20 oct. 2015

"Los guionistas somos fantasmas": escritor argentino de cine de terror

Por José Playo
Si la vida de Adrián Ochoa fuera una película, habría un momento en el que su historia daría un giro inesperado, esa clase de punto de inflexión que nos predispone a ser testigos de un acontecimiento particular que genera un quiebre en la trama. En su caso, eso ocurre el día en el que cierra el call-center en el que trabaja y se queda, literalmente, en la calle. Y en la escena siguiente aparece viajando a Lima, Perú, persiguiendo una posibilidad que surge luego de intercambiar mails con un contacto en Lima. “Estudié cine y me dediqué a hacer cortos –cuenta Adrián–, escribía como ejercicio y lo subía a cualquier página, y me contactaba con gente que me pedía colaboración para proyectos. Así terminé conectado con un proyecto como guionista de una novela adolescente, tipo Cris Morena, de 30 capítulos”.


Una semana antes estaba sin laburo y ahora estaba en Lima, con ejecutivos de un canal, decidiendo cómo contar la historia de una bailarina muy conocida, Vania Masías, que tras un viaje por Europa ayudó a unos chicos de Perú a salir de la marginalidad poniendo una escuela de danzas. La serie se llamó Guerreros de arena, porque los chicos entrenaban en un arenal cercano a donde vivían. Y a la producción le fue muy bien. “La pispeaba por foros y por Facebook –dice Adrián–. La escribí durante 2012 y salió en 2013. Después hice acá en Córdoba El gen de Genaro (todavía no estrenó). Pero ya con Guerreros el director me recomendó y finalmente llegué a tener contacto con gente de otros proyectos allá en Perú, y así conocí a la producción de Cementerio general, la peli de terror”. 

No se asuste

A Adrián lo llamaron para la secuela de esa película, cuya primera entrega fue todo un suceso en Perú, ya que se convirtió en la película de terror más taquillera de la historia del país, y la tercera más taquillera de todos los géneros.

Cuando le dijeron que querían que hiciera la continuación, se puso a trabajar en el proyecto desde Córdoba.

–¿Cómo fue el proceso de laburo?

–La única condición que yo tenía era que de la primera parte había sobrevivido un solo personaje. Y que había un tablero ouija. Y que tenía que suceder en Lima. Había que ver cómo hacer para que el tablero llegara a Lima (la primera parte transcurre en otra locación). Algo curioso que pasó es que se sumaron al proyecto productores mejicanos, y como la peli tiene partes que transcurren en México, se sumó Edgar Vivar en una escena. Yo miré El Chavo del ocho toda mi vida, así que estuvo muy bueno que El señor Barriga diga algunas palabras mías.

Tras el estreno, Cementerio general 2 se convirtió en la película de terror más taquillera y le ganó a todos los tanques de Estados Unidos. Y todo en su primera semana en pantalla.

“Es increíble escribir algo y que se filme, con un presupuesto de un millón de dólares –explica Adrián–; yo acá filmaba cortos con doscientos pesos. Ver los tráilers, la repercusión en los medios de allá, las notas a los actores. Los guionistas somos fantasmas, esta es la primera nota que me hacen”, dice entre risas.

Balance

De la experiencia dice haber aprendido muchísimo. Primero cuando le tocó escribir televisión y luego cine comercial.

–¿Qué cosas aprendiste en cine?

–Aprendí a escribir terror en serio, y está bueno escribir cine comercial, es un laburo extenuante porque tiene sus fórmulas. Quiero hacer más cine comercial, me divierte. Escribir por encargo es escribir lo que a vos te gusta pero después convencer al director que lo va a filmar, es una herramienta de trabajo que le pasás, es otra instancia creativa.

Hoy Adrián baraja nuevos proyectos gracias a estas primeras experiencias. Puede vivir de lo que le gusta y eso le da felicidad; se le nota en la cara.

y 5TO Aniversario de El Inquilino Guionista
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