17 feb. 2016

El guionista chileno que triunfa en el cine francés... y además de verdad

ERNESTO GARRATT VIÑES

Héctor Cabello Reyes no vive en Chile desde los ocho años. Pero este guionista, autor de la historia de la película "El concierto" y de la cinta en cartelera "Entre tragos y amigos" ("Barbecue"), habla y arma oraciones como chileno. Como si nunca se hubiera ido, a pesar de que ha hecho una vida y carrera, cada vez más en ascenso, en el competitivo circuito del cine francés. "Ya tengo aburrido a mis amigos en París, les hablo de Chile todo el tiempo", dice con humor este artista que está marcando otro hito en su carrera: su debut como director del remake europeo de la película de Ricardo Darín "Un cuento chino", titulado en su traducción europea como "Un Conte Indien". 

-Estoy rodando mi debut como director en Bruselas-, explica este chileno que se hace un tiempo para hablar de "Entre tragos y amigos", su previo trabajo como guionista de una comedia francesa chispeante, protagonizada por Lambert Wilson ("De dioses y hombres"), que cuenta la historia de un grupo de amigos cuarentones de París, con sus crisis y problemas concretos como relaciones de pareja. 

-Llevo varias películas trabajando con el director-, dice sobre el realizador francés y autor de "Entre tragos y amigos", Éric Lavaine, con quien ha completado siete películas masivas, entre otras, "Bienvenue à bord" (2011); "Protéger et Servir" (2010), y que ahora completa con la venida "Retour chez ma mère". 

-Éric Lavaine es un viejo cómplice, hemos hecho tantas películas juntos. Acabamos de filmar, "Retour chez ma mère", sobre una hija que se ve obligada a regresar a la casa materna, y que se va a estrenar en Europa en junio. 

Son esos temas, basados en detalles que pueden ser fuente de gracia y humor, los que llaman la atención de Héctor Cabello Reyes. Como pasa en "Entre tragos y amigos": la radiografía, en clave cómica, de una generación asolada por el miedo a la vejez, a no tener dinero y la falta de éxito. 

-Es un tema muy universal y el guion tiene cosas que pueden ser interesantes, el tema de la relación de amistad vista casi como una relación de amor... el misterio de qué hace que uno se empiece a aburrir con alguien que uno quería, es terrible. Aquí le fue muy bien, aquí tuvo mucho éxito.

Más de un millón y medio de espectadores fueron a los cines franceses a ver "Entre tragos y amigos". 

ENTRE DOS MUNDOS. 

Cuando a los ocho años Héctor Cabello Reyes dejó Chile, llegó a París a vivir a los barrios de las afueras de la capital francesa. 

-Era un lugar muy modesto, incluso clase media baja, para usar términos chilenos, pero vivir en los suburbios de París no deja de ser vivir cerca de París, y estar en el corazón de Europa. Y esa fue una suerte salvaje, además de ser adoptado por un padre francés, por una familia fantástica que me transmitió otra cultura. 

Y Cabello Reyes recuerda sus primeros pasos en el teatro en Francia. 

-No, no gané poca plata en el teatro: gané cero. Tuve que tener puros trabajos alimenticios para poder mantener mi pasión por el teatro, hasta que una mujer me dejó por culpa de eso. Lo que ella me dijo es que a los 20 eso es romántico, pero a los 30 es preocupante y a los 40 es patético. Y eso provocó un shock que me hizo decidir ir a trabajar a la TV, donde no fui feliz, pero trabajé mucho. 

Entonces escribió el filme nominado a los Globos de Oro "El concierto", que también fue reconocido en los Oscar franceses, los premios César. 

-De ahí me fui al cine. Y había dos razones por las cuales empecé haciendo eso y no dirigiendo. La primera era que consideraba que el cine era otra técnica, un arte que yo no dominaba y que debía aprenderlo desde el púlpito del guionista. La segunda razón es que yo, desgraciadamente, tengo una maldición divina, que es que todo lo que yo escribo cuesta carísimo, siempre. Siempre son ideas caras y ambiciosas. Me fascina el cine campesino japonés, pero mi imaginación no va donde va mi gusto. Hasta el día que vi la película "Un cuento chino", y dije "pucha, esta película es exactamente lo que me gusta. Soy incapaz de imaginarla, pero sí soy capaz de adaptarla, de dirigirla, pero no soy capaz de escribir ese guión, que hizo Sebastián Borensztein y que para mí es un genio". Ahí se rompió mi maldición.

DIRIGIR CINE Y ESCRIBIR TEATRO. 

"Un cuento chino", la cinta original con Ricardo Darín, es el encuentro entre un ferretero asolado por el fantasma de la guerra de las Malvinas y un inmigrante chino. En la versión de Héctor Cabello Reyes, será la historia de un europeo asolado por los fantasmas de atentados terroristas de los años 80 en Francia y su encuentro con un inmigrante de la India. 

-Mi versión se llama "Un Conte Indien" y está protagonizada por un actorazo en Europa, el belga Benoît Poelvoorde ("Coco antes de Chanel"), y trabaja también el astro de Bollywood, Pitobash Tripathy. 

El chileno está en pleno rodaje, solucionando tomas, planificando locaciones porque, por una mera coincidencia, su película incluye ataques terroristas, algo que él pensó como recurso narrativo en su historia hace tres años y que hoy en día cobran una brutal actualidad luego de los ataques vividos por la capital francesa. 

-La ironía es que estamos metidos con el terrorismo hasta el cogote. Y la película habla de cómo logras o no logras reconstruirte a pesar de la tragedia que viviste. Y eso creo que va a ser muy importante para la gente que vea la película, que sea terapéutico para ellos -dice.

-Empecé la filmación de la película y se estrenó en París mi primera obra en un gran teatro. "Je vous écoute", es la pieza, una comedia que coescribí con el cantante Bénabar, que vendió un millón de álbumes y se convirtió en uno de los cantantes importantes de Francia. La obra habla de la historia de un marido que llega con el psicoanalista y le dice "mi mujer vino dos años a terapia con usted y me abandonó. Entonces usted la va a hacer volver porque es mi mujer y porque tengo una granada".

-¿Y te interesaría filmar en Chile?

-A mí me fascinaría y lo intenté muchas veces. Al principio tenía una reacción negativa. No entendía, cada vez que llamaba o mandaba un email diciendo que me gustaría trabajar, nunca recibía respuesta. Ahora terminé por entender que el sistema chileno no está previsto para eso, es como querer hacer papas fritas con una máquina para cortar el pasto, no está hecha para eso, por el momento. Igual tengo proyectos que los quiero lograr hacer allá.

"Ya tengo aburridos a mis amigos en París, les hablo de Chile todo el tiempo"
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