6 feb. 2015

«El guionista solitario es una especie a extinguir»

José Manuel Cuéllar
En una iniciativa de el Sindicato de Guionistas ALMA, los guionistas que han sido nominados a los Goya de este año se reunieron pocas horas de conocerse los premios en una mesa redonda en la Biblioteca Pública Eugenio Trías. Dicha mesa, moderada por Alejandro Hernández (ganador del Goya al mejor guión adaptado en 2014 por «Todas las mujeres») contó con Jorge Guerricaecheverría («El Niño»), Javier Fesser, Claro García y Cristóbal Ruiz («Mortadelo»), David Planell («Anochece en la India») y Carlos Asorey («A Smorga»). Solo faltó Rafael Cobos («La isla mínima»), que había asegurado su presencia pero que fue baja de última hora por una emergencia familiar.

La clave de la reunión era abordar el proceso creativo, analizar el proceso de escritura de las películas nominadas y la situación del sector en nuestro país. El punto que más trajo la atención y en el que más rápidamente se pusieron todos de acuerdo fue en la manera de realizar un guión. En este aspecto,todos acordaron que era mejor hacerlo en compañía de y no ser lo que se dio en llamar un lobo solitario. Guerricaecheverría argumentó que «la gente piensa que a los guionistas nos gusta escribir en solitario y nada hay más lejos de la verdad. A mí no me gusta, prefiero encontrarme con otra persona que te dé una segunda opinión, que haya variedad de ideas. Pondré un ejemplo. Paul Schrader contaba que lo que hacía era quedar con un amigo, a ser posible que no tuviera que ver con el cine. Le decía que estaba trabajando en una historia y se la empezaba a contar. A media narración se inventaba una excusa, o una llamada telefónica o una urgencia en el baño. Se iba y cuando volvía se veía la prueba de fuego: si el amigo le preguntaba cómo seguía la trama es que iba por buen camino. Si por el contrario le decía: "Oye, sabes que Margarita se va a casar", es que la historia no interesaba».

David Planell abundaba en esa idea: «El problema es que estando solo tienes que hacer el mismo esfuerzo que estando acompañado. Tienes que desdoblarte para ver las cosas desde fuera y ver si todo está bien». Carlos Asorey llegaba aún más lejos: «Ahora casi todo el mundo trabaja en cooperación con alguien. El guionista solitario, lo que llamamos el lobo solitario, es un lobo a extinguir. Lo que pasa es que te tienes que llevar muy bien con el otro y si es director más. Yo he hecho mucho guión con Fernando León pero es que yo me levanto muy pronto, a las cinco de la mañana, y a las once ya estoy muerto. Esa es la hora a la que Fernando empieza a levantarse».

El proceso de escribir el guión se hizo especialmente complicado en «Mortadelo» porque según contaban los guionistas responsables la historia estaba pensada en un principio para personajes reales. Al respecto dice Javier Fesser: «Tardamos cuatro años en hacer realidad la película: una en escribir el guión, otro en buscar financiación y dos, justo dos años, en realizar la película. Cuando escribimos el guión era para personajes reales, pero con mucha carga de animación. Cuando terminamos vimos que era mejor para animación. Todo valía pero nada valía. Tuvimos que rehacerlo todo».

Según Cristóbal Ruiz: «En animación tienes que ser mucho más preciso que en la realidad. La capacidad de síntesis es clave». Según Claro García y sus compañeros, el espíritu de Ibáñez está en la película: «No intervino en el guión pero preguntó cómo podía ayudar. Le dimos el guión y le dijimos que la dibujara como él lo pensaba. Todo lo que a ti se te pueda ocurrir en ese campo, como meter a un elefante en un submarino, a Ibáñez ya se le ha ocurrido. Ibáñez es como el Cervantes del tebeo español».

Las relaciones con los directores y actores fue otro punto a tocar. Para Carlos Asorey «toda la historia es de un guionista, que es el que la imagina y la escribe.Luego viene el director y es su magia la que la hace realidad, pero la invención primera es nuestra». El asunto es mucho más complicado para Cristóbal Ruiz: «Yo siempre he sido un guionista de la vieja escuela, de esos que se ponen al servicio de un director para que haga la historia como él quiere, pero al mismo tiempo también me he de poner al servicio de la historia. Eso me crea una esquizofrenia terrible porque hay veces en las que por las noches la historia se presenta en mi cama para pedirme responsabilidades por lo que el director está haciendo con ella. Es por eso que hay que tener mucha confianza en el director puesto que es él el que la visualiza».

Según Jorge Guerricaechevarría: «Nunca pensé en ser director. Se requiere una energía que yo no tengo, y mucho carácter, hay que convencer a mucha gente que trabaje para ti, que te financien la película y que sepas capaz de motivar a todo el mundo, es un líder nato y yo no tengo tanta energía. Cuando acabo la historia no quiero saber nada más de ella, es como si después de soltarla ya todo me diera igual».

0 comentarios:

Publicar un comentario

Top 5 noticias mensual