2 ago. 2015

¿Por qué l*s guionistas argentin*s son invisibilizados?

Por Agustina Mac Mullen
Cada línea que pronuncia ese personaje. Pero además con quién vive, de quién se enamora, a qué le teme, de qué se ríe. Detrás de las historias de ficción que se emiten en televisión, siempre están ellos: los guionistas. Ejercen una profesión con limitaciones en la industria local, aunque sus textos son esenciales para que la pantalla argentina no se llene de programas escritos y realizados afuera.

LA NACION consultó a escritores de ficción que escriben para canales y productoras argentinas y del exterior, para conocer sus rutinas y averiguar por qué ocupan un espacio recóndito en la industria local, cuando en otros países como Estados Unidos, Colombia o México los guionistas son cada vez más reconocidos e influyentes.

La mayoría de los autores entrevistados siempre supo que quería escribir y se formó en universidades con orientación cinematográfica. Pero otros apostaron primero a la actuación o a la dramaturgia, y luego tomaron clases de guión para complementar sus estudios. Recién ahí se lanzaron a redactar para la televisión.

Trabajan por proyecto: las productoras o los canales les proveen los datos sobre la trama que tienen en mente, y les encargan un capítulo. Luego, si ese primer texto se ajusta a lo acordado obtienen el visto bueno para redactar el guión completo. Redactan, desde sus casas u oficinas, tiras, unitarios o documentales. Escriben, en promedio, doce horas diarias durante la preproducción, pero también hacen ajustes en el rodaje cuando se dan imprevistos que ameriten remodelar el texto.

A la novela diaria la redactan entre cuatro y seis guionistas: hay dialoguistas, correctores y escaleteadores (desarrollan los capítulos, escena por escena), que se reparten lo que cobran por cada episodio. El unitario, en cambio, puede ser escrito por un autor.

Desde la Asociación de Autores Audiovisuales Migré, fundada en 2013 para promover la defensa y protección de los derechos de autor, dijeron que en la Argentina aún tienen limitaciones para trabajar en la industria local, mientras que otros colegas extranjeros logran cada vez más visibilidad.

"Debo lidiar con un presupuesto acotado y el poco tiempo que nos suelen dar los productores para armar un relato sólido y crear los personajes. El guión es lo primero que hay que cuidar. La ficción en la Argentina es pobre porque se ningunea al autor. Por eso, el espectador migró hacia el cable y el streaming", dijo Pablo Lago, autor de los unitarios Locas de amor y Tratame bien, y de la telecomedia Lalola, entre otras obras para la televisión local. Ahora escribe junto a su mujer, Susana Cardozo, La Leona, una tira de Pablo Echarri, Nancy Dupláa, Miguel Ángel Solá y Susú Pecoraro que se emitirá por Telefé en septiembre.

Tras la decisión de los canales Telefé y El Trece de programar dos novelas extranjeras en el prime time, Rastros de mentiras y Las mil y una noches, parecería que los guionistas argentinos están perdiendo terreno en la pantalla. Por eso, algunos reconocen que intentan encontrar trabajo afuera.

"Escribimos para esquemas acotados que limitan los contenidos y la calidad de los productos. Hay poco espacio de producción local, por lo que la mayoría debió emigrar hacia otros destinos internacionales", explicó Marcela Guerty, guionista de la telenovela Soy gitano, de la película Elsa & Fred, y de las series Culpables y El hombre de tu vida, entre otras.

El director y guionista Juan José Campanella también se refirió a la pauperización de la labor de los guionistas, y la comparó con la de los autores norteamericanos: "El énfasis está puesto en la producción, en los actores, en lo visual, pero al guionista se le paga muy poco. Me da pena ver que el mayor éxito se lo llevan las latas extranjeras cuando podríamos hacer programas de calidad. Afuera, los equipos son similares a los de acá y se trabaja casi igual. Pero el autor es el jefe: es el que manda y el que más gana", dijo durante una entrevista en Intratables.

Otro problema con el que lidian los guionistas es que las productoras y los canales no les reconocen el derecho de ser los verdaderos creadores de los programas. La disputa viene de larga data: desde los 90 ceden los derechos de comercialización y explotación de las obras a perpetuidad al productor que los contrata.

DESDE EL NORTE

Mientras tanto, en Estados Unidos los guionistas son cada vez más valorados e influyentes: "En la televisión norteamericana se consolida la figura del guionista showrunner. Es el responsable de los equipos de escritura y controla las grandes definiciones de producción y edición. En la Argentina hay dos casos excepcionales: Damián Szifrón y Juan José Campanella. Pero en el esquema tradicional de las tiras prima algo que ya no da resultados: un productor que pega volantazos en la historia según el rating", agregó Gustavo Cornillon, autor de la serie Ruta misteriosa y de los cortometrajes Luminaris y El guante, entre otras.

La norteamericana Laura Eason, autora de Sexo con extraños, tampoco planeaba ser escritora. En realidad quería ser actriz. Pero mientras estudiaba para lograrlo empezó a adaptar al teatro poemas y cuentos cortos, y se convirtió en dramaturga. Así creó más de veinte obras. Hoy integra un equipo de seis guionistas que escriben House of cards, la exitosa serie de Netflix.

"Cada vez más dramaturgos migran a la televisión en Estados Unidos. Esa es la tendencia que sigue Beau Willimon, el desarrollador y productor de la serie. De nuestro equipo, cuatro somos dramaturgos. Y aquellos que no lo son hacen otras referencias que enriquecen la serie. Así logramos que se mezclen dos mundos: el teatro y la televisión", dijo la autora, de visita a la Argentina, que ya está escribiendo para la cuarta temporada de House of cards.

Eason admitió que para alcanzar la excelencia en el guión hay mucho de prueba y error: "Solemos tomar caminos que después abandonamos. Es un proceso colaborativo. Redactamos mucho más de lo que la gente ve. Es que intentamos ir más allá de lo esperado para seguir impactando".

Además, la autora destacó algo único de su labor en la serie: "Si bien los guionistas tenemos distintas jerarquías, cuando delineamos la historia todos aportamos en cantidades iguales. Y siempre nos piden que estemos presentes".

Para justificar el éxito que hoy tiene House of cards, Eason recordó una recomendación que siempre le hacía un profesor de la Universidad de Chicago, donde estudió: "Decía que un autor es universal cuando puede volcar una idiosincrasia más allá de sus propias fronteras".

CUÁNTO SE PUEDE LLEGAR A GANAR

Cobran por proyecto. Cuando redactan para la pantalla argentina, ganan entre 15.000 y 20.000 pesos por el capítulo de la tira diaria, y entre 30.000 y 35.000 el del unitario. Pero en la industria extranjera las cifras son más atractivas: obtienen entre US$ 3000 y 5000 por el capítulo de la novela, y entre US$ 8000 y 12.000 por el episodio del unitario.

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