31 oct. 2015

Con un guión descuidado y poco claro llega La Cumbre Escarlata de Guillermo del Toro

Sin vergüenza, Edith Cushing cuenta que cuando niña vio el fantasma de su madre fallecida. Describe cada sensación, cada detalle es recordado como el momento cumbre de su vida hasta ahora. La extraña aparición de los hermanos Sharp, harán entender a Edith que todo lo que ella ha vivido hasta hoy solo era un preludio. Un oscuro secreto reina la mansión Allerdale pero, aún más escalofriante, son los espectros que la habitan.

Guillermo del Toro, es un creador de mundos, crea cintas con ventanas a lugares, situaciones lejanas a lo que llamamos realidad pero son tan familiares por sus temas y emociones. El cineasta nos cuenta esta historia con un visualmente antiguo lenguaje donde la narrativa es mostrada con técnicas clásicas cinematográficas; transiciones, opacidades y ocultamientos son los puntos y comas de la trama. A diferencia de sus filmes pasados, enfoca todas sus energías en contarnos una historia donde los secretos describen más la personalidad de alguien -por lo menos hasta los últimos 15 minutos- que un diálogo rebuscado y directo.

Allerdale fue diseñada por el genio Thomas E. Sanders, su trabajo es como siempre un deleite visual, desde su “Salvando al soldado Ryan” hasta “Corazón Valiente”. Su diseño es impecable, cuida los detalles a la perfección. La mansión es otro personaje sin diálogos que nos dice todo lo que necesitamos entender de este universo desconocido.

Dicho esto se debe decir que es la historia más floja que ha creado Del Toro. El guión es descuidado y poco claro, nuestro personaje principal, personificado por Mia Wasikowska, no tiene una evolución natural. Llega a un nivel inimaginable de estrés que te lleva a esperar tanto sin recibir nada, un error casi absurdo para un realizador tan experimentado.

Tiene dos narrativas totalmente diferentes, por un lado tenemos el drama de Edith y su nuevo marido, y por el otro, nuestra protagonista ve fantasmas cada vez que va al baño en la mansión, nunca se tratan de integrar estos dos elementos y no hay una verdadera coherencia.

El elenco es bien seleccionado. Cada actuación es acertada. Quien se lleva la ovación de pie es sin duda Tom Hiddleston, su nivel es impresionante, cada diálogo se resbala a nuestra percepción de una forma limpia, el actor sabe su poder y lo explota con total libertad.

La cumbre escarlata está cargada de suspenso y diseño pero no se puede categorizar como terror, aún así, la manufactura es exquisita y vale la pena ir a disfrutar esta cinta por la forma en que fue creada.


Del Toro es un director que se preocupa por el estilo pero no por la sustancia, detalle que crece con el paso del tiempo.

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