13 ene. 2016

Conoce la historia del guión con el que David Bowie fue seducido por Jim Henson para trabajar en "Dentro del laberinto"

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Por Daniel de Partearroyo

“Conocí a David Bowie cuando tenía 14 años y se convirtió en mi héroe, porque era un artista pero también un genio que sabía mostrarse amable. Nunca había conocido a alguien tan extraordinario, no lo he hecho desde entonces. El mundo será un poco más gris sin él”. Estas han sido las palabras de Jennifer Connelly en recuerdo de David Bowie tras la muerte del artista, con quien compartió pantalla en Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986).

Aunque la carrera cinematográfica de Bowie fue amplia y variada, este clásico del cine juvenil seguramente sea el título más recordado por varias generaciones de espectadores. ¿Pero cómo acabó el músico británico interpretando al rey de los goblins con un vestuario inenarrable, rodeado de marionetas y bailando en escenas como esta?

No fue una colaboración que surgiera de forma inmediata. Jim Henson llevaba casi un lustro desarrollando distintas versiones de guión para este musical de fantasía que había comenzado a diseñar junto al ilustrador Brian Froud tras su experiencia conjunta en Cristal oscuro (1982). El perfeccionista creador de los Teleñecos no paró de realizar interminables cambios y reajustes sobre el guión que había encargado a Terry Jones, de los Monty Python. De hecho, el personaje de Jareth, el rey de los goblins, iba a ser una marioneta más y apenas tenía presencia física durante la historia, hasta que se tomó la decisión de darle canciones y convertirlo en el papel perfecto para contar con una gran estrella musical dentro de la película.

Prince, Mick Jagger, Sting y Michael Jackson fueron algunos de los candidatos barajados por Henson, hasta que, durante una de esas reescrituras para pulir al personaje, lo vio claro: Jareth tenía que ser David Bowie. “Quería que hubiera dos personajes de carne y hueso rodeadas por todas las criaturas artificiales”, declaró el director. “David Bowie era capaz de aportar una cierta madurez gracias a su sexualidad, su aspecto perturbador… todo lo que caracteriza al mundo adulto”. No se equivocaba, como recordarán todos aquellos que vieran la película a tierna edad:

Sólo faltaba un pequeño detalle: convencer al cantante británico para participar en un musical concebido como una fábula juvenil de iniciación. Según cuenta su biógrafo Nicholas Pegg, Bowie tuvo el primer contacto con Henson durante el verano de 1983, mientras se encontraba de gira por EE UU con el Serious Moonlight Tour. A partir de entonces, Henson no paró de mandarle revisiones del guión, varios diseños de Froud y una copia de Cristal oscuro para despertar el interés de Bowie y conseguir que aceptara.

Finalmente lo consiguió a principios de 1985, tras una constante correspondencia como esta carta, que forma parte de la exposición itinerante del Victoria & Albert Museum dedicada al cantante. En ella se puede leer, del puño y letra de Henson, lo siguiente:

Querido David,
Esta es la versión actual del guión. Todavía necesita pulirse un poco, pero ya puedes hacerte una idea de por dónde vamos.
Quedo a la espera de leer tu opinión.
Quedarías de maravilla en esta película.
Atentamente,
Jim

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