17 mar. 2015

Siete guionistas chilangos escriben sobre el guión como obra acabada (o no)

Por Erick Baena Crespo y Rafael Martínez García
Lo que les preguntamos:

1. ¿El guión cinematográfico es, en sí mismo, una obra terminada? ¿Sí, no, por qué?

2. Desde tu perspectiva, ¿a quién pertenece la autoría de una película?

3. ¿El guión cinematográfico es una pauta (que puede modificarse en el proceso de producción) o constituye la base dramática de una película?

4. En México, de acuerdo a tu experiencia, ¿se valora el trabajo del guionista?

5. A lo largo de tu carrera, ¿cuéntanos cómo ha sido el trabajo con el director(es) con el(los) que has trabajado? O, en su defecto, si has dirigido, háblanos del proceso que va del papel a la pantalla.


LUCÍA CARRERAS
Nació en la Ciudad de México. Estudió Ciencias de la Comunicación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Guadalajara. Y tiene una Maestría en Guión. Es coautora de los guiones de las películas Año bisiesto(2010) y La jaula de oro (2013), entre otras. En 2011 dirigió su primer largometraje, titulado Nos vemos papá.
http://www.imdb.com/name/nm3669468/

1. Por supuesto que el guion es una obra terminada, es la historia en sí misma y su camino argumental. Sin embargo, hay que entenderlo como obra que se crea con la intención de ser transformada en una película, si no es así, pues entra más en el universo de la literatura. Su existencia es el punto de partida, la película es la adaptación al lenguaje cinematográfico de esa historia que, ya en su gestación, propone una forma de ser narrada, pero que será interpretada por un director que aportará su visión y estilo.

2. El cine es un arte colectivo. Una película se construye con la colaboración de diversas áreas creativas. El director y el escritor son los principales autores de una película: el primero, se centra en el “qué” se va a narrar; el segundo, en el “cómo” se va a narrar. No puede existir el uno sin el otro. El director establece una visión integral de la obra y el escritor determina la historia y el camino narrativo de la misma, por eso si pensáramos en créditos debería decir “una película de (director) y (guionista)”. Pero no se debe olvidar que la aportación creativa de fotógrafos, diseñadores de producción, actores, gente de sonido y los demás creadores que participan en el proceso, es parte fundamental de autoría de esa obra, por eso, insisto, al cine hay que verlo como un arte colectivo.

3. El guión es la historia, lo que se va a contar; no una pauta. Ni siquiera me atrevería a llamarlo una base. Es la historia en sí. Sin él, no hay película. Ahora bien, en el camino de la filmación siempre se dan cambios que tienen que ver con demasiadas cosas y los aportes creativos de otras personas y, en ese sentido, hay cuestiones que se modifican, pero la historia prevalece y guía el camino.

4. Pues no como debiera, los pagos siguen siendo bajos y el valor creativo que se le da a veces al guionista no es el adecuado, puesto que se comete el error de verlo como una pauta (como mencionaban en la pregunta anterior) y no como una obra en sí misma. Pero el problema no es sólo de directores y productores, pues a veces lo mismos escritores no le dan valor a su trabajo: aceptan pagos mediocres, no pelean por su derecho como autores y no cuidan su posición, lo cual hace un daño tremendo a la percepción que hay en el medio respecto al valor de un libro cinematográfico.

5. Como escritora, en los casos en los que el guión ha sido dirigido por alguien más, mi experiencia siempre ha sido escribir con el creador del argumento, que es, en todos los casos, el director. Han sido experiencias agradables y amables, entendiendo que es la visión de alguien más y tratando de aportar a esa visión lo mejor que puedo, pero con el entendimiento de que lo que suceda en pantalla es algo sobre lo que ya no tengo control. Por eso trato de aterrizar en el guion, junto con el director, descripciones detalladas e ideas muy claras de la narrativa de la historia.
En cuanto a mi experiencia como guionista/directora de un proyecto, la situación es distinta y, sin lugar a dudas, mucho más completa, pues es en estos casos donde la obra es al cien por ciento mi visión como creadora, desde su gestación, desarrollo, hasta la puesta en cámara y en escena. La experiencia me ha llevado a entender que ésta es una relación un poco esquizofrénica, pues las discusiones suceden en tu cabeza, tu “yo” escritor y tu “yo” director debaten permanentemente y lo que al final he entendido es que el director debe siempre recordar porque el escritor tomó ciertas decisiones al escribir el texto, no puedes olvidarte de ti como escritor cuando estás en un set.

