31 dic. 2015

Descarga y lee "Steve Jobs" de Aaron Sorkin (+ entrevista)

Por Andrea G. Bermejo

Hay algo más alucinante que estar esperando en un hotel de Londres y que Aaron Sorkin se siente a tu lado, y ese algo es escucharle hablar. Cierto que no debería resultar sorprendente que el guionista de los guionistas, el autor de los diálogos de El ala oeste de la Casa Blanca, The Newsroom o La red social tenga una labia exquisita. Pero la tiene y en persona impresiona. Al menos durante el rato que compartimos con él en una suite del hotel Corinthia de Londres, mientras promociona Steve Jobs, su última película –que no ha gustado demasiado ni a la prensa norteamericana ni al presidente de Apple–, y habla impecablemente desde el otro lado de la mesa, blazer marinera y sonrisa ivy league, el pelo rubio peinado como si fuese una estrella del Hollywood clásico. Es, en las distancias cortas, absolutamente encantador y brillante, tan rápido como –o quizás por eso mismo– tartamudo. Aaron Sorkin es, en definitiva, muy parecido al más elocuente de sus personajes más habladores. Es decir, todos ellos. Lo que, en definitiva, también quiere decir que además de ser uno de los mejores guionistas de nuestro tiempo, es un excelente guionista de sí mismo.

¿No piensas nunca en dirigir alguno de tus guiones?

Cuando escribo algo quiero que lo dirija el mejor director posible y en los últimos proyectos ese director nunca he sido yo [se ríe].

¿Y qué es lo que cambió en este? Antes de que lo dirigiese Danny Boyle sonaste como posible director.

El plan con La red social era que la dirigiese yo. Entonces se nos ocurrió: “Veamos, es una locura pensar que va a decir que sí pero intentémoslo con David Fincher”. Y la cosa es que dijo que sí. Lo mismo ha ocurrido con Danny Boyle en Steve Jobs.Y sinceramente, no me importa. Yo soy guionista y estoy encantado con lo que un buen director pueda aportar a las películas que escribo.
Hablando de La red social, ¿podría ser Steve Jobs la segunda película de una trilogía sobre geeks millonarios tecnológicos?

Danny no deja de decirme que esta tiene que ser la segunda peli de una trilogía de gigantes tecnológicos. Pero no consigo pensar en quién podría ser el tercero. ¿Bill Gates? No sé. Me encantaría escribir una película que no implique documentarme durante años porque no sé absolutamente nada del tema que trata. ¿Recuerdas cuando estabas eligiendo asignaturas en la universidad y pensabas: “Este año va a ser duro, ¿hay por ahí alguna asignatura en la que pueda sacar sobresaliente sin mucho esfuerzo?”. Me encantaría hacer una de esas y todavía no lo he conseguido.

De hecho, ¿podríamos decir que ya has hecho esa trilogía, si incluimos ahí a Billy Beane, el protagonista de Moneyball?

Eso es interesante. En esa película nuestro protagonista tenía que dejar a un lado las cualidades humanas, todo lo que nos gusta del béisbol y llevárselo a los números. Crear un algoritmo y con él ganar partidos. Así que de alguna manera tienes razón, era una forma de decir que las películas de béisbol podían no ser emocionales.

En el guión, una serie de personajes entran y salen de la acción como si fuese una novela de Charles Dickens.

Es curioso que hagas esa comparación con Dickens. Yo he aprendido mucho de él. Sabía que no podíamos tener un final como el de Cuento de navidad en el que Scrooge se redime transformado completamente en una buena persona, pero de alguna manera tenía que haber una ligera transformación, aunque fuese leve.

¿Por qué dividiste la acción en tres actos perfectamente diferenciados como una obra teatral?

Sabía lo que no quería antes de saber lo que sí quería. Lo que no quería hacer era un biopic tradicional. El personaje hace esto, esto, y lo otro, va al médico y luego se muere. Así que antes de empezar a escribir hablé con la gente que rodeó a Steve Jobs. Pasé mucho tiempo con los personajes que están representados en la película y con muchos otros que no lo están. Encontré cinco puntos conflictivos en la vida de Jobs. Además, me gustan los espacios claustrofóbicos y los tiempos limitados. Me gustan los teatros, backstages, las partes de atrás. Se me ocurrió que podía dramatizar estos puntos de fricción con estas personas en escenas de tiempo real de 30 minutos cada una, en las que no hubiese un corte, y que ocurriesen todas media hora antes del lanzamiento de un producto de Steve Jobs y en el backstage de un teatro. Al final de cada escena algo ha cambiado en Steve. Y realmente lo que me hizo capaz de escribir este guión fue hablar con Lisa Brenann Jobs, su hija. Ella no habló con Walter Isaacson, el biógrafo de Jobs, porque todavía estaba vivo cuando escribió la biografía y tenía miedo de lo que pudiesen pensar los demás. Pero sí que quiso hablar conmigo y eso es lo mejor que le pudo pasar a la película.
Dices que no querías hacer el típico biopic, pero ¿era eso es lo que el estudio esperaba de ti?

