20 dic. 2014

Las grandes series televisivas del año 2014

ANALÍA FILOSI
1. TRUE DETECTIVE

Un policial en el que la recreación de climas, la fotografía y el desarrollo de personajes —sobre todo de los dos protagonistas — hacía que al terminar cada episodio uno quedara con ganas de más. Una historia que transcurre durante 17 años, con idas adelante y atrás en el tiempo muy bien llevadas, en las que el público duda de todos y de todo. El guión tuvo la inteligencia de contar con un episodio quiebre que fue clave para que el relato no cayera. Matthew McConaughey terminó de confirmar que el 2014 fue su año, con un personaje tan sombrío como imprevisible, acompañado de un Woody Harrelson también sublime. Un acierto a diferencia de otras series de HBO: el mismo director para todos sus episodios. Habrá segunda temporada con otros personajes, la tiene difícil para superar el nivel de la primera.

2. HOUSE OF CARDS

Francis Underwood demostró en dos temporadas que escrúpulos es un concepto que no conoce y menos si están en su camino para alcanzar lo que quiere. No llama la atención que en la carrera del poder todo valga, pero al nivel que lo concibe este político estadounidense no es para cualquiera, por más ambiciones que se tengan. Su esposa Claire no le va en saga, es la pareja ideal para alcanzar las metas, aunque eso signifique dejar la vida personal de lado. Kevin Spacey y Robin Wright son los intérpretes perfectos para estos dos personajes, tan fríos e inescrupulosos que sorprenden a cada paso que dan. Luego de alcanzar la presidencia de los Estados Unidos y sabiendo que se acerca una tercera temporada, uno se pregunta: ¿qué más puede querer ser Francis? ¿Dios?

3. ORANGE IS THE NEW BLACK


Las comedias también están presentes en lo mejor del año. En este caso una de fuerte presencia femenina y con un escenario muy particular: una cárcel de mujeres. Muchas caras nuevas, tanto en personajes principales como secundarios, irrumpieron en la pantalla chica para llevar adelante una historia con mucho humor negro. El lugar es ideal para que surjan personajes bien distintos, todos ellos bien presentados y desarrollados con el recurso del flashback. Hay para todos los gustos y el encierro obligado facilita la creación de un caldo de cultivo que se presta para muchas situaciones tragicómicas.

4. VEEP

Otra comedia, con mucho humor político y crítica ácida que debe de haber enojado a más de un habitante o empleado de la Casa Blanca. Selina Meyer es la vicepresidenta de los Estados Unidos más descolgada que pueda existir. Su equipo de colaboradores no se queda atrás, es imposible encontrar a un ser completamente normal en ese grupo, cada uno una caricatura muy bien lograda de quien esté desempeñando ese rol en la vida real. Julia Louis-Dreyfuss es una de las mejores comediantes de esta era, con un manejo perfecto del timing para el género, sin miedo al ridículo si es necesario. Sin ella es difícil imaginar a Veep, sin dejar de reconocer que la serie cuenta con muchos otros resortes que la hacen funcionar.

5. GAME OF THRONES

Todos quieren el Trono de Hierro... y esos todos son muchos y con muchas aristas. Perderse en esta historia no es difícil, por eso es que hay que estar muy atento para poder seguirla, incluso hasta con un croquis de árboles geneálogicos al lado. Pero una vez que uno le pierde miedo a eso y lo controla a su manera —tampoco hay que dominar todas las historias al dedillo para entender—, la historia atrapa y fascina. Incluso provoca que cada televidente elija su héroe, su personaje favorito, porque todos tienen blancos y negros, no hay buenos-buenos ni malos-malos, aunque si hay algunos más malos que otros y viceversa. Pero eso no le asegura a nadie llegar al final de un capítulo con vida, como ejemplo vale mencionar que en la primera temporada muere el gran protagonista hasta ese momento. Escenas trágicas, polémicas y sorprendentes, con la violencia y el sexo como grandes animadores, caracterizan esta historia de impecable recreación estética.

