad de sorprender es más bien escasa.

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  7. A mí Super 8 me parece igual de influenciada por la nostalgia (que no me enganchó) que Stranger Things. Siempre va a estar de moda gritar "SOBREVALORADO" a lo que es bueno, entretenido y popular, asi que yo a artículos como este no le puedo prestar mucha atención ni tomármela en serio en especial cuando llama a peliculazos como Forrest Gump "un bodrío".

    Pues, si tan mala le pareció al autor que por el guión, entonces que él escriba algo mejor si el asunto de escribir un guión es tan fácil para él.

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  8. Disculpa pero si me dio risa imaginar que la vez y piensas "no puede ser, esto es de eso, esto es de aquello". Ahí tienes el punto del porque te fue insípida, demasiada pretención de crítico.

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  9. Son muy interesantes sus aportaciones pero síganos en la pelea por FB. https://www.facebook.com/elinquilino.guionista/ En el iquilino publicamos muchas cosas, entre ellas puntos de vista sobre las mismas cosas que a veces son divergentes, para nosotros decir A o decir B es válido siempre y cuando esté aterrizado en el mundo del guión. Recuerden: No pagamos la cuenta a fin de mes pero hablamos de guión. Saludos. Y gracias por sus aportaciones.

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  10. A mí que caga que sobre analicen una serie o película o comic etc.
    Ningún guion es perfecto ninguno
    Díganme cualquiera aun los guiones como el más purista de la ciencia ficción, con todas las veces de la ciencia misma son al 100 por 100 redondos, como EL MARCIANO u otro
    Caen por la misma ciencia que pretenden asemejar y no soportan un análisis profundo, científico, NO
    Ni la gente que lo critica han echo un guion redondo en todas sus partes (por que no existe)

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  11. No estoy para nada de acuerdo contigo. Cuando hablas de la verosimilitud de la serie, será que E.T., Tiburón, La Cosa, Carrie, etc hasta el infinito eran muy creíbles. No se trata de eso. Se trata, sí, de nostalgia pero tambien de crear algo que, por lo menos para mí funciona. Una historia bien contada, un buen elenco de actores y puro entretenimiento. A lo mejor me hago viejo pero creo que las películas de hoy han perdido todo eso . La mayoría se apoyan en efectos especiales a saco y son en definitiva una puta mierda.

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  12. Excelente relato, aunque yo no nací en la época ochentera tenía conocimiento de que hacen uso de varias visuales y estructuras usadas en los ochenta, pero la verdad es que el encanto y la venta se da en la nostalgia, no creo que sea olvidada, por el contrario ha dejado un hueco que venderán el próximo verano.

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  13. Bravo. ¡Alguien tenía qué decirlo! Concuerdo en tu visión sobre la serie.

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