PAULA MARKOVITCH
Nació en Buenos Aires, Argentina. Estudió Guión Cinematográfico en el CCC. Ha escrito los guiones de Tres minutos en la oscuridad (1994), Temporada de patos (2004), Dos abrazos (2007), entre otros. Dirigió El premio (2011), cinta con la que ganó Mejor Película, Mejor Ópera Prima, Mejor Guión Original y Mejor Edición en la 55 edición del Ariel.
http://www.imdb.com/name/nm0546008/

1. Estoy convencida de que el texto para cine, que suele recibir el infortunado apodo de "guión", es una obra literaria. Si esta terminada o no, o si es buena o mala, es otra discusión. Hay obras para cine buenas y malas, incompletas o acabadas, al igual que hay novelas buenas y malas. El texto para cine es una pieza literaria, su calidad depende de cada obra como en todos los géneros.

2. Yo estoy segura que el autor es el escritor porque es quien "crea" el universo de la película, que luego será interpretado en la puesta en escena. La interpretación de un texto es un proceso enormemente creativo, pero tanto en el cine como en el teatro, la obra "aparece" en la escritura: los personajes, los eventos y las imágenes aparecen por primera vez en el escritorio. Un autor es quien "crea" algo donde no había nada. El interprete es quien crea algo basándose en una obra primigenia, en el caso del cine, la dirección o puesta en escena es una fascinante interpretación. Pero el texto es la obra primera.

3. El guión es claramente la base dramática de una película, aunque es cierto que la interpretación es muy flexible y eso puede ser muy bueno o muy malo, depende de los artistas. Quiero decir que si partes de una base dramática se puede ser muy creativo en el set y, en ocasiones, los resultados son muy bellos. En mi caso, la interpretación de mi propio texto en el film que dirigí fue muy flexible y la puesta en escena se enriqueció con los aportes de los artistas que trabajaron conmigo.

4. Creo que en el mundo el lugar del escritor de cine es un poco enajenante, debido que no se le atribuye la autoría. Si escribo un cuento, es mi cuento. Pero si tomo exactamente el mismo texto y lo pongo dentro de un formato de guión industrial ya no será considerado una "obra" mía. Es curioso, ¿verdad? A largo plazo, el desplazamiento de la autoría es muy grave para un artista. En un inicio los guionistas nóveles se entusiasman tanto por verse "filmados" que no perciben esta enajenación. En mi experiencia, con el paso del tiempo y de las obras, este menoscabo permanente desgasta mucho la autoestima creativa de un escritor. No obstante, es algo que pasa en el mundo, no es un problema exclusivamente mexicano.

5. Mis colaboraciones con directores han sido muy buenas. La mirada de dos artistas que se complementan da resultados únicos. Un artista no trabaja con otro porque "no pueda hacerlo solo". Si un artista busca complementar su mirada con la de otro artista es porque juntos crearán un discurso que no podrían realizar solos. Lo que me estristece de mis colaboraciones es el lugar del escritor. A veces se considera que un guionista es algo así como un "empleado creativo", cuya tarea consiste en "bajar al papel" las ideas de otro. Esta posición no es placentera y además es ¡imposible!, ya que ninguna persona, por más "profesional" y "obediente" que sea, puede escribir lo que otra persona escribiría si en realidad escribiese. La pluma siempre da cuenta del talento singular de quien la sostiene. Pero, por fortuna, los momentos difíciles o negativos fueron pocos y, en cambio, he tenido buenos encuentros artísticos con directores, cuyo resultado son bellas películas.

SILVIA PASTERNAC
En 1994 escribió, junto con Ignacio Ortiz, Sin Remitente, dirigida por Carlos Carrera (selección oficial del Festival de Venecia). Trabajó en varios proyectos de televisión, entre ellos varios capítulos de Capadocia, serie de HBO, y fue creadora y jefa de escritores de Pacientes, para Once TV (2012). Escribió el guión de largometraje De la infancia (2010, premio al Mejor Guión en el Festival de Montreal). En la actualidad está terminando una novela, escribiendo un guión de animación, Los ocho y la vaca, y un guión de ficción basado en una historia real, llamado Yolanda. Desde Junio de 2007 es Coordinadora de Guión en el Centro de Capacitación Cinematográfica.
http://www.imdb.com/name/nm0664977/