6. ORPHAN BLACK

Una historia de clones que van surgiendo sin explicación aparente podría haber derivado en una simple serie de ciencia ficción. Por el contrario, Orphan Black va más por el lado del policial, donde Sarah Manning debe averiguar por qué están apareciendo una serie de mujeres con su misma cara y que, para su preocupación, están siendo asesinadas. El guión es imprevisible, con capítulos que se cierran con un alta dosis de intriga. Pero lo que más sobresale y que explica buena parte del éxito de esta historia, es la brillante actuación de Tatiana Maslany, que interpreta más de cinco personajes. A cada uno le imprime un sello particular, algo que lo individualiza y nos hace olvidar de que es la misma persona que dentro de dos minutos está encarnanado otro personaje. Vienen más temporadas y eso entusiasma.

7. FARGO

La película de los hermanos Coen ya era buena de por sí. Transformarla en miniserie y llevarla a la TV era todo un riesgo, porque no solo había que saber manejar el guión, sino igualar una dirección muy peculiar y actuaciones para el recuerdo (Frances McDormand, William H. Macy). Pues bien, los impecables Billy Bob Thornton, Martin Freeman y Allison Tolman supieron cómo mantener el listón bien alto en un relato dominado por el humor negro, en el que asesinar es moneda corriente para lograr objetivos. Nieve, frío, personajes pueblerinos y situaciones muy bizarras fueron armando un producto muy bien logrado que nada tiene que envidiarle a su inspiradora. Se viene la segunda temporada, otra buena noticia.

8. HOW TO GET AWAY WITH MURDER.

La historia empieza a seducir desde su estilo de relato, que no es lineal sino que va adelante y atrás en el tiempo sin que el espectador sepa concretamente lo que ocurrió en torno a un cadáver que un grupo de estudiantes de Derecho se empeña en ocultar. Ese es el hilo principal de la serie, luego, en cada capítulo, hay un asunto legal que resolver. Todo ello bajo la batuta de la temible y brillante Annalise Keating, la profesora con la que todos los estudiantes quieren trabajar y de la que quieren recibir el trofeo que los destaque como el mejor alumno del curso. Claro que Annalise no es perfecta y arrastra temitas personales que tendrán que ver con el cadáver problemático. Más allá de ciertos clishés a la hora de delinear algunos personajes, la serie está muy bien lograda, pero hay algo que es innegable: no sería lo que es sin la enorme Viola Davis, alma y motor de la historia.

9. GOTHAM

Series de superhéroes han habido y hay muchas, y todas muy parecidas unas a otras. Lo que hace diferente a Gotham es haberse propuesto ser la génesis de superhéroes y villanos de mucho peso: Batman y enemigos tales como El Pingüino, El Acertijo, Gatúbela. Ciudad Gótica (Gotham) los reúne, los vincula, los hace actuar y, en tal sentido, se respeta la estética y los climas que todos los que se han animado a llevar a la ciudad de Batman a las pantallas -grande y chica- han construido, respetando el cómic que todo lo inspira. Por allí hay un Bruce Wayne niño, una pequeña Gatúbela, un Pingüino que empieza a forjar su personalidad, un Acertijo que asoma, un mayordomo Alfred que empieza a mostrar su valor... pero el protagonista es el comisionado James Gordon (Ben McKenzie), el más humano de todos los personajes. Una de superhéroes antes de que los superhéroes aparezcan.

10. LOUIE 4

La cuarta temporada de la serie creada por el comediante Louis CK fue una cargada de melancolía y lucidez El tono siempre se apoyó en el realismo y en la aparente franqueza de su figura protagónica, quien probablemente sea alguien bastante parecido a la persona de carne y hueso detrás del personaje. Mucho cupo en Louie 4: reflexiones sobre la amistad, los cánones de belleza, la paternidad a dos puntas (Louis CK interpreta a un padre divorciado) y una historia de amor muda, con dos personas que no se entienden pero se aman. Y, para rematar, uno de los comentarios más fatalistas (o, tal vez, sabios) sobre el fin de una relación amorosa, a cargo del ahora muy veterano Charles Grodin. (Fabián Muro)
CON INFO DE www.elpais.com.uy

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