6 ago. 2015

“Scream”, la serie cuyos guionistas admiten que es un pufo

Me he puesto a ver Scream, pues bien es sabido que el hambre seriéfilo no se toma vacaciones, y como estamos en temporada baja, la oferta deja que desear. Lo confieso: no acaba de apasionarme la segunda temporada de True Detective.

Produce la serie basada en las películas de Wes Craven –aquí relegado a productor ejecutivo– nada menos que MTV, lo que significa que cada vez que suena una canción, informa a los jóvenes, de su título y de que está disponible para su escucha.

El próximo paso será otro cartel que diga “ah, y los leggins de la chavala protagonista los puedes comprar en El Corte Inglés. Ya lo habrá propuesto algún que otro ejecutivo.

Reconvertir una peli en una serie puede dar buenos resultados. Al menos en el caso de Fargo lo consiguieron. Sí, es posible que no haya pasado muchas más veces, pero queda demostrado la posibilidad de que salga algo memorable.

No es el caso.
Esperaba más humor metalingüístico, como en la primera entrega cinematográfica. Pero si allí el guionista, Kevin Williamson, y el director demostraban una enorme capacidad para sacarle punta a los tópicos del género al mismo tiempo que parecían tenerlo todo muy controlado para crear tensión, aquí por ahora sólo ha habido lamentos. O sea que a través de los diálogos de sus personajes, los guionistas lloriquean reconociendo su incapacidad.

“Trasladar un slasher (como ya saben los asiduos, un film de asesino múltiple que va acabando uno a uno con todo el mundo) a una serie es imposible”, dice uno de los protagonistas, el más friki de todos ellos (en la línea del Randy de la gran pantalla). "En el cine se presenta a los personajes y el psicópata les ataca. Todo tiene que ser muy rápido”, explica. Bien, según este diálogo los guionistas tienen claro el marrón que tienen entre manos, porque, ¿cómo trasladas la fórmula a a la tele?

Y después de dejar esto claro en los diálogos demuestran que, por desgracia, tienen razón, es una misión imposible. Porque no puede haber muchos asesinatos, para no acabar antes de tiempo con todo el casting, ¡tiene que haber más episodios! Así que se limitan a alargar tramas absurdas de adolescentes muy poco interesantes, en lo que acaba siendo una puñalada a la buena televisión.

En otro momento, los libretistas también justifican que su episodio se ha convertido en un culebrón amoroso. “A las chicas nos encanta un poco de romance con la sangre derramada”, dice uno de los personajes. Ya, pero por favor, no tanto idilio, es que esto se parece más a Sensación de vivir que a otra cosa.

No se sabe bien por qué el villano no lleva la famosa máscara de las pelis, sino una parecida, como si todo fuera un sucedáneo del original. Y el nivel de los actores oscila entre malos y espantosos.

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