1. La pregunta está, de origen, inspirada en un debate oportuno, y nunca se plantearía si habláramos de poesía, de novela, de cuento, de novela gráfica, de teatro o de cualquier obra escrita cuyo destino fuera naturalmente el de ser publicada (aunque en el caso del teatro su destino deseable sea el de ser puesta en escena). Lo que puedo dar es mi postura al respecto, con todo lo que puede tener de discutible. Yo creo que un guión es una obra terminada, pero no definitiva. No creo que eso la vuelva menos importante, menos interesante, menos inteligente (o no, no hay que olvidar que no todas las novelas son buenas, y si no me creen, puedo dar el ejemplo de la ristra de “Grey”), menos arte ni menos creación. Sin embargo, es una obra que necesita, para completar su vida, ser filmada. Para eso fue escrita. La discusión existente no es sobre esto, sino sobre quién es el autor de la película que resulta de filmar ese guión. Yo no creo que el guionista sea el autor. Pero en ese rubro, suscribo la consigna de John Irving: “Cuando me apetece ser director de cine, escribo una novela”.

2. La autoría de la película es compartida (salvo cuando una sola persona ha hecho todo, que es algo que pasa muy frecuentemente en la animación y en el documental). Me molesta cuando los créditos de una película empiezan con “Una película de…”. Pero no creo que el autor de la película sea sólo el guionista (o escritor cinematográfico). Sí creo (y es aquí donde se centra la discusión, probablemente) que hay en la película una persona que aglutina a todas las mentes creativas y toma las decisiones, sean buenas o malas, y ése es el director. Y puede llevar el barco a buen puerto o sumergirlo sin necesitar una tormenta ni un escollo. No me parece que ese hecho demerite al trabajo del escritor. Sobra insistir en el hecho de que el barco no podría existir NUNCA sin el guión. Creo que la única manera de que un guión quede tal como un escritor lo desea, letra por letra, es que él o ella lo dirija. Y yo no tengo ganas de dirigir.

3. El guión es la base dramática de la película, y mucho más. Es la historia, es la humanidad y la inspiración sin las cuáles la película no puede existir. Es también (cuando es bueno) la carne y el fuego de toda la película (los personajes y su humanidad, los diálogos y su inspiración, las acciones y sus consecuencias), y cuando es malo, también (aunque la película que resulte no nos guste, no nos importe o no nos parezca merecedora de vivir). Sin embargo, no sólo es común, sino sistemático que algunas cosas cambien a la hora de filmar, por muchas razones. Un actor puede proponer un diálogo, un director de arte puede cambiar un escenario, un director puede resumir o alargar o modificar una toma, por citar unas pocas situaciones. Si la historia y el espíritu, además de la coherencia de la historia no sufre estos cambios, el guión simplemente ha sido enriquecido. Creo que la pregunta está mal planteada. Un guión puede ser una pauta sin dejar de ser la base dramática de la película. En mi opinión las dos posibilidades no son opuestas.

4. Muchas, muchas veces, no.

5. Cada director ha sido distinto, pero puedo decir que he tenido suerte, y que, cuando siento que mi trabajo y mi persona están en peligro, cuando he sido subestimada, me aparto y/o no entro en el juego. Por eso, todas las veces que he trabajado con un director o directora, o con algún productor (sobre todo en el caso de la televisión, pero no nada más), mi trabajo ha sido fructífero, y mi persona ha salido de la experiencia enriquecida y satisfecha. Sin embargo, tengo que decir que no siempre he estado totalmente contenta con el resultado en pantalla de algún proyecto… Pero así es la vida. Me quedo con lo que sí me gustó, con lo que enriqueció mi propuesta o la transmitió con creces.

MICHAEL ROWE
Nació en Melbourne, Australia. Estudió Letras Inglesas. Llegó a México a los 23 años. Estudió Guión Cinematográfico en el CCC. Su ópera prima, Año Bisiesto (2010), ganó el Premio Cámara de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes.
http://www.imdb.com/name/nm3669732/

1. El guión es una obra terminada, por supuesto. Es distinto a una película, que es otra obra terminada, derivada del guión. La película es una interpretación del guión, hecho por el director, en la misma manera que una lectura de un poema es una interpretación de ese poema escrito. Hay lecturas de poesía inspiradas, lecturas mecánicas y cumplidoras, y lecturas somníferas... Y todas del mismo poema. Si no estamos acostumbrados a diferenciar eso es porque para leer un poema no se tienen que juntar millones de dólares, y para interpretar un guión en pantalla, sí. Posterior a la primera interpretación del guión, la capacidad comercial del texto se verá mermada, pues la gente "ya vio la película". Si se pudieran hacer películas -es decir, interpretaciones de un guión- gratis, habrían muchas más versiones de películas basadas en el mismo guión, y quedaría más claro que una película dirigida por un director sobre un guión es tan sólo una interpretación del mismo. Decir que el guión no es una obra terminada es decir que, tras dos días y 42 ingredientes, el mole no está terminado porque no lo has vertido sobre el pollo. El mole es una cosa. El pollo con mole es otra.

