30 sept. 2015

El guionista de 'A Most Wanted Man', Andrew Bovell, da buenos consejos sobre la dura realidad de escribir guiones

Por Elle Leonsis
El guionista de "Edge of Darkness" y "A Most Wanted Man" habló sobre cómo sentirse a gusto con lo incómodo en el BAFTA BFI Screenwriter Series.

El BAFTA BFI Screenswriter's Series continuó este viernes a la noche con Andrew Bovell. Conocido en la industria como un “guionista entre guionistas”, el dramaturgo australiano ha escrito novelas como "The Rain Stops Falling" y adaptaciones para el cine como "Lantana," "Strictly Ballroom," "The Secret River," "Edge of Darkness" y "A Most Wanted Man." Como Nick Hornby, que dio comienzo al BFI Series dos días antes, Bovell empezó la noche conversando sobre un tema con el que muchos guionistas se pueden identificar fácilmente: el hecho de no ser reconocidos.

Bovell bromeó con el público sobre cómo él se enfrenta con este problema cada vez que se sube a un taxi: mentir o no mentir sobre su profesión. Va pensando todo el tiempo si tendría que decir la verdad, lo que pondrá al taxista en la situación de comentar: “Nunca escuché sobre esa película, pero qué suerte que le vaya bien”. Parece que Bovell sabe mucho sobre el lado nada glamoroso de la industria del cine, específicamente en su profesión. Él dijo: “A veces me gustaría ser un jardinero, todo el día al sol trabajando en el jardín; en lugar de una oficina oscura, con las cortinas bajas, y la única luz que te viene de la pantalla de la computadora. 

Tazas de café vacías, las migas duras del sándwich de ayer, facturas sin pagar, notas garabateadas en pedazos de papel, y una lista de emails recordándome que el borrador tenía que estar listo para el mes anterior.”

Bovell habló tan fluido como fluyen sus guiones, sin una mínima pausa de reflexión o de duda. Explicó cómo está tan involucrado en su profesión: “Nuestro trabajo es sencillamente contar una muy buena historia, con un gran clímax y un final redentor, preferiblemente con más de una escena de acción. En otras palabras: superarte en tu trabajo”, dijo. Sus consejos que animan a alcanzar el objetivo que tienes delante, traen un eco del estilo de las películas que ha ayudado a crear. Bovell también dijo a los aspirantes a guionistas sobre la importancia de conocer con precisión la naturaleza de su rol antes de comenzar a escribir guiones. “El trabajo de ustedes es ser útiles a la visión del director y ayudar a que se consiga una gran película que permita ganar tanto dinero como sea posible. Arte versus comercio, es una de las grandes tensiones existentes en lo que hacemos. ¿Son cosas opuestas y enfrentadas o puede ser el cine una fusión de las dos?”

También fue capaz de hablar apasionadamente sobre el tema porque su autoestima ya ha sido afectada reiteradamente por la industria. Contó cómo cuando se encontraba en medio de una crisis de estrés por estar dejando el cigarrillo, los productores "Edge of Darkness" lo llamaron con emocionantes noticias: iba a ser reemplazado por William Monahan, el ganador del Oscar por el guión de "The Departed." En ese momento él ya había trabajado en la escritura de "Edge of Darkness" por cinco años, y recordó cómo eso había dominado por completo su vida y la vida de su familia. 

Afortunadamente para Bovell, Hollywood volvió a optar por él sólo unas semanas más tarde para “norteamericanizar” el guión y así fue como siguió adelante con su trabajo. Más allá de que Bovell se sintiera agradecido por continuar dentro del proyecto, no evitó que se sintiera momentáneamente hundido. Se decía a sí mismo una y otra vez que “estas cosas les pasan a los guionistas de Hollywood” y provocaba que se sintiera deprimido cada vez que miraba por la ventana de su oficina. El hecho de sentirse alejado de donde se toman las decisiones sobre lo que pasará con su guión o con su forma de ganarse la vida, se convirtió en una preocupación cotidiana para Bovell, así que advirtió a los guionistas que ese era un sentimiento al que deberían acostumbrarse. 

