28 ene. 2015

Aspaña prohibirá los guiones de cómics eróticos

El Congreso de los Diputados aprobó en fechas recientes la reforma del Código Penal, y en los próximos meses será revisada por el Senado. Habida cuenta de la mayoría absoluta del partido gobernante, pocas sorpresas podemos esperar: es muy posible que se publique en el Boletín Oficial del Estado antes del verano, entrando en vigor a los seis meses de su publicación, tal como dispone la disposición final novena del proyecto de ley.

Entre las distintas polémicas que rodean esta reforma -que van desde implantación de la cadena perpetua, pasando por la criminalización de distintas formas de protesta social, hasta la pena de seis años de prisión por delitos contra la propiedad intelectual- han pasado desapercibidos los profundos cambios que van a experimentar los delitos de pornografía infantil. A tenor del proyectado artículo 189 del futuro Código Penal, el delito ya no se limitará a imágenes reales de menores, sino que también será delictiva toda representación visual de los mismos en contexto sexual, sean dibujos, esculturas o videojuegos. En concreto, el apartado primero del artículo 189 dispone lo siguiente:

A los efectos de este Título se considera pornografía infantil o en cuya elaboración hayan sido utilizados personas con discapacidad necesitadas de especial protección:

a) Todo material que represente de manera visual a un menor o una persona con discapacidad necesitada de especial protección participando en una conducta sexualmente explícita, real o simulada.

b) Toda representación de los órganos sexuales de un menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección con fines principalmente sexuales.

c) Todo material que represente de forma visual a una persona que parezca ser un menor participando en una conducta sexualmente explícita, real o simulada, o cualquier representación de los órganos sexuales de una persona que parezca ser un menor, con fines principalmente sexuales, salvo que la persona que parezca ser un menor resulte tener en realidad dieciocho años o más en el momento de obtenerse las imágenes.

d) Imágenes realistas de un menor participando en una conducta sexualmente explícita o imágenes realistas de los órganos sexuales de un menor, con fines principalmente sexuales.

Como puede observarse, el alcance del precepto penal es muy amplio, llegando a criminalizarse todo material -sea real o simulado, fotografía o dibujo- que represente visualmente a quien parezca ser un menor en una conducta sexualmente explícita. Solo queda fuera de la criminalización la literatura no gráfica: una narración donde se describa la violación de un menor no será delictiva, pero sí lo será cualquier cómic, historieta o manga donde aparezcan dibujos de personas que parezcan ser menores practicando sexo.

¿Cuáles serán las consecuencias prácticas de esta reforma? Si tenemos en cuenta que, además, el nuevo artículo 189 tipifica como delito no sólo la difusión, directa o mediante enlaces en internet, sino también la tenencia, e incluso, en un alarde represivo sin precedentes, el acceso a sabiendas a dicho material, podemos concluir que leer un cómic donde aparezca un abuso sexual a menores será delito.

Ahora pensemos en los cómics publicados en España en los años transcurridos desde la aprobación de la Constitución. El final de la censura del franquismo vino acompañado de una libertad creativa sin precedentes, que se extendió a todo tipo de disciplinas artísticas, y muy especialmente en el ámbito de la historieta gráfica. A finales de los 70 y primeros años 80 destacó por méritos propios el cómic underground, y en especial su mejor exponente,El Víbora, que se publicó de forma ininterrumpida durante 25 años, hasta su cierre en la pasada década. Buena parte del material publicado por El Viboraera erótico, y no es extraño encontrar entre sus páginas escenas protagonizadas por menores.

Por citar un caso muy conocido, en El Víbora de los años 90 se publicaron diversos capítulos de la serie Pequeñas Viciosas, firmados por Mónica y Beatriz, seudónimos del dibujante José Antonio Calvo y del guionistaSantiago Segura, que con el tiempo se convertiría en director de la sagaTorrente. En Pequeñas Viciosas aparecen escenas de abuso de menores, y si bien en algunos casos no se concreta la edad, las situaciones y los vestidos de colegiala dejan poco margen de duda. Pero en otros casos queda perfectamente claro que las imágenes reflejadas pertenecen a personas impúberes. En concreto, las páginas 39 a 47 del número 170 de El Víboraentrarían de lleno en la definición establecida en el nuevo Código Penal.

Igual suerte pueden sufrir otros cómics españoles de reputado prestigio internacional, como es el caso de la saga Torpedo 1936, obra del dibujanteJordi Bernet y el guionista Enrique Sánchez Abulí. En el número 30 del cómic book publicado por Tebeos Glénat aparece la historia de una prostituta infantil, de nombre Lolita. Y en el número 15 de la edición en tapa dura, titulado El día de la mala baba, Torpedo contrata a un pederasta para que sodomice a un menor, con el objeto de vengarse de su madre. La primera historia de las comentadas, de título Lolita, ya fue censurada en 1990 por El País Semanal, donde aparecía la serie por entregas. Curiosamente, por aquellas mismas fechas Canal Plus programaba en sus primeras emisiones de porno codificado la película Educando a Mandy, en la que aparecía una Traci Lords que era menor de edad en el momento de la filmación.

La problemática expuesta afecta a multitud de autores, algunos de ellos de gran prestigio internacional. Pensemos en los casos de El Clic, de Milo Manara, o el Ranxerox de Liberatore y Tamburini, donde la novia del protagonista, Lubna, es también menor, si bien los abogados de la defensa quizás aleguen que el sexo con androides puede estar excluido del Código Penal. Algo igualmente predicable del sexo con diablos, vampiros o monstruos con tentáculos, omnipresente en el lolicon japonés.

Mientras documentaba este artículo he podido comprobar que muchas de las obras citadas están disponibles en plataformas online, y se pueden comprar libremente a través de Amazon, incluso a coleccionistas. Hay casos especialmente tristes, como el del ya fallecido Francisco Solano López, dibujante de la obra mítica El Eternauta, que tuvo que huir de Argentina tras la tortura y asesinato del guionista Horacio Oesterheld y sus cuatro hijas, para acabar ganándose la vida dibujando cómic erótico: sus obras El instituto y El prostíbulo del terror, con guión de Ricardo Barreiro, también quedan criminalizadas en el nuevo Código Penal.

La pregunta que se estará haciendo el lector es qué tiene que hacer con su biblioteca de cómics. Pues bien, tal como he dicho le queda poco margen: leer, escanear, prestar, vender, o subir sus cómics a internet será delito, si aparecen dibujos de sexo protagonizado por presuntos menores. Lo único que puede evitarlo es que alguien haga entrar en razón al legislador, y corrija los excesos de la reforma, excluyendo de la criminalización el material histórico ya publicado. De lo contrario, editoriales como Planeta-DeAgostini, Glénat, Norma Editorial o La Cúpula pueden verse sometidas, el día menos pensado, a una entrada y registro policial, en busca de ejemplares de cómics de otras épocas en las que existía mayor libertad creativa.

Carlos Sánchez Almeida es abogado y director legal de la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información.

Imagen original del comicbook Torpedo 1936, número 30, obra de Jordi Bernet y Enrique Sánchez Abulí, publicada por Ediciones Glénat España, S.L., 1994.
UNA NOTA DE www.elmundo.es

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