27 abr. 2016

10 consejos para ser un PÉSIMO guionista de cómics

César Santivañez

Debo confesar: estoy alarmado. Día a día encuentro, ya sea entre mis alumnos del instituto o entre algunos lectores de Panóptica, a escritores con muy buen olfato narrativo. Me asusta saber que, dentro de pocos años, el mercado estará plagado de guionistas de cómic reproduciéndose libremente y publicando historias importantes por aquí y por allá. Eso afecta mi sensación de estabilidad económica.

Es por ello que, movido por el miedo, decido compartir esta breve lista contigo, narrador del futuro cercano, con la esperanza de que los acojas y los pongas en práctica tan pronto como puedas, para asegurar la prosperidad de los pocos que hoy nos mantenemos a duras penas en el mercado. Va con todo cariño.


10 Consejos para ser un PÉSIMO guionista de cómics


1. Habla más acerca de estar escribiendo, en lugar de sentarte y escribir. Al fin y al cabo, el guionista 2.0 se debe a su imagen, y a nadie le gusta ver a un tipo en pijama delante de un teclado. Todos estamos de acuerdo en que eso es lo más aburrido del mundo. Por ello, preocúpate por mostrar tu rostro más glamoroso y los lectores llegarán solos, así no haya nada que leer. Ya encontrarás tiempo para escribir desde tu mansión, cuando la fama te sonría.

2. No te impongas retos. Escribe siempre desde la comodidad. Elige un tema y repítelo hasta la saciedad e incluso más allá. No tomes riesgos ni aceptes encargos fuera de tu lugar común. Deja la experimentación narrativa para aquellos idiotas que quieren probar de todo y a quienes no les importa el fracaso, con tal de sentir la emoción de la novedad. Tú no eres de ese tipo de guionistas: tú eres cauto e inteligente.

3. Céntrate en las explosiones. Olvida el discurso. El lector de cómics se dará por bien pagado mientras vea más golpes por página (GPP). Eleva tu nivel de GPP al máximo, así no tengas nada que decir. El discurso es secundario. A fin de cuentas, ¿cuál es el sentido de transmitir algo en cada uno de tus trabajos? Recuerda: ¡Son solo cómics!

4. No observes a tu alrededor. Los personajes de cómic ya están todos escritos. Solo basta calcar a  alguno de tus favoritos y ponerlo en distintas situaciones. No hace falta alzar la cabeza de vez en cuando, para observar cuáles son los problemas de quienes te rodean. ¡Eso sería tan estúpido como escudriñar en tu experiencia personal, solo para darle más coherencia a tus historias!

5. Por ningún motivo asomes las narices a medios ajenos al cómic. El hecho de que el cómic sea un medio que integra texto e imagen no te obliga a buscar referentes en el cine o la literatura, ni en ninguna otra fuente de inspiración. Las viñetas se bastan a sí mismas, y no hay más que decir. "¿Un sujeto que, de tanto leer ficción, perdió el contacto con la realidad y tomó el camino de sus héroes? Sí, debe ser Kick-Ass, lo conozco bien. ¿El Quijote? No, jamás lo leería".

6. Escribe sin un plan previo. Olvida las estructuras narrativas. El guion es un flujo de conciencia, un rapto emocional que no soporta prisiones de ningún tipo, y tú eres un alma libre, un médium entre el lector y el universo. No recurras a los mapas conceptuales, que esto no es ingeniería y nada se va a venir abajo si una historia no cumple con las reglas básicas de la narración. ¿Cuándo has visto que un buen guion se derrumbe por, digamos, un final precipitado?

7. Quédate con la primera versión de todo lo que hagas. ¡Jamás reescribas! Se suele decir que escribir es reescribir, y que la primera versión de cualquier guion suele ser basura en un 40%. ¡Qué tontería! ¿Cómo se supone que vas a jugar videojuegos o a pasar tiempo en las redes sociales si, además de escribir, tienes que dedicarle tiempo extra a revisar lo escrito? ¡Bastante te costó llegar hasta esa última viñeta!

8. Evita a toda costa el contacto con otros guionistas. Después de todo, ¿en qué podrían beneficiarte? Es cierto que pueden ser buenos lectores beta, ampliar tu círculo de contactos o convocarte para emprender proyectos en conjunto, pero pregúntate: ¿Es esto realmente necesario?

9. Ignóralo todo acerca del mercado. Si eres bueno, el éxito tocará a tu puerta. Quién sabe, probablemente Norma o Dargaud te estén enviando un contrato en este mismo instante, mientras tú lees esto. Moraleja: no hace falta conocer el medio en que te desarrolles, siempre y cuando seas bueno. ¿Para qué saber quiénes son las piezas clave del negocio, si eventualmente todas las grandes editoriales darán contigo? Porque así es como funciona esto. ¿O no?

10. Deja que las críticas destructivas te afecten. No importa si tengas uno, diez o cien trabajos publicados: siempre habrán críticas. Algunas serán bien intencionadas, pero otras serán la purita envidia. Son estas últimas las que deberían afectarte, y afectarte en serio. Pero, te preguntarás: ¿Cómo las reconozco? Fácil: todas están delicadamente adornadas con ataques personales y adjetivos que no vienen a cuento. Recuerda atesorarlas y reflexionar a partir de ellas. Eso, sin lugar a dudas, te hará más grande.
peru21.pe

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