Entre sus observaciones sobre dar el control a Hollywood, Bovell dijo que cuando se enteró que su guión necesitaba retoques, él pensó: “Quizás este gran guionista ganador de un Oscar vendrá para alisar los parches del texto y darle un brillo hollywoodense. Y al mismo tiempo pensaba que eran los parches los que le daban entidad a su guión, y que el brillo hollywoodense era aquello contra lo que había estado luchando durante los siete borradores anteriores”. De todas maneras, Bovell entiende que ser un outsider en Hollywood es uno de sus puntos fuertes como escritor; Troy Kennedy Martin se acercó precisamente a Bovell para adaptar al cine su serie de la BBC, "Edge of Darkness," porque él era “alguien de fuera del sistema de Hollywood que no se convertiría en un esclavo de la trama y el género, y podría escribir diálogos muy buenos.”

Cuando se le pidió que describiera cómo conseguía tan buenos diálogos, él dijo: “Lo usual es que el mejor diálogo simplemente capture el momento. Escribir un guión es crear el espacio que será llenado por un actor. La cámara lo máximo que puede hacer es mostrar lo que queda entre los espacios de lo que se está diciendo, entre el silencio y la quietud de los momentos que quedan en el medio. Y lo que es cada vez más interesante para mí como escritor, no es lo que un personaje dice, sino su lucha por decirlo. Su búsqueda por encontrar el sentido en las palabras y en las acciones que usa para describir su mundo. No tanto lo que quieren decir, sino su fracaso para conseguir decirlo. Eso es arte.”

Las palabras que sacuden son la especialidad de Bovell. Parecería que el puro talento hubiera sido el único pasaje al éxito para un extranjero en Hollywood. Dijo que cuando estaba haciendo el pitch de "Edge of Darkness" a la MGM, se dio cuenta de que lo tenía. "Lo pude ver en sus caras. Había enganchado el trabajo no porque los hubiera impresionado con mi conocimiento de estructura o género o de la política de la historia, sino porque había entendido el territorio emocional del film. Había entendido la experiencia emocional que le ofrecería al público y eso era lo que ellos querían. El entendimiento emocional.”

El interés de Hollywood por encontrar gente como Bovell para contar historias verdaderamente humanas, se hizo evidente cuando vio qué tipo de lugar era Los Angeles. Recordó que aprendió muy rápido que hay “dos versiones de Los Angeles" -- el Los Angeles que veía a través de la ventana: negros, mexicanos, hispanos y pobres; y el Los Angeles de la industria del cine: blanco y muy, muy rico. Le pareció razonable intentar una entrada a la industria, ya que percibió con mucha fuerza que si lograba arrancar esa falsa naturaleza de Hollywood, aunque fuera sólo un poco a través de su escritura, sentiría que ya había triunfado. 

Bovell ofreció a los que aspiran a ser guionistas en Hollywood palabras aún más francas de advertencia cuando habló sobre la noción que un escritor o escritora tienen que tener sobre sus temas e intenciones. "Te están pagando un montón de dinero porque se espera que tú seas la persona que sabes... Te están pagando por tu capacidad. Y como escritor tienes que saber cuál es el problema y cuál es la solución," dijo. "Por supuesto que siempre escuchas a aquellos en quienes confías durante el proceso, particularmente al director y al productor. Pero mi consejo para los escritores que trabajen en Hollywood es que nunca vayan a una reunión sin estar listos para poner la solución sobre la mesa. Te están pagando por tus ideas y lo mejor será que las tengas. Nunca permitas que se abra un vacío alrededor de tu guión porque mucha gente en Hollywood está empujando por trepar en la escalera y se darán mucha prisa por ser ellos quienes llenen tu vacío.”

De una forma muy humana, admitió que la escritura no se vuelve más fácil con el tiempo. Se dirigió al público con sinceridad y dijo: “Ustedes pueden pensar que el arte de escribir un buen guión se volverá más sencillo. Pero por extraño que parezca, al menos para mí, pasa totalmente lo contrario. Cuanto más sé, más difícil me resulta. Es como si supiera demasiado. Y saber demasiado puede paralizarte en un mar de dudas porque te das cuenta cuando lo estás haciendo mal. Y eso es mortal. Esa voz en tu cabeza que te está diciendo que lo que haces no es lo suficientemente bueno”. Por eso los guionistas primerizos deberían regocijarse en el hecho de que están fuera de la liga. “Hay una especie de coraje en la ignorancia o en la falta de experiencia, y uno de los grandes desafíos a los que nos enfrentamos, creo, a medida que desarrollamos nuestro oficio, es no perder el coraje y la espontaneidad que tuvimos cuando éramos escritores novatos”, dijo Bovell.
Traducido por Gustavo Palacios para El Inquilino Guionista.

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