4 feb. 2015

Los 5 consejos + imp. para escribir una buena biopic

Con motivo de la reciente premiere mundial –en el marco del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF)– de The Theory of Everything (Dir. James Marsh, 2014), filme biográfico sobre el físico y divulgador científico británico, Stephen Hawking, el editor del sitio The Dissolve, Scott Tobias, decidió redactar “Five simple rules for making biopics about genius” (“Cinco reglas simples para hacer biopics sobre genios”). A continuación te compartimos los puntos esenciales de este texto:

1. Come una rebanada, no el pastel completo

Los principales acontecimientos de la vida de una persona no se descomponen perfectamente en una estructura de tres actos. Quizás hay eventos formativos de la infancia que dan cuenta de los logros asombrosos de una persona como un adulto, y tal vez hay algo fascinante sobre la captura de todo el ámbito de una sola vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Pero, inevitablemente, las biopics que cubren décadas de agitación –y su consiguiente necesidad para el maquillaje de vejez– serán desiguales y deformes debido a que abarcan una serie de incidentes que se sienten tan desorganizados como la vida misma. The Theory of Everything no es una biopic ‘desde el nacimiento hasta la muerte’, pero sigue a Hawking desde sus años de estudiante en Cambridge, el encuentro con su primera esposa, Jane Wilde, hasta el final de su matrimonio de 25 años y un poco más allá. Se podría argumentar que funciona dentro de los parámetros discretos de que una de las claves de la película es la relación entre ellos (después de todo, el filme está basado en el libro de Wilde), aún así se cubre un amplio margen de tiempo. Comparemos eso con Topsy-Turvy, maravillosa película biográfica acerca de Gilbert & Sullivan. El director, Mike Leigh, limita su rango de adaptación a 15 meses, periodo en el que el compositor Arthur Sullivan y el dramaturgo W.S. Gilbert colaboraron en una de sus obras más célebres, “The Mikado”. Leigh se pone en la esencia de esa sociedad: sus funciones específicas, sus fricciones y afectos personales. Se dedica a comprender la importancia de “The Mikado”, los puntos débiles de sus carreras, las invenciones creativas, y las costumbres de los años 1884 y 1885.

2. Muéstralo, no lo digas

En Pollock, la biopic “sin vida” donde Ed Harris interpreta al pintor, Lee Krasner le dice: “Lo has hecho, Pollock", en el momento en que él cubre una enorme expansión de tela blanca, a sus pies, con manchas de pintura. El diálogo cae en una simpleza debido a que hace evidente la genialidad del artista. En una biopic no debe permitirse que el genio sea evidente mediante el diálogo. Si los personajes hablan de la brillantez del protagonista, entonces el realizador ha sido incapaz de transmitirlo con las imágenes, o peor aún, no confían en que la audiencia pueda llegar a darse cuenta de ello por sí mismos. The Theory of Everything no comete precisamente este error, pero está más interesado en la condición del genio de Hawking que sus especificidades como ser humano.

3. Hazlo por las razones adecuadas

Muchas biopics tienen problemas para responder una pregunta fundamental: ¿Por qué estás contando la historia de esta persona? Con demasiada frecuencia, la respuesta es: “Para que los espectadores se sientan bien consigo mismos”. Breathless informa que The Theory of Everything recibió una ovación de pie después de su estreno en el Roy Thomson Hall en el TIFF. El legado de Hawking, en el filme, no está en la ciencia, sino que (como producto cinematográfico) busca mostrarle a otras personas que todo es posible. Ese podría ser el mensaje de prácticamente cualquier película biográfica sobre algún genio. Pero hay que ir más allá: ¿Cómo se hace una conexión significativa entre la vida y la obra de una persona? ¿Cómo los hechos de su vida iluminan su contribución única a la humanidad? Hawking se casó dos veces, tiene un hijo, sobrevivió a un diagnóstico que le dio dos años de vida, escribió un bestseller científico. La verdad es que la naturaleza del genio es más escurridiza y enigmática, y casi imposible de capturar en detalles biográficos solos o aislados. Y cuando una película como The Theory of Everything intenta hacer cuadrar estos detalles en la suma de la vida de un gran pensador, entonces está siendo hecha por razones equivocadas.

4. Encuentra un estilo complementario

Muchas de las mejores biopics poseen, conceptualmente, la búsqueda de un lenguaje visual que sea equivalente al tema/persona que consideran especial. Morris hizo esto en A Brief History Of Time mediante las recreaciones y un hipnótico montaje de abstracciones audiovisuales con un pulsante score de Philip Glass. Otro ejemplo es el enfoque de Paul Schrader sobre Yukio Mishima, un provocador cuya vida y arte –como novelista, poeta, dramaturgo, director de cine, agitador político, aventurero sexual, y espadachín– resisten cualquier tipo de contención. Mishima: A Life In Four Chapters retrocede desde el último día de la vida de Mishima, cuando se puso un uniforme y realizó el ritual del suicidio, hacia cuatro segmentos largos (Belleza, Arte, Acción, Armonía de la pluma y la espada) que se combinan para abordar la totalidad de su legado y la interacción significativa entre su personaje de la vida real y su ficción. Nuevamente la contribución musical de Glass y el diseño de vestuario de Eiko Ishioka, hacen que Schrader contraste escenas en blanco y negro de la vida de Mishima con dramatizaciones de sus cuentos cargados de llamativos colores primarios.

5. Encuentra el lado bueno de los malos; encuentra el lado malo de los buenos

Jesse James y su grupo de ladrones roban bancos, asaltan trenes y matan gente. El líder se convierte en una leyenda que muere a manos de Robert Ford. James se consolida debido a su malicia, codicia y ambición, pero él se vuelve el héroe de la revisión del western que se hace en The Assassination Of Jesse James By The Coward Robert Ford . En el filme, Jesse es no sólo despiadado y poderoso, sino también una presencia impresionante, no siempre violento. No es que el filme provoque mucha simpatía hacia él, pero no es el retrato de un vicioso asesino. Y por esa razón, la biopic se vuelve más interesante y atractiva. Por otro lado, el Lincoln de Steven Spielberg muestra la admiración adecuada por Abraham Lincoln mientras conducía a una nación fracturada. Spielberg y el guionista, Tony Kushner, se limitan a los últimos cuatro meses de la vida de Lincoln para mostrar al ‘Emancipador’ como un experto negociador que no estaba por encima de las tácticas políticas clandestinas. Él no es el santo de cartón de los libros de historia de escuela primaria, sino un presidente que reconoce que tenía que ensuciarse las manos. La democracia es fea, y no hay valor en aferrarse a la justicia si no se lleva a cabo a causa de ella.

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