2. La autoría SIEMPRE debería quedar con el guionista. El que se le atribuya al director es una herencia del poder que llevaron los directores en los inicios de la industria en EEUU, a principios del siglo XX. El guión ES la historia. Y el director la interpreta para la pantalla.

3. Como regla, es la base dramática. Desde luego, siempre hay excepciones. Hay directores que filman con tres paginas de apuntes. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es la base.

4. Se ha vuelto un cliché decir que en México lo que hacen falta son buenos guiones. Sin embargo, muchas personas que producen o dirigen no saben reconocer un buen guión, y otras mas se empeñan en filmar textos de su autoría o pseudoautoría, que están mal concebidos y/o escritos. En términos económicos un buen guión es más barato que el salario de un director. Me parece que deberían de estar a la par, a pesar de que esa disparidad se me hace lo menos grave. Lo que sí es alarmante es la falta de prestigio que se atribuye al guión, y el prestigio desmedido que se atribuye al director del guión. Es más justo el reconomiento que se les da a los dramaturgos en comparación con los directores de teatro que los interpretan. No obstante, este no es un problema de México, es un problema a nivel industria, y hay muchos intereses y grupos de poder como para que eso cambie pronto.

5. No he trabajado con otros directores. No me interesaba dirigir, pero para ver mi crédito de guionista en pantalla tuve que volverme director. Como buen escritor introvertido, me daba terror y no me consideraba apto para coordinar un grupo de personas. Creía que un director tenía que gritar órdenes y saber hasta el más mínimo detalle técnico de los fierros de la industria. Ya en el set descubrí que, si bien es cierto que el cine es un trabajo en equipo, estrictamente jerárquico, la dirección puede ser una cosa colaborativa. Cuando así lo hago, mi equipo enriquece mi visión y ayuda a suplir mis carencias profesionales y emocionales. Estoy muy cómodo trabajando así. Mis actores y mi fotógrafo son mis cómplices en el proceso creativo, al igual que mi editor.

PATRICIO SAIZ
Estudió Ingeniería Industrial en la UNAM y Guión Cinematográfico en el CCC. Ha escrito, entre otros, los guiones de Nosotros los Nobles, El efecto tequila, La última muerte, Carrière 250 metros.
http://www.imdb.com/name/nm2215506/

1. De que es una obra terminada, es una obra terminada. Finalmente el texto contiene la premisa, la historia, el género y todo lo demás. A partir de este punto se puede hacer una película, varias del mismo guión, publicarse o hasta adaptarse a otros medios. Para mí es una obra terminada, lo que pase durante la filmación, edición, post-producción y el estreno va más allá de las manos del escritor de cine. Aunque eso sí: el guión, a diferencia de la película, no es una obra de consumo masivo.

2. Creo que dividir la autoría de la película siempre será algo complicado. Como tener un ser humano, y luego preguntarse si el resultante es más parte del papá y de la mamá que pusieron óvulo y espermatozoide, respectivamente. Al final, el cine es una arte colaborativo y el trabajo de cada miembro del equipo es importante. La película no es posible sin guión, pero el guión se queda en texto impreso sin la visión del director, el empuje del productor, el cuerpo de los actores y así sucesivamente.

3. Creo que en los procesos de creación audiovisual intervienen un enorme número de variables. Es lo más lejano a un experimento de laboratorio, en el cual todo se encuentra controlado. Creo que cualquier creador es libre de tomar las decisiones necesarias siempre y cuando sean en beneficio de la obra terminada. El guión es definitivamente la base, pero debe modificarse si las condiciones del proceso lo requieren.

