13 feb. 2016

Palabra de Billy Wilder

Azucena Rodríguez

El cine también se lee. De hecho, primero se lee… y luego viene todo lo demás. 70 teclas es un experimento insólito en el panorama editorial español. 70 guionistas se han unido para publicar los guiones que se escriben o se han escrito en nuestro idioma. Carlos López (La Niña de tus Ojos, Los Años Bárbaros,Besos para todos, Embajada, El Príncipe, Hospital Central, 11M para que nadie lo olvide…) es uno de los guionistas impulsores de esta asociación.

PREGUNTA: ¿Qué es 70 Teclas?

RESPUESTA: 70 Teclas es una asociación sin ánimo de lucro formada enteramente por guionistas en activo que decidimos y sufragamos la publicación de guiones de cine y televisión.

P: ¿Cómo y por qué surge?

R: Nació de manera espontánea y entusiasta, en el verano de 2013. Algunos guionistas nos reunimos en la madrileña librería Ocho y Medio para recordar al recientemente fallecido Jesús Robles, editor y director de la librería, y rendirle un emocionado recuerdo en compañía de María Silveyro y Begoña Robles, que compartían con él la maravillosa tarea de mantener una librería dedicada al cine, en la calle más cinematográfica de Madrid. Allí reparamos en que la labor de edición de guiones que había desarrollado la librería no podía interrumpirse y dimos un paso adelante sin pensarlo demasiado, después de preguntarnos unos a otros: ¿Cuánto cuesta publicar un guión? ¿Por qué no lo publicamos nosotros mismos? Y allí mismo lo decidimos: juntemos a todos los compañeros que quieran sumarse y entre todos publiquemos los guiones que queramos leer. Así de fácil.

P: ¿Quién forma parte del proyecto?

R: Al proyecto se sumaron enseguida docenas de guionistas, siempre con entusiasmo, convencidos de la necesidad de la propuesta. Calculamos que necesitaríamos en torno a 70 para poder financiar la edición anual de al menos dos guiones, y en ese momento caímos en la cuenta de que 70 es precisamente el número de teclas de que consta un teclado de ordenador (aproximado, según diferentes versiones). Ahí decidimos llamarnos 70 Teclas e invitar a los guionistas en activo, asociaciones de guión e interesados en la edición de guiones, a que se unieran a nosotros. El requisito es sencillo: pagar la cuota anual, que son 30 euros. A cambio, se participa en las decisiones y se tiene derecho a un ejemplar de cada publicación. Desde el principio hemos podido contar con el respaldo de la entidad de gestión DAMA (Derechos de Autor de Medios Audiovisuales), que no participa en las decisiones pero sí en la gestión del proyecto, además de garantizar que pueda llevarse a cabo sin necesidad de que seamos 70 guionistas. La verdad es que nunca hemos bajado de 80, y en algún momento hemos pasado de 100.

P: ¿Qué tipos de guiones se publican?

R: Siempre hemos intentado apostar por tres tipos de guiones. En primer lugar, el guión de uno de los largometrajes estrenados en el año, que intentamos publicar en torno a las nominaciones de los Premios Goya. Después, el guión del piloto de una serie de televisión emitida en el año anterior. Y finalmente, aunque esta tarea es más laboriosa, recuperar algún guión de años atrás, para así dar a conocer material clásico.

P: ¿Cómo se decide qué guiones publicar?

R: Es muy sencillo: se somete a votación entre todos los que llamamos teclistas, es decir, guionistas miembros de la asociación que estén al corriente de la cuota.

P: ¿Cuántos y cuáles se han publicado?

R: Hemos publicado tres libros cada año. El primero publicamosCaníbal, de Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández; 11-M, la miniserie escrita por Carlos López yMiguel Ángel Fernández; y Crematorio, que firman Jorge yAlberto Sánchez Cabezudo. El segundo año los títulos publicados fueron La isla mínima, de Alberto Rodríguez yRafael Cobos; Prim, el asesinato en la calle del turco, deNacho Faerna y Virginia Yagüe; y Los peces rojos, el fantástico guión que Carlos Blanco escribió en 1955. Este año, finalmente, lo hemos iniciado con la publicación del guión deTruman, de Cesc Gay y Tomàs Aragay, y esperamos publicar el de una serie de televisión en los próximos meses.

