6 ene. 2016

¡Entérate guionista! Así fue como nació el High Concept

En la década de los 60 nació el concepto que cambiaría la industria cinematográfica para siempre. El Hight Concept se convirtió en la formula perfecta para el negocio del cine.

El termino High Concept fue creado en 1969 por Barry Diller, encargado de la programación de las series televisivas y Movie of the Week (la película de la semana) de la ABC. La meta principal de la ABC era aumentar significativamente la audiencia mediante la producción de un formato llamado Movie For Television (MFT) que era destinado al espectador del prime time. Cada semana, la ABC trasmitía una película producida por Barry Diller y su budget era de 350 000 dólares por capítulo.

Hasta ese momento, el éxito de una producción cinematográfica o televisiva estaba garantizada, sólo y exclusivamente, cuando la película era una adaptación de un texto ya reconocido: una novela, un Bestseller o un inclusive un espectáculo de Broadway. En cualquiera de los casos, era necesario adquirir los derechos de los textos que, en aquella época, oscilaban entre los 800.000 dólares, lo cual era imposible para el budget con el que Barry Diller contaba.

Desde los primeros días de la televisión era obvio que este nuevo medio, que tenía como meta una programación diaria, no tenía posibilidad de sobrevivir económicamente sin la transmisión de películas. Por ello, la televisión necesitaba utilizar los archivos de las producciones cinematográficas.

El interés por adquirir los derechos para la trasmisión de las películas presentes en los archivos cinematográficos era indispensable para las cadenas televisivas. Los estudios no tuvieron acceso a dichos archivos hasta 1995, cuando la RKO salió de la industria cinematográfica vendiendo sus películas. A raíz de la venta de RKO, en 1956, Warner Bros vendió sus películas viajas por veintiún millones de dólares y en 1958 Paramount vendió sus propias producciones por cincuenta millones de dólares.

El acuerdo entre las productoras cinematográficas y las cadenas televisivas consistía en una forma de préstamo de los derechos sobre las películas por un determinado periodo, en contraprestación a una suma definida o al pago de una comisión más un porcentaje sobre las ventas de los anuncios publicitarios. Se calcula que en tres años, alrededor de 3.700 películas fueron vendidas o prestadas por un total de doscientos veinte millones de dólares.
Media tycoon Barry Diller attends the performance of the one-man-show "One Night Only" benefiting the Motion Picture and Television Fund in Los Angeles October 12, 2013. REUTERS/Phil McCarten (UNITED STATES - Tags: ENTERTAINMENT BUSINESS MEDIA HEADSHOT) - RTX149IJ
Media tycoon Barry Diller attends the performance of the one-man-show “One Night Only”.

Los estudios de cine entraron en el mercado de la televisión produciendo la programación de las películas para los espectadores en casa. No fue sino hasta 1955 cuando estos empezaron a producir seriados televisivos con sus nombres en los titulares.

Cuando trasladaron su negocio a la producción de seriados, las productoras cinematografías abrieron las puertas a los productores independientes con el fin de reducir costos de manutención de los estudios. Luego, entraron integralmente a producir televisión como parte de una estrategia de diversificación para compensar el declive de las entradas en los teatros.

En los 60, el mercado televisivo de las películas comenzaba a asimilarse al cinematográfico, en el cual había pocos compradores y una gran cantidad de vendedores. Fue ese el motivo por el cual nació Movie for Television (MTF): se necesitaba un producto narrativo para los estándares de la televisión y producido con un budget que fuera inferior al costo de la compra de una película estrenada en las salas de cine.

Ya en el 1955, Hollywood producía alrededor del 20% de los programas de prime time y casi el 40% de la programación televisiva diaria. Para entonces, Hollywood hacía diez veces más películas para la televisión que para el cine; un dato significativo es que el 30% de las entradas de Columbia, Warner, MGM y otros grandes estudios llegaban de la producción de seriados.

El seriado Movie of the Week se lanzó en el 1969 con un budget de solo 350.000 dólares por episodio, un presupuesto insuficiente para comprar una película de archivo cinematográfico o los derechos de una propiedad intelectual. Entonces, ¿cómo se podía crear un concepto original para un público televisivo sin tener que pagar derechos de autor? La respuesta fue fácil: las noticias.

Diller ordenó a sus guionistas crear historias que fueran High Concept: tenían que ser ideas originales, libres de derechos de autor, pero conocidas por el público y derivadas por las noticias del día a día. Entonces, los guionistas leían las crónicas de los periódicos, escuchaban las noticias y derivaban un guión original. Esa operación condujo a la creación de un nuevo género narrativo: el docudrama.

El docudrama es un género narrativo que reproduce hechos sucedidos y los reconstruye a través de la ficción. Las historias en cuestión eran tomados de la realidad y poseían una gran ventaja al “ser ya presentes en el imaginario colectivo” del público.

Las primeras películas que se pueden definir como High Concept fueron producidas por Diller: Brian’s song (1970) que cuenta la verdadera historia de Brian Piccolo, un jugador de fútbol diagnosticado con cáncer y That Certain Summer (1972), una película sobre la historia de un papa homosexual.

Los productores aún hoy se fían de las historias de la vida real, ya que implican que el público tenga conocimiento sobre ellas. Los elementos más rentables para una producción de cine deben ser derivados de una idea original, la cual no está basada en ninguna propiedad literaria. La realidad es un factor de fácil consumo y es por ello que nace el Hight Concept, la idea primaria para concebir historias de bajo presupuesto.
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