4. Creo que en esta pregunta es muy riesgoso caer en generalizaciones. Creo que más allá de las obligaciones y requerimientos que existen a la hora de escribir, el guionista será tan valorado como él mismo valore su trabajo. Nunca olvidaré una gran lección que le debo a Guillermo Arriaga: "Nadie te va a pagar lo que mereces, sino lo que sabes negociar". Y el cine puede ser arte y creatividad, como también es un trabajo y un negocio. El escritor de cine puede encontrarse en una pugna similar al Ingeniero y al Arquitecto, o al Anestesiólogo con el Cirujano. Tirarse al piso y hacer de los guionistas una minoría discriminada no me parece correcto. Sin caer en la arrogancia o la soberbia, cada quien debe ser defensor de su propio valor.

5. Algo que disfruto y sufro mucho de este oficio es que cada trabajo es como el primero. Cada uno tiene satisfacciones nuevas, retos nuevos y siempre hay algo nuevo por descubrir. Me han tocado proyectos donde yo entrego el guión y no sé quién es el director, me han tocado proyectos que el director te invita al casting, a las juntas, al rodaje y te pide que no faltes a la edición. No hay una norma. Lo que no debemos olvidar es que nuestra responsabilidad, como escritores, está en el texto escrito. los escritores no se nos debe olvidar que nuestra responsabilidad está en el texto escrito. Se tiene que oler ese sudor y sangre detrás de cada página, cada oración y cada letra. Gran parte de lo bueno o malo del proyecto será consecuencia de ese proceso mágico y solitario.

EDUI TIJERINA CHAPA
De Monterrey, N.L. Comunicólogo con Máster en Educación Superior por la Universidad Regiomontana. Autor de los guiones:Cantinflas, Juan Diego, Ghost in The Ring y Círculos, entre otros; de las piezas Cría Cuervos y Vuelo 1111 para MicroTeatro Miami y de numerosas colaboraciones para programas de TV Nacional. Docente Universitario y Tallerista de Guion por más de 15 años; Coordinador de Contenidos de RIED (OEA) y asesor de proyectos audiovisuales.
http://www.imdb.com/name/nm3809874/
1. Hay, y seguirá dándose, gran controversia sobre este punto. El documento de guión, ya aprobado como punto de partida (guión de producción) y como unidad o base literaria, definitivamente es una obra terminada. Pero no lo es si se le ve como lo que es al final del día: la pieza de una maquinaria todavía más compleja. Personalmente, creo que el guión es un “producto en constante construcción”. Si de él parten las actividades de los grupos de trabajo que integran el equipo de producción, se espera que cada uno de esos grupos aporte su creatividad, sensibilidad e inventiva para hacer crecer la propuesta de situación/trama planteada en el texto. Así, momentos textuales que en lectura se antojan intensos y trascendentes, pueden no serlo a la hora de la representación... o viceversa.Después de todo, en un guión se escribe para que en base al texto se construyan situaciones “frente a la cámara”, esperando que lo marcado sea lo suficientemente claro como para que todos los involucrados en la realización sepan hacia dónde va la acción.
Caso muy distinto a cuando escribes novela, cuento, ensayo, u otro género, que son representaciones que llegan directo a las manos del “público final” y permiten que cada receptor construya en imágenes mentales sus propias interpretaciones.

2. Por un lado, podríamos hablar de una “autoría grupal”: Al guionista le pertenece la del guión; al director de fotografía, la del diseño, iluminación, composición de la imagen; al compositor, la creación musical para la banda sonora y al director, la combinación congruente, consistente y pertinente de elementos. El Derecho General; es decir, la autoría del producto terminado, le corresponde a los productores, quienes además de disponer (o conseguir) los recursos materiales necesarios para arrancar, mantener y cerrar el proceso, también guían, desde su trinchera, ofreciendo su visión y señalando el punto al que se espera llegue el trabajo de todos, dependiendo de los objetivos que detonaron el quehacer.

Para ejemplificar mi punto de vista, podemos referir –aunque parezca burdo- a la elaboración de un pastel: Algunos se dedican a procesar harinas; otros, azúcar, frutas y demás ingredientes. Cada cual tiene responsabilidad sobre sus propios productos. Pero luego aparece el dueño de una pastelería que, al combinar los ingredientes, bajo criterios propios, puede lanzar líneas de pasteles de alta, media o baja calidad, dependiendo de sus capacidades y muchas veces en total independencia del estándar cualitativo de los insumos que usó. Si yo produzco harina, o azúcar, o fruta, me llevo mi crédito correspondiente. Pero el de combinar bien o mal los ingredientes, es un mérito del Chef. Cabe señalar aquí que la óptica varía en función de si se habla de cine comercial, de cine de autor/arte/expresión o del formato híbrido (que tantas tendencias ha marcado en tiempos recientes).
También varía si luego nos adentramos a principios de derechos naturales o patrimoniales, en fin.

