21 abr. 2016

“Hay que hacer un cine que cambie al mundo”, dijo Paúl Chitlik "gurú del guión"

Yesenia Rincón Castellano

De la pluma de Paúl Chitlik nacieron muchas de las historias desconcertantes, oníricas y terroríficas de la célebre serie televisiva La dimensión desconocida, tan exitosa en los años 60, que se continuó en los 80 y  en el 2002. 

Chitlik, uno de los guionistas de ese show, entre otras series y  películas  estadounidenses, es   considerado entre los especialistas de cine como uno de los  “gurú del guión”, puesto que se ha concentrado en su estudio y publicado el libro Rewrite (Reescritura).

Con esa especialidad vino a Maracaibo invitado por el Cineclub Universitario, adscrito a la Dirección de Cultura de la Universidad del Zulia, para dar talleres. En un hotel de Maracaibo, durante una mañana libre, y luego de  una hora de gimnasio a  sus 68 años, dispuso un espacio para atender a PANORAMA, el diario donde ese mismo día leyó emocionado la noticia de que se estrenaría la Gaboteca, una biblioteca virtual con la obra completa de Gabriel García Márquez. 

“Yo estuve en un hotel en La Habana, donde él se quedó y conservan su ropa,  sus cosas. Qué privilegio”.

Como muchos de los profesionales que viven del oficio de la escritura, admira profundamente al célebre colombiano, aunque su origen es estadounidense.

“Hay que escribir para cambiar al mundo. En el caso del cine, hay que hacer películas que digan algo importante. Ese es el propósito de un buen guionista”. Esa fue una de las reflexiones esenciales en la entrevista, y devino del análisis de los resultados de los premios Oscar 2016, por haber ganado Spotlight, como mejor película , con una producción modesta. 

“Hacer una película de un suceso que estremeció a la Iglesia Católica en el mundo, fue atrevido y aleccionador”, valoró el “gurú del guión”.

—¿Cree que esta vez la Academia  dio menos peso a la estética?
—La estética también se valoró y por ello se nominó al mexicano Alejandro González  Iñárritu, quien ganó como mejor director con ‘El Renacido’, y llegó allí por lo que se veía en la pantalla, que era increíble. Pero la historia no tenía tanto que ver. Cada vez que veía una escena difícil de lograr, me ponía a pensar ‘¿cómo habrá hecho esto?’ y me sacaba del relato. La forma de contar superó a la historia. 

—¿Ha visto cine venezolano?
—Solo Libertador, de Alberto Arvelo. Quisiera ver más, pero no llega a Los Ángeles, donde vivo. Lo que más va a Estados Unidos es un poco de Argentina y de España.

—¿Y qué le pareció?
—Es muy fuerte e interesante, porque se trata de un hombre muy valiente que formó no solo a Venezuela sino a la mayoría de los países de Suramérica, y nosotros los norteamericanos sabemos muy poco de él. La música, realizada por Gustavo Dudamel, es excelente. A él lo he visto dirigiendo la Filarmónica de Los Ángeles y la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, y son fenomenales, su pasión contagia. 

—Es decir que valió la pena ver “Libertador” para escucharla...
(Desata su risa sonora). 
—Lo has dicho muy bien. Tienes razón.

—El guión de esa película tuvo sus críticas...
—Si (interrumpió inusitado Chitlik). Pero yo no quiero criticar lo que apenas existe. Sería como atacar a un niño por no ser adulto. 

—¿Cómo formó esa estructura o esqueleto para hacer un guión que se ha convertido en un método suyo?
—Bueno no es un método muy mío. Ha existido durante mucho tiempo una estructura, digamos desde los años 30, y que lo tienen las mejores películas.

—Es decir, ¿usted ha generado una estructura a partir de ver muchas películas?
—Exactamente, pero yo no soy el primero que lo haga. Yo simplifiqué la estructura de una película hollywoodense, que no es igual a la de otros países. Y he visto que tiene siete puntos importantes que hay que saber manejar para llegar a hacer una película que pueda emocionar al espectador. También trabajo mucho en cómo sirve el diálogo para el conocimiento de los carácteres de los personajes,  las descripciones y acciones. La acción describe al personaje. 

 —¿Cómo ve el nivel de esos 10 alumnos que vino a formar a través del Cineclub?
—Hay varios niveles. Unos con más experiencia que otros.

—¿Cuál es el error común del cine suramericano?
—Lo que pasa en todos los estudiantes es que les falta  conflicto y el conflicto crea  historia. Cada persona tiene una meta y hay una barrera entre ese personaje y su objetivo. Esos obstáculos son los que hacen más interesante lo que se cuenta. Sin eso, no pasa nada.

—Ha trabajado con George R.R. Martin, autor de la serie  Juego de tronos y ha estado en la misma esfera de Steven Spielberg, ¿qué ha aprendido de ellos?  
—De los maestros siempre se aprende. Pero algo muy valioso que rescato de ellos es cómo incorporar lo humano en un guión. De Spielberg, en su obra la La lista de Schindler, la niña vestida de rojo es un factor  muy conmovedor.

—También ha asesorado a Will Smith, ¿cómo fue esa experiencia?
—Recibí un correo de sus representantes, a raíz de mi publicación de mi libro Rewrite. Al principio pensé que alguien me tomaba el pelo. Me llamaron y fui a su casa. El  vive en las afueras de Los Ángeles, en una casa muy grande,  con mucho terreno, murallas, seguridad. Él me mostró un guión que quería que revisara. 

—¿Qué guión era?
—Eso es un secreto.  Ya se verá si llega al cine. En Estados Unidos se hacen unas 650 películas al años de productores grandes, que parece mucho, pero realmente son pocas, porque se escriben más de 40 mil, en la Asociación de Guionistas hay 8.500 personas. 

—Quizá esa es la clave del desarrollo tan expandido del cine en EE.UU... 
—Es una de las industrias que más exporta en Estados Unidos, y con ella no solo se recibe mucho dinero, sino que  exportamos ideas. Por eso la cultura norteamericana está tan difundida, tanto por el cine, como la televisión. Y eso es bueno a veces, pero en ocasiones demasiado malo, porque hunde la cultura de otros países. Sin embargo, otras naciones como China están tratando de imitar las formas de hacer TV y cine estadounidense. Actualmente estoy asesorando una compañía de TV porque les interesa cómo se hace para ser tan exportable. 

—Se condena a la televisión y al cine estadounidense por se muy comercial, pero se está notando un cambio, ¿por qué se está tendiendo a lo menos comercial? 
—Esos cambio se vienen dando por  las nuevas maneras de distribución como Netflix, HBO, o Showtime, que no tienen que poner anuncios y por tanto no temen ofrecer lo que les dé la gana, y allí hay propuestas interesantes. No dependen de los comerciales sino del público y al público se le conquista con calidad.


Datos del maestro

Paúl Chitlik, es un guionista, productor y director de cine que ha escrito para todos los grandes estudios y cadenas de televisión de Estados Unidos. Ha participado en proyectos como The New Twilight Zone (La dimensión desconocida 1985), Perfect Strangers (Primos lejanos), Los Beltrán o Alien Abduction, entre otros. Ha sido profesor de guión en numerosas instituciones universitarias de carácter internacional yes el autor del libro Rewrite (Reescritura), un manual para hacer guiones. 
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