27 ene. 2015

Guionista Javier Olivares "Las prostitutas de lujo del S.XIX podían permitirse ciertas licencias"

Megan Montaner es Lola, una prostituta de lujo del siglo XIX en 'Víctor Ros'. TVE
PERE SOLÀ I GIMFERRER
Isabel era una serie histórica. Uno no se podía inventar unas intrigas palaciegas que no tuvieran una base real. El inspector Víctor Ros, en cambio, es un personaje de ficcion en una serie de época, en concreto de finales del siglo XIX. Esto no significa que Javier Olivares, creador de las dos ficciones, ahora tenga menos trabajo. "Cuando aparecen elementos históricos, intentamos que estén muy bien documentados". Un ejemplo sería Lola la Valenciana, la prostituta protagonista de su nueva serie, que encaja en su contexto: "Las prostitutas de lujo del siglo XIXpodían permitirse ciertas licencias".

Lola, interpretada por Megan Montaner, llamó la atención en el segundo episodio con su preciosa habitación y su decisión de no atender a clientes durante una noche. Este capricho, según Olivares, sólo se lo podían permitir las estrellas del local, las más jóvenes y guapas. Pero la vida no era nada fácil para las profesionales de la época: "Cuando la prostituta joven dejaba de serlo o se quedaba embarazada, tenía que mudarse a burdeles de muy baja estofa sin ningún higiene y, cuando era más fea, vieja o tenía alguna enfermedad, entonces pasaba a ser una prostituta de calle o pajillera". Esta será la preocupación de Lola en los próximos capítulos, que deberá plantearse si quiere y puede cambiar el rumbo de su vida mientras está a tiempo.

Estos días el tema del rigor histórico ha pasado a un primer plano por la controversia de Alatriste. El escritor Arturo Pérez-Reverte criticó que la serie sería mejor si contase con un asesor como él había sugerido, pero Olivares cuenta que esto no es habitual, por más que muchas veces sea necesario. Por suerte, él tiene un as bajo la manga: "Tanto mi difunto hermano Pablo como yo éramos historiadores de carrera y esto nos ha ayudado en nuestro trabajo".

Olivares, de hecho, está especializado en arte pero considera que, al estar acostumbrado a hacer tesis y documentarse, tiene facilidad por contextualizar. En Isabel, que conste, sí recibió ayuda. Allí tuvieron apoyo para ayudarles en las costumbres de la época, qué y cómo se comía, y que vigilaba que no se colaran gazapos en las escenas, elementos anacrónicos. Y, pese a que su mujer vaticinó que los historiadores le "matarían" cuando aceptó el proyecto, salió ileso de la empresa. Hasta fue invitado en un congreso de historia moderna en Sevilla para hablar de la monarca.

Pero sí recuerda que cometió un error: "Santificamos a San Isidro antes de que lo fuera". Por eso reivindica que, si no siempre un asesor es posible, no se escatimen gastos en documentalistas, que corroboran que los datos y procedimientos de las series sean fieles a la realidad.

Integrar historia en ficción

Ahora con Víctor Ros el proceso de creación es distinto porque, si bien el contexto es real, los personajes fueron inventados por Jerónimo Tristante, el autor de las novelas en las que se basa la serie. "Me empapé del contexto histórico de la época y luego los detalles reales salen por si solos", cuenta sobre el proceso de creación. Uno curioso fue, por ejemplo, cuando apareció Nacho Fresneda la semana pasada en la piel de Fernando de la Escosura, el rival de Ros por el amor de Clara Alvear.

El personaje discutió sobre la Guerra de Cuba durante la cena y los paralelismos con la actualidad podían trazarse en un instante. "Cuba quería España y España quería Cuba pero hubo una forma de hacer política que impidió una buena relación", explica Olivares que añade que "hasta aquí" puede leer, sin hacerle falta mencionar Cataluña. "Me entretiene tanto documentarme, que luego busco paralelismos con los personajes y la actualidad".

Otros datos, en cambio, ya venían en las novelas de Tristante como, por ejemplo, la anécdota de la hija de Mariano José de Larra, Baldomera, a la que mencionan como la autora de la primera estafa piramidal. ¿Y qué elementos se podrán ver en los próximos episodios de Víctor Ros? Pues, por ejemplo, "cómo la gente rica se libraba de la mili, los cambios de identidad de aquellos que tenían negocios en Cuba y cómo se podían raptar niñas... siempre que fueran pobres. Si se robaba por error la hija de una buena familia, entonces la policía sí que se interesaba en el caso".


La historia es cultura

Este rigor es importante para La 1. "Añadir algo cultural es fundamental", explica sobre sus trabajos para el canal, que tiene como objetivo ofrecer un servicio público. En lo que sí se permite alejarse del siglo XIX es en la forma de hablar, el castellano de los madrileños de la ficción. "Necesitas un lenguaje donde el espectador no necesite un diccionario", argumenta porque "es televisión y es cultura popular y grandes dramaturgos como Tom Stoppard hacen lo mismo".

Además, él considera que lo importante es llegar al espectador: "Si contara la historia a través de los datos, sería un aburrimiento y en mi opinión emocionar es expresar". Así, a través de los sentimientos y las emociones de los personajes, se puede permitir el lujo de comunicar conceptos "muy complejos".
UNA NOTA DE www.lavanguardia.com

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