3. Creo que es las dos cosas: Una base dramática que marca la pauta de situación-acción en el progreso narrativo de una historia y que puede modificarse (a veces para bien, a veces para mal) en función de las condiciones de producción, el objetivo que se persiga y de la combinación de visiones de quienes tienen voz y voto a la hora de tomar decisiones significativas para el proyecto.

4. Pienso que sí. De hecho, creo que cada vez se presta más atención (y se valora) la tarea del guionista. Tal vez todavía no tanto como los guionistas quisiéramos, pero definitivamente se han dado grandes pasos en ese terreno. Falta mucho por andar.

5. Ha coincidido que, en los proyectos en los que he participado, mi primer contacto fueron los productores y luego, sobre la marcha, los directores.He tenido una comunicación abierta, estrecha y constructiva, tanto con unos como con los otros. Durante la realización (tanto de programas de radio, TV o películas), el diálogo siempre ha jugado un papel muy importante.
He aprendido que el intercambio de ideas, observaciones y propuestas puede llegar a ser sumamente constructivo. El flujo de visiones del guionista, director y productor, si se trabaja con objetividad, respeto mutuo y siempre con miras a mejorar el producto, puede rendir grandes frutos.
El asunto es no cerrarse ni instalarse en el “no quiero que se cambie nada”, sino en el “tengo una propuesta y estoy abierto a evolucionarla, siempre y cuando las observaciones o sugerencias que se me hagan no atenten contra la esencia y se planteen con una visión multi e interdisciplinaria, que es la que se reflejará al final del proceso”.

GABRIELA VIDAL
Miembro del Sistema Nacional de Creadores (Conaculta. México) Guionista de largometrajes premiados Familia Tortuga en Toulousse, FICCO y No Quiero Dormir Sola en Festival de Morelia, así como también La Vida Después en los Festivales de Venecia y Morelia en 2013. Autora de la novela Melancólicos 2012. Guionista de los cortometrajes Paseo de Ángeles el cual también dirigió , Pentimento e Isabel en Winter.
http://www.imdb.com/name/nm2182980/


1. Creo que sí. El guión es una obra, la película es otra. El guión lo escribe una persona. Es un trabajo solitario, un proceso solitario, la mayoría de las veces. Es mentira eso de que es un trabajo en equipo. El que escribe es uno. El rodaje sí es un trabajo en equipo y, por ejemplo, la edición es una labor de dos personas, en la mayoría de los casos. Pero el guión, casi siempre, es en solitario y el guionista comparte, claro; los otros, opinan, pero no escriben. No es lo mismo opinar, dar ideas, que escribir. La película es otra obra con otro proceso. Un proceso colectivo, orquestado por el director, o como quieras llamarlo. Pero otra obra que deriva de otro proceso. Un proceso que tiene que ver con la interpretación de un texto, de una obra que vino antes, que salió de la nada y que es el guión.

2. Al director. Tengo la certeza de que es una gran injusticia, pero convivimos a diario con tantísimas injusticias y más graves o de mayor magnitud porque afectan a muchas personas, y porque afectan a gente más vulnerable que uno. Es un injusticia, no la mayor de todas a las que nos exponemos en el mundo, pero sí una más.

3. ¿Pauta? ¡Qué palabra tan fea! El guión es un libro dramático y funciona como la obra de teatro. Un texto de Shakespeare interpretado en la calle tendrá que adaptarse porque Shakespeare lo escribía para el teatro isabelino. Pero nadie puede decir que Shakespeare escribía “pautas”, ¿o sí?

4. No, no se valora. Pero uno sigue escribiendo igual porque si no qué hace. Es decir, yo no me imagino mi vida sin escribir. No sé qué otra cosa podría hacer. Lo que sí trato es de no ponerme en los lugares donde sé que voy a ser ninguneada o maltratada como escritora. He pasado por todas las experiencias, la que menos recomiendo es la de escribir para otros, la que mejor me ha hecho sentir es la de asesorar proyectos y enseñar.

5. Voy empate: dos y dos. De La vida después me siento súper orgullosa. David Pablos es un gran director y yo aprendí trabajando con él. De El Placer es mío, de Elisa Miller, me llevo una experiencia rica y lúdica, y por lo que vi de la peli también está entre los trabajos que me dan orgullo. De los otros prefiero no hablar.

Videoresumen del taller de guión impartido por Natassja Ybarra

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