13 sept. 2015

Conoce Anomalisa, lo último del ecléctico Charlie Kaufman

Manu Yáñez
¿De qué va?. Michael Stone (a quien pone voz David Thewlis) es una suerte de gurú de la autoayuda aplicada al rendimiento empresarial. Su especialidad es la optimización de servicios de atención (telefónica) al cliente. El problema es que este teórico de la empatía es incapaz de entablar ningún tipo de relación con el mundo que le rodea. Una noche, en una viaje de negocios, se descubre encandilado por una mujer, Lisa (Jennifer Jason Leigh), que parece diferente a todas las demás. De repente, el amor parece factible y maravilloso. ¿Pero cuánto durará el encantamiento?

¿Y qué tal?. Uno de los principales deberes cinéfilos de la presente edición del Festival de Venecia consistía en comprobar, finalmente, si Charlie Kaufman (el guionista-estrella del cineindieamericano del cambio de siglo) era capaz de rehacerse después del fracaso de público y crítica de 'Synecdoche, New York' (2008), aquel mamotreto fascinante y fallido con el que Kaufman se hizo el hara-kiri a golpe de delirio posmoderno y angustia existencialista.Anomalisa, una pequeña fábula esculpida en animación stop-motion, se presenta como la minimalista resurrección de un cineasta dispuesto, finalmente, a contener sus impulsos megalómanos.

A priori, la inmersión de Kaufman en el mundo de la animación parecía la invitación perfecta para que el guionista de 'Adaptation (El ladrón de orquídeas)' y 'Olvídate de mí' diera rienda suelta a su vertiente más fantástica y surrealista, pero 'Anomalisa' es segura y paradójicamente su película más realista y menos laberíntica. Ambientada en su mayor parte en un gigantesco hotel que funciona como el palacio de las almas perdidas de 'Lost in Translation', la película observa sin mayores artificios formales (más allá de la artesana animación, claro) la odisea de Michael Stone, otro hombre neurótico y depresivo para la colección de Kaufman. Con un afinado sentido del humor que gana enteros gracias a la muñequil inexpresividad de los personajes, la película se acerca con delicadeza a las dificultades que halla Stone para conectar con cualquier ser humano, incluido él mismo.

En una de las escenas más recordadas de 'Cómo ser John Malkovich', la estrella de Hollywood se adentraba en su propio cerebro y experimentaba una pesadilla narcisista en la que todo el mundo tenía el rostro de Malkovich. En 'Anomalisa', la mayoría de personajes/muñecos tienen facciones similares: unas caretas de quita y pon cuya expresión bascula entre el pasmo y el abatimiento. Aunque la jugada maestra está en el juego con las voces: Michael y Lisa, los tortolitos del film, son los únicos dos personajes a los que no dobla Tom Noonan, que se divierte poniendo voz de hombre a algunos personajes femeninos. Todo esto crea un clima de uniformidad y asepsia emocional que contrasta con el gran momento de la película: el despertar del amor (fou) entre la pareja protagonista, que se corona con la imperfecta y emocionante interpretación del 'Girls Just Want to Have Fun' por parte de Lisa.

La idea del amor como tabla de salvación florece con delicadeza en esta película creada para salvar a su autor del ostracismo. Para Kaufman, el amor es un vendaval liberador, una sacudida que puede iluminar la realidad más gris... para luego, con su eclipse, devolvernos a la oscuridad. En la recta final de 'Anomalisa', el guionista de 'Human Nature' no puede evitar la tentación de incursionar en un surrealismo angustiado que parece más una deuda personal (de Kaufman consigo mismo) que una expresión natural. Luego, las pullas a la América de George W. Bush –la película transcurre en 2005– también aparecen como un gancho algo gratuito. Algunos baches que no ensombrecen el interés global de esta curiosa investigación (en miniatura) de la alienación del hombre moderno y la naturaleza ilusoria del amor.


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