1 abr. 2015

"Nacidos para contar", el libro de un guionista y un productor escrito a 4 manos

Por Emanuel Respighi
Un libro contado a cuatro manos no siempre resulta una experiencia placentera. Ni para quienes lo escriben ni para quienes lo leen. En ocasiones, esa génesis dual puede resultar tediosa para los artífices, desordenada para los receptores. Por suerte, no siempre el trabajo en comunión es conflictivo. En ocasiones, esa alquimia entre dos personas resulta motivadora y complementaria. Como si no existiese uno sin el otro. Ese parece ser el resultado de Nacidos para contar (Grijalbo), el libro que el guionista Jorge Maestro y el productor Pablo Culell acaban de publicar sobre la manera más eficaz de transformar una idea en un programa televisivo. En tiempos en los que productores y guionistas no parecieran transitar por la misma vereda –derechos de autor mediante–, que dos profesionales reconocidos de la pantalla chica hayan decidido volcar su experiencia y conocimientos en una guía y manual sobre cómo pensar la ficción en el siglo XXI surge como un signo esperanzador de cara a una TV argentina que tiene más indicios de amesetamiento creativo que de época dorada.

Nadie puede dudar de que tanto Maestro como Culell tienen un largo y probado recorrido en la pantalla chica. El guionista es uno de los grandes autores televisivos, contando entre sus manos con más de cincuenta ficciones, entre ellos éxitos como Zona de riesgo, No-sotros y los miedos, Montaña rusa, Los machos), en compañía con Sergio Vainman o de manera solista. Por su parte, Culell ha sido productor ejecutivo y artístico de más de una treintena de ficciones entre las que se destacan Disputas, Lalola, Graduados, Viudas e hijos del rock & roll, de Underground, donde se desempeña como director de contenidos y producción. Desde hace años, juntos, dictan el seminario de Guión y producción audiovisual, que realizan por todo el país (para mayor información e inscripción ingresar a www.escri biryproducir.com). Fue a partir de las discusiones y charlas previas al dictado de las clases de esos cursos de donde surgió la idea de hacer un libro en el que se volcaran todos los secretos del arte de escribir y producir ficciones televisivas en un mercado con las particularidades del argentino.

“El libro surgió de las ganas de contar nuestras experiencias, de las discusiones sobre la TV que tiene todo el mundo, pero mucho más nosotros dos que trabajamos en ella”, explica Maestro, con la sonrisa de Culell como aval a sus palabras. “Somos de discutir sobre la producción, los programas y el comportamiento de las audiencias. En realidad, hacemos lo que deberíamos hacer todas las patas del proceso creativo televisivo a través de algún congreso anual, para conocer nuestras necesidades y desafíos. No puede ser que no discutamos entre todos lo que hacemos la tele qué nos está pasando. Todos los profesionales de cualquier ámbito hacen congresos, debaten sus condiciones, problemas y desafíos, menos los de la televisión”, puntualiza el autor de La banda del Golden Rocket.

En tono pedagógico, intercalando textos ensayísticos y experiencias personales, presentando métodos de trabajo de las distintas etapas y claves para hacer que un programa de TV o película permanezcan eternamente en la memoria del público, Nacidos para contar es tanto un libro para eruditos de la producción como para simples amantes de la pantalla chica de ayer y hoy. “Cuando estudiaba en la universidad –recuerda Culell–, hace ya más de dos décadas, no había bibliografía sobre la producción televisiva. No había este tipo de manual práctico. Me parece que lo interesante del libro es que escribimos desde el lugar de que los dos estamos ejerciendo la actividad. No tenemos una mirada academicista ni outsider. Nosotros estamos haciendo la tele, desde el libro y desde la producción. La televisión está en todos los hogares, pero no todos entienden su imbricado proceso productivo.”

–La escritura de Nacidos... permite que hasta aquellos que desconocen el proceso de producción puedan entender cada aspecto del detrás de escena televisivo. ¿Creen que la TV es tan fascinante para que el público más común se interese también por esos aspectos de la pantalla chica?

P. C.: –Es un libro para todos. Tratamos de incluir ejemplos históricos de situaciones a partir de programas que familiaricen a los lectores con los conceptos. El libro recorre parte de la historia televisiva con un tono ameno. La producción televisiva no se puede explicar sin ejemplos. Las ficciones televisivas forman parte de la vida de todos.

J. M.: –No es un manual de análisis, sino una charla en formato literario sobre cómo se produce TV. No damos la fórmula del éxito, básicamente porque no existe.

P. C.: –Si existiese, nadie haría fracasos.

J. M.: –William Goldman, en su libro Las aventuras de un guionista en Hollywood, comienza diciendo que “nadie sabe nada”, que no existe la fórmula del éxito. En una producción tan dinámica como la televisiva, nada es para siempre. A lo sumo, damos herramientas para minimizar el riesgo de tener un fracaso rotundo. Aunque el fracaso siempre está en el bolillero.

–Nacidos... funciona también como un texto motivador para que el que lo lee se anime a contar una historia. ¿Fue una búsqueda?

J. M.: –Todo el mundo es capaz de contar una historia. Todos tenemos al menos una historia para contar que le ha sucedido y conmovido. Los seres humanos, desde nuestra infancia, contamos historias permanentemente. Cuando jugamos a los soldaditos, cuando dibujamos... Hay tipos que la saben contar muy bien aunque sea una boludez, atrapando la atención de todos, y hay otros que tienen en sus manos cosas más profundas y no la saben contar. Todos nacimos para “contarnos” algo. Es parte de nuestra naturaleza.

–Pero en el libro queda claro que no basta con contar una historia para hacer un buen programa de TV. Hay muchos otros factores, inherentes y exógenos a la producción, que juegan un rol protagónico.

J. M.: –El trabajo televisivo es en comunidad. No se escribe un guión y ya está. Un guión televisivo, al entrar en el proceso de producción, sufre todas las modificaciones necesarias para convertirlo en imagen. El guión televisivo es muy maneable, por cuestiones de adaptación, lenguaje, imagen, producción, presupuesto, programación... Pero sin una historia interesante para contar no podés hacer nada.

P. C.: –La historia es lo más importante en una ficción. Se puede tener el elenco más importante, los actores más marketineros posibles y hasta un presupuesto millonario, pero sin una historia atractiva, con personajes con una rica carnadura con los que el público se pueda identificar afectivamente, el programa no va a funcionar. La historia es la base de todo, es condición necesaria pero no suficiente. Con la competencia actual, la recepción de una ficción depende del canal donde se lo emita, el contexto social, lo que esté de moda en el momento de la programación, el horario... El otro aspecto importante es el elenco, en la química que se produzca entre los actores. Un protagonista de renombre es sólo un llamador para que la gente vea los primeros capítulos, pero una vez que el programa se pone en funcionamiento, ya no importa tanto quién la protagoniza. Que la gente la vea o no depende de que la historia tenga una interpretación adecuada de todo el elenco. Una figura no hace una ficción, así como tampoco la hace un buen guión. La ficción es la suma de una buena historia y un elenco llamativo o acorde al perfil de los personajes.

J. M.: –Betty la fea nació en un momento determinado, en una cultura determinada, con una crisis social determinada. Fernando Gaitán escribió una gran historia, por algo se emitió en cincuenta países, pero no hubiera sido el fenómeno que fue sólo por eso. La clave de los éxitos televisivos es que todas las voluntades se alineen mágicamente. No vamos a ser hipócritas, tampoco: en la ficción también juega su papel el azar.

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