P: ¿Dónde pueden adquirirse?

R: En la librería Ocho y Medio de Madrid y también en grandes librerías de las principales capitales. Además, todos los títulos se cuelgan en PDF gratuito, cierto tiempo después de su publicación, en la página web de la asociación, donde cualquiera puede consultarlos.

P: ¿El cine se lee?

R: El cine no es un medio pensado para ser leído, y los guiones, en principio, se escriben para que los lea el equipo y sea el punto de referencia, los planos sobre los que todos levantan el edificio, que es la película o la serie. Ningún guionista escribe un guión para que sea publicado, lo cual significa que no piensa en el lector, sino en el espectador, y empeña su talento en que aquello que está escrito con palabras cobre verdadero sentido cuando se haya convertido en imágenes y sonidos, en luces, silencios, miradas y emoción. Pero la lectura de un guión, el trabajo previo al rodaje que ha nacido en la cabeza del autor, es realmente fascinante, una experiencia diferente a la visión de la película, en ocasiones complementaria y casi siempre sorprendente.

P: ¿Es una lectura sólo para profesionales o puede interesarle a otro tipo de lectores?

R: Para los guionistas o los aspirantes a guionista es una lectura obligatoria. Todos aprendemos de nuestros colegas, y buscamos qué soluciones han encontrado para administrar los recursos infinitos que una pantalla ofrece para contar tu historia. Además del guión, en cada libro añadimos algunos materiales que permiten conocer el proceso de trabajo: versiones alternativas o desechadas de alguna parte del guión, la escaleta previa a la escritura, o la memoria presentada a una cadena cuando la serie era tan sólo un proyecto. Así que finalmente es un libro que sirve para el estudio, para conocer el trabajo de los guionistas y para entrar a fondo en el viaje del escritor de cine. Es, desde luego, una lectura para los amantes de las películas y las series de televisión.

P: ¿El guión es una pieza literaria o por el contrario es una guía para que la despiece el equipo de rodaje?

R: Entre guionistas, el adjetivo literario aplicado a un guión tiene una connotación peyorativa, porque un guión con exceso de estilo puede ser una pieza de fácil lectura, pero esa vestimenta literaria quizá camufle sus defectos. Y desde luego, la escritura preciosista no garantiza en absoluto que ese texto sea efectivo una vez puesto en escena o filmado. Así que los guionistas, en general, hacemos el esfuerzo de utilizar una prosa lo más desnuda posible para que las indicaciones sean precisas y las acciones y los diálogos, tanto como las omisiones y los silencios, sean las que expliquen por sí solas a los personajes que representan la historia. Eso convierte a menudo la lectura de un guión en un ejercicio áspero. Pero ese es el reto: despojado de artificios, el artefacto dramático tiene que funcionar. Y como sucede con el teatro, al que nadie discute su valor literario, la escritura de guión ha terminado por ser un empeño artístico de primer nivel, que implica una autoría porque parte del blanco más absoluto, aunque luego se sumen a él los colores de cada miembro del equipo y, muy especialmente, del director.

P: ¿Los guionistas son reconocidos como escritores?

R: Para empezar, sería necesario que fuéramos reconocidos como guionistas, con eso el primer paso estaría dado, y aún falta un buen camino por recorrer para que los guionistas reciban la consideración que su trabajo merece y podamos trabajar con el tiempo y los medios que son necesarios para que la película o serie sean las mejores posibles. Y ya puestos, volviendo a la comparación anterior con el escritor de teatro, espero que algún día veamos que un guionista recibe el Premio Nobel de Literatura.

P: ¿Algo más?

R: Sí, algo que surgió en nuestras conversaciones el mismo día en que los guionistas de 70 Teclas nos lanzamos a ser editores: no puede ser que prácticamente todos los libros publicados sobre guión en nuestro país estén firmados por autores extranjeros. No es posible que esas sean nuestras referencias, cuando entre nuestros guionistas hay grandes escritores que han convertido este oficio en una dignísima profesión al servicio del arte, y cuyo legado tenemos la obligación de compartir.

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