17 dic. 2014

Desdichas y glorias de guionistas

 
Que la televisión es un medio muy vivo y acelerado. Que es un error dejar morir a las cadenas públicas. Y que, definitivamente, trabajan mucho más por mucho menos desde hace años. Esas son algunas conclusiones de los guionistas de 13 series españolas actuales después de conversar largo rato sobre su profesión. Además resaltan que, aunque hay cosas por mejorar, su pasión por la escritura no ha disminuido ni un ápice por la crisis.

Reunidos en Madrid con motivo de la celebración de los 25 años del sindicato ALMA el mes pasado, muchos llegan al encuentro en vaqueros y con camiseta. No les hace falta un traje porque se sienten como si estuvieran en familia. La mayoría se conocen desde hace años. De otros canales, de haber coincidido en antiguas series.

Alberto Caballero lleva 11 años escribiendo sobre la convivencia entre vecinos, si se suma su tiempo en Aquí no hay quien viva (Antena 3) con el que lleva en La que se avecina (Telecinco): “El resultado ha sido bueno, pero puede dejar de serlo. Estamos muy agradecidos, pero nunca te acomodas”, dice. Está sentado junto a Miguel Esteban, uno de los cerebros, junto al de Ignatius Farray, que dieron a luz El fin de la comedia (Comedy Central), pero que también deja su huella como guionista en El intermedio (La Sexta) e hizo lo propio enMuseo Coconut (Neox). Cuando ellos se bajan del escenario, le dan paso a Tirso Calero, que ha regresado a Amar es para siempredespués de una temporada en Bandolera (ambas de Antena 3). Un baile de nombres y series muy frecuente y que no para.

También es habitual que, una vez que se han conocido, se busquen para trabajar juntos. Cuando regresó a Amar es para siempre como coordinador de guionistas, Calero cambió a la mitad del equipo. Incluyó a escritores que ya conocía, pero dice que una buena manera de entrar en este mundo es conseguir un trabajo como guionista de plató o como ayudante. “La televisión es un medio que se hace en equipo. Aquí tenemos la suerte de que nuestros compañeros tienen una creatividad desafiante”, opina Curro Royo, guionista de Las aventuras de Alatriste, que Telecinco estrenará a principios de año.

A él le gustaría que su trabajo tuviera más notoriedad y mayor reconocimiento entre el público, pero no busca la fama. Para él, la gloria está en escribir: “Esos momentos que pasas con tu familia frente al televisor y ves que se emocionan con una de tus historias... Eso produce un placer tremendo”, confiesa.

Está de acuerdo con él Javier Veiga, que por primera vez deja de lado su faceta de actor para dedicarse al trabajo de la sala de guionistas con Gym Tony, una comedia diaria ambientada en un gimnasio con episodios de ocho minutos que se estrena mañana en Cuatro. “Detrás de cámara es donde está lo creativo. Es como la cocina de un restaurante. Puede que nadie venga a darte un abrazo, pero eres tú el que está creando lo que la gente disfruta de verdad”, explica Veiga sobre el trabajo de guionista.

Eso está, sin embargo, cambiando poco a poco. Carlos Ruano, uno de los responsables de las historias de Cuéntame un cuento (emitida durante las pasadas semanas en Antena 3), dice que nunca antes se había hablado tanto de los guiones como ahora: “Por primera vez encuentro en Internet críticas al guion en las que se nos nombra, donde se habla de nuestros trabajos anteriores... Es impresionante”. Hay algo de orgullo en sus palabras porque está seguro de su trabajo. Afirma que cada episodio de Cuéntame un cuento, que se terminó de grabar hace unos tres años, es como una pequeña película. “Y es que cada vez las series tienen mejor factura que el cine español”, agrega Cristóbal Garrido, de Velvet, también emitida en Antena 3. Dice que el debate de calidad entre los dos medios es más interno que externo, porque cree que el espectador respeta todas las producciones sin importar el formato. “Además, ahora mucha gente del cine trabaja en la televisión porque escasea el curro”, concluye.

En el encuentro de los guionistas con los medios de comunicación, demuestran que, a pesar de no estar acostumbrados al escenario, no tienen ningún miedo de hablar con la prensa. Reconocen que la televisión ha mejorado su calidad y que su trabajo, por fin, empieza a ser agradecido. Pero si se les pregunta por la parte mala, Eligio Montero, de Bajo sospecha (serie que prepara Antena 3 para los próximos meses), señala los demonios internos: “Esos días en los que llegas a casa pensando que has hecho mal tu trabajo, que estás buscando algo que no encuentras”.

A su lado, Mariano Baselga, creador de Algo que celebrar, otra de las ficciones que tiene en cartera el canal de Atresmedia, es un poco más serio al hablar de las desventajas de su gremio: “Las cadenas cada vez quieren más por menos. Es un poco diabólico que dos o tres empresas tengan tanto poder, lo sepan y lo ejerzan sobre todos nosotros”. La frase rápidamente suscita aplausos en la sala. Al menos se tienen los unos a los otros para apoyarse.

Escribir en la pública

Los guionistas de Águila Roja y Ministerio del tiempo fueron los representantes de las series de Televisión Española en el encuentro de guionistas con la prensa organizado por el sindicato ALMA. Todos alaban el trabajo de la cadena, que recibe al menos 200 proyectos al año, pero están de acuerdo en que hace falta más inversión para hacer producciones mejores. “Ellos están abiertos a cosas nuevas, pero las circunstancias se lo impiden”, asegura Pilar Nadal, una de las autoras de las aventuras de Águila Roja.

“Yo creo que alguien metió la pata muchísimo quitando la publicidad de Televisión Española”. Es la opinión de Javier Olivares, que logró venderles la serie Ministerio del tiempo, ahora en proceso de rodaje, después de trabajar en la cadena con Isabel y Víctor Ros, ficción que TVE todavía tiene pendiente de emisión pero que ya se ha visto en Movistar TV. “La televisión pública tiene que ser digna de competir, y la verdad es que nosotros hacemos milagros para el dinero que tenemos”, añade Olivares.

CON INFO DE elpais.com

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