Enseguida asumí que no. Por eso, como sabía que lo que yo quería hacer era muy distinto a lo que ellos esperaban, fui muy riguroso planteándoles mi idea. Este nunca es mi procedimiento con los estudios, pero en este caso sentí que era distinto. No pudieron ser más alentadores y comprensivos con mi enfoque.

Esta película se estrena dos años después del anterior biopic de Steve Jobs. ¿Crees que le ayudará ser tan diferente?

No la he visto. No me dejan verla hasta que se estrene la nuestra. Y tengo ganas de verla, claro. No sé si ayudará o no que la nuestra sea más atípica. Preferiría claramente que esta fuese la primera película que se hace sobre Steve Jobs pero el hecho es que antes de aquella ya existía una de HBO titulada Pirates of Silicon Valley. También había una obra de off Broadway titulada The Agony and Extasy of Steve Jobs, el documental de Alex Gibney [Steve Jobs: The Man in the Machine] y el otro día escuché que la ópera de Santa Fé va a hacer una ópera sobre él. Dije hace algún tiempo que si sentásemos a diez escritores y les propusiésemos escribir sobre Steve Jobs saldrían diez relatos distintos. Ahora estamos mucho más cerca de demostrarlo.

¿Qué fue lo que más te interesó de Steve Jobs? ¿Cuáles son las preguntas que te hacías sobre él?

Te puedo decir la pregunta para la que sigo sin tener una respuesta. Yo también tengo una hija así que es doblemente difícil para mí entender por qué Steve Jobs negaba la paternidad de la suya. No puedo entender que no le dijese que había llamado al ordenador como ella, aunque no lo hubiese hecho cualquier padre miente a su hijo para no hacerle daño. Pero lo hizo. Cuando Lisa le pregunta por qué la ha tratado así al final de la película él contesta que no sabe por qué. Yo le dije a Michael [Fassbender]: “Esto es todo lo honesto que es capaz de ser tu personaje, no lo sabe, haría falta un equipo de psiquiatras vieneses para intentar averiguar por qué hizo lo que hizo”. Yo desde luego no lo sabía así que sólo podía escribir: “No lo sé”. Yo sospecho que era una forma de separarse de la madre de Lisa, que estaba intentando rehacerse a sí mismo, que no quería tener nada que ver con el hombre que tomaba ácido y todo eso. Pero aún así, eso no explica… Como decía, yo soy padre también. Me resulta incomprensible. Aunque también es cierto que yo no tengo los sentimientos de abandono de Steve [había sido dado en adopción nada más nacer] y que puedo entender su deseo de que el mundo lo conociese por lo que hacía y no por quién era, porque se sentía imperfecto, como que nadie podría arreglarlo nunca. Yo a veces me he sentido así y he pensado que si me encerrasen en un cuarto y me dejasen escribir y me alimentasen, así es como querría que me conociese el mundo. Y si vas a escribir un antihéroe, es importante que puedas identificarte con él, que no lo juzgues.

Hablando de eso, ¿cómo de difícil fue sacar lo bueno de personajes tan controvertidos como Mark Zuckerberg o Steve Jobs?

No es fácil. El caso de Mark Zuckerberg es distinto al de Steve Jobs. Mark no es nada comunicativo. No quiero diagnosticarle, pero mucha gente cree que tiene algún tipo de Asperger. Y por eso, probablemente, creó un nuevo sistema de socialización con el que pudiese estar cómodo, solo en su casa, con su ordenador. Steve es verbal, su destreza verbal nos gusta. Incluso su crueldad nos puede gustar. Si no cambia después retrospectivamente no nos va a gustar esa crueldad. De alguna manera, estamos deseando que el personaje cambie un poco, que se acerque de alguna manera a su hija. Y lo hace.
¿Qué crees que aportan figuras como Jobs y Zuckerberg?

Cosas fantásticas que no teníamos antes. Más gente tiene más acceso a información, pero me preocupa cómo las redes sociales nos están aislando… Voy a volver a mencionar a mi hija, pero me he dado cuenta de que ella y sus amigas, todas están en Instagram. Su presencia en redes sociales es más importante que ellas mismas, eso no puede ser bueno. Suben las fotos quieren que veas, de lo interesantes que son sus vidas. “Mira, he conocido a esta persona famosa”, “mira, me he comido este plato delicioso”, “mira, he estado en esta playa fabulosa”… En Twitter, nadie las pide que tengan conversaciones honestas sino simplemente ser ingeniosas.

¿Los artistas pueden poner en cuestión el poder de los titanes tecnológicos más allá de los gobiernos?

Eso es lo que piensa Danny Boyle [el director de Steve Jobs]. Piensa que los artistas son los que tienen que escribir historias sobre los titanes tecnológicos, sobre Mark Zuckerberg y Steve Jobs, etc. Precisamente porque son más grandes que los gobiernos.

Y aquí puedes leer y descargar el guión de "Steve Jobs", de Aaron Sorkin

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