18 nov. 2014

Los problemas más comunes del guionista primerizo

Escrita por: Rafa Martí­n 

De la combinación entre la web de estadísticas FiveThirtyEight y de la página oficial de The Black List, que selecciona a través de lectores profesionales y guionistas los mejores guiones no producidos del año, nos encontramos con este artículo que nos describe los, y aquí cito textualmente, “problemas más comunes de un guión amateur”. De estos, los principales son la falta de desarrollo en la trama y los personajes; problemas inducidos por un conflicto de escala ya que, por norma y en su afán de buscar prominencia, viabilidad o simplemente fervor personal por escribir, el guionista amateur tiende a dos extremos: o la épica espacial de 200 millones de dólares o el drama intimista de bajo presupuesto “donde nunca sucede nada”, según las conclusiones del estudio.

Ojo, que no es un problema ni mucho menos grave. Es más bien una conclusion absolutamente natural derivada de las ambiciones del escritor novato. “Todo el mundo, todos, hemos comenzado escribiendo un guión íntimo, porque es la clase de cosa que hemos escrito por necesidad, para expurgarla de nuestro sistema”, apunta la coordinadora de The Blacklist, Kate Hagen. “O bien nos vamos al polo opuesto: escribimos una película de ciencia ficción de gran presupuesto, y planeamos un universo y una mitología enteros”. El fallo que suele derivar de ello es el resumido al final de este tuit por el guionista Zack Stentz (X-Men, Thor).

“O tu mundo es complejo, o tu trama es compleja. Escoge uno”.
        
Los porcentajes son los siguientes. Y después, una puntualización personal.
Me gustaría destacar que esto no es una ciencia exacta. Como véis, son baremos sujetos a cierto grado de discusión. Surge un problema de este estudio: si The Blacklist es el lugar con el que sueñan los aspirantes a triunfar en Hollywood, apostar por escribir un guión que responda a todas las exigencias mencionadas podría acabar “normalizando” el producto — creo firmemente que un guión puede ser bueno aun siendo “poco cinematográfico” (he ahí el caso, opino, de The Man from Earth)–. Por ejemplo: Stentz procede a citar a Dune, de David Lynch, como ejemplo fallido del dilema que menciona, cosa con la que yo no coincido pero Dune es como mi Andreíta, por ella MATO. Sin embargo, también creo que se puede extraer cierta orientación de los mismos.

A continuación, el artículo repasa ciertas idiosincrasias de cada género particular:

- El thriller judicial apenas presenta agujeros de trama por la sencilla razón de que están escritos por profesionales del gremio, quienes por contra acaban excediéndose en el uso de su terminología.

- Tres de cada diez guiones de “película épica bélica” acaban siendo calificados como “derivativos”.

- Los guiones más “originales” que está recibiendo la gente de The Blacklist pertenecen a tres géneros: drama político, horror gótico y ciencia ficción psicológica.

- Los guiones considerados como “más viables” en términos comerciales son las películas familiares y, atención “el thriller con carga sexual gráfica”. Esta última se trata de una tendencia relativamente reciente inaugurada por la entrada en producción de 50 Sombras de Grey. No obstante, Hagen ha detectado que muchos de los guiones recibidos van demasiado lejos con el contenido sexual, especialmente orientado hacia “sadomasoquismo cutre; chicos, parad ya”, ha recomendado la coordinadora.

- Acierto casi seguro y recomendación personal de Hagen para abordar un guión: Dramas deportivos –y por extensión, basados en la vida real–. ¿Por qué? Porque al guionista le sirve para encuadrar el desarrollo de los personajes dentro de una narrativa establecida, lo que facilita enormemente su labor.

Aquí os dejamos el estudio completo.

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