3 feb. 2015

Warner esquiva una demanda millonaria de una escritora por el guión de «Gravity»

«Gravity» no se basa en «Gravity». Un trabalenguas, determinado por una juez estadounidense, que se explica así: Warner Bros salió triunfador, al menos de momento, en la demanda por incumplimiento de contrato interpuesta por la escritora Tess Gerritsen, quien asegura que la película de Alfonso Cuarón se creó a partir de su novela homónima, extremo desechado por la magistrada según informó este fin de semana The Hollywood Reporter.

El caso se remonta a 1999. Entonces Gerritsen vendió los derechos de su libro a la productora Katja a cambio de un millón de dólares a los que sumaría otro medio millón y un 2,5% de los beneficios netos en caso de que se llegara a convertir en una película. Y aquí empieza el lío: Katja era propiedad de New Line, pero New Line fue absorbida en 2008 por Warner Bros. La juez Margaret Morrow, sin embargo, asegura que la autora no puede probar que los derechos de su novela pasaran de unas manos a otras. Es decir, que Warner heredara el viejo proyecto de Katja.

«Las conclusiones de sus alegaciones son insuficientes», determinó la magistrada, al entender que los abogados de Gerritsen no habían conseguido demostrar, con hechos palpables, que el trasvase de New Line a Warner hubiera implicado, al mismo tiempo, un trasvase de proyectos. O lo que es lo mismo, que ambos «Gravity» fueran el mismo.

De poco le ha servido a la autora de best-sellers, que tiene 20 días para presentar nuevas pruebas, apuntar las evidentes similitudes entre su novela y el filme. Ambos relatan la historia de una mujer en serio peligro en el espacio exterior. A partir de ahí, como recoge The Guardian, también hay diferencias: por ejemplo, en el libro un microbio se convierte en una seria amenaza en una estación espacial. Por otra parte, Gerritsen asegura que fue ella quien ideó las escenas de los fragmentos de satélite que ponen a los héroes en una delicadísima situación en una primera versión del guión para Katja. Su problema: que no ha podido probarlo.

Rizando el rizo, la demandante negaba, allá por 2010, que la película de Cuarón, entonces en preparacion, se basara en su trabajo. En el blog que se ubica en su web, Gerritsen llegó a asegurar que no había «absolutamente ninguna conexión», al menos que ella supiera. Animaba al director mexicano a que, en caso contrario, le escribiera. Y sentenciaba: «Debo admitirlo, estas coincidencias ocurren a veces». Más adelante, sin embargo, con la película encauzada, aseguraba que «ya no podía ser desechado como una coincidencia».

«Alarmante a muchos niveles»

Tras conocerse la sentencia, la escritora acudió nuevamente a su blog para expresar su descontento: «Esto es alarmante a muchos niveles, y los principios implicados van mucho más allá de mi demanda individual», alerta. «Todo escritor que vende derechos para el cine a Hollywood debe ahora tener en cuenta la posibilidad de que el estudio con el que firmaron el contrato pueda ser tragado por una compañía más grande... y que esa compañía pueda entonces hacer una película basada en tu libro sin compensarte. Esto significa que los contratos en Hollywood no valen nada», cierra de forma contundente.

Por su parte, Warner expresó su satisfacción a través de un comunicado por la decisión de la justicia, dado que no hay fundamento para esas reclamaciones. «Como la propia demandante admitió: 'Sí, Gravity es una gran película, pero no se basa en mi libro'», reza el texto con no poca sorna.

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