30 jul. 2015

"El guionista nunca liga", por el guionista de Cuéntame cómo pasó


EDUARDO LADRÓN DE GUEVARA 

Todavía no lo he contado, pero trabajo en un cuartito situado en la primera planta del estudio de grabación, diez metros cuadrados de paredes y techo de uralita que en invierno son un iglú y en verano un horno crematorio. Ah, y se me olvidada decir que también tengo un pequeño televisor que me envía imágenes del plató donde se rueda, de manera que conozco de primera mano, y en tiempo real, lo que se cuece en el set. Pero no solo estoy al tanto de la grabación, también me entero de muchas cosas, de casi todas, especialmente de los estados de ánimo de unos y otros. Se nota tanto cuando una actriz se acaba de enamorar de, ¡yo qué sé, de un cámara pongamos por caso! El día que eso sucede se muestran radiantes, sonrientes, hasta etéreas y evanescentes, tanto que me entran ganas de estrecharlas en mis brazos. Y a los actores les ocurre lo mismo: inician una relación sentimental y sufren una metamorfosis a mejor: todo les parece bien, son accesibles, positivos, optimistas. En realidad el estallido de endorfinas es común a todos los mortales cuando viven la fase del subidón. A todos menos a los guionistas porque, como es sabido, y si no saben se lo digo yo, uno de nosotros es muy extraño que ligue con una actriz. ¡Joder, no sé por qué será, pero huyen del guionista como de la peste! Yo solo conozco el caso de uno que se enredó con una actriz, pero el idilio acabó abruptamente cuando ella, un poco agobiada, le confesó que era lesbiana.

-Lo siento, de verdad, pero es que me gustan las chicas, cariño.

-¡No me digas cariño!

-¡Si es que te aprecio mucho, te lo prometo!

-Y me dices de sopetón que eres lesbiana -le reprochó él, que insistió:- ¡Me va a dar una depresión! ¿Pero en serio que eres un poco lesbiana?

-Un poco, no, cariño. Muchísimo, palabra.

-¡Que no me digas cariño! ¿Pero entonces por qué te has acostado conmigo? -balbuceó el guionista ya un poco enfadado y harto tonterías.

-Para probar a ver qué tal. Es que no sabía si estar contigo me iba a llenar.

-¿Pero por lo menos te ha gustado algo hacerlo conmigo?

-Ha estado bastante bien, palabra, pero me quedo más a gusto con una chica. No sé si me comprendes.

Ya he dicho que apenas llevo cuatro años en este trabajo, pero ha sido tiempo suficiente para saber lo que piensan de mí, y me refiero a los que interpretan personajes fijos: aseguran que soy lelo de solemnidad y un patán. Y dos o tres aseguran que soy un pedazo cabrón.

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