14 nov. 2014

Carolina Aguirre: guionista de "Guapas" explica cómo se trabaja en el libreto de la tira

Por José Playo
Carolina Aguirre e
s frontal; blanco sobre negro. Lo sabe hasta Pilar Sordo tras el episodio en el programa de Mirtha Legrand, cuando Aguirre publicó en Twitter una dura crítica sobre la escritora chilena. Y con esa misma verborragia sin filtro, habla del fenómeno que hoy lleva su firma, la tira Guapas (por El Doce), una serie de televisión que ha suscitado críticas, loas y polémicas, aunque jamás indiferencia desde que se instaló en el primetime.

La chica que saltó a la fama como la mano que tecleaba detrás del blog Bestiaria (premiado en Alemania como el mejor blog de habla hispana del mundo en 2008), al poco tiempo redobló la apuesta y se embarcó en dos proyectos más: uno fue el blog La peleadora, el otro fue Ciega a citas. Este último se convirtió en novela primero y en serie de televisión después, lo que hizo que el nombre de Carolina comenzara a sonar en la cocina de varios proyectos televisivos.

En el caso de Guapas, un rumor empezó a correr en estos días: la serie que cuenta las peripecias diarias de cinco mujeres, según los trascendidos, llegaba a su fin.

Lo primero que la escritora hace es cortar los cables de color de la bomba que quiso pasar por primicia: “Guapas no termina ahora. Guapas termina en enero, yo no sé bien de dónde sacan las cosas que sacan los fans”, dice.

El trabajo de Aguirre en esta serie deja sin aliento, ya que no es lo mismo escribir para tele que escribir para un blog: el principal problema es el tiempo. La autora lo explica así: “La tira, por cómo se produce en Argentina, te obliga a escribir 50 páginas por día. Es como correr una maratón. Y se graba enseguida. Si te equivocaste, ya está, ya pasó. Es arrasador y al mismo tiempo excitante. Estoy orgullosa de muchos capítulos de Farsantes y de Guapas y siento que no tienen mucho que envidiarle a un unitario”.

Hace bien

Carolina Aguirre dejó de estar presente en proyectos online. De esa etapa lo único que extraña es dormir. La dedicación a la escritura para televisión no fue buscada, se trató más bien de un fenómeno de “cosa que lleva a la otra”. Y desde entonces, no para.

En un balance sobre el proyecto, Carolina confiesa que en la productora Pol-ka están todos muy contentos con el programa: “Ya estamos terminando la etapa de escritura y el objetivo fue hacer de un programa femenino algo actual, moderno, que tenga vitalidad y que se corra de todos los lugares comunes de la comedia ‘para mujeres’. Es decir, que no sea una comedia femenina vista a través de los ojos de un hombre en la que siempre hablan de tipos que no les dan bola, zapatos y sexo. Tratamos de llevar este tono de comedia americana a la tele local, con un ritmo muy veloz, casi de clip, con personajes atípicos, y si bien fue un esfuerzo enorme para nosotros los guionistas, que fragmentamos mucho, y para los actores, editores, directores, estamos todos muy felices con el resultado”, asegura la autora.

Guapas trabajó en algunos capítulos con situaciones de la vida real que estaban en boca de los noticieros, sucesos que fueron ficcionados y que generaron críticas de ciertos sectores, por caso, la madre de una de las protagonistas fallece en el accidente del descarrilamiento en la estación de Once. Carolina dice que la mala digestión de estos agregados a la trama responde a la falta de costumbre de contemplar este recurso en las producciones locales: “Normalmente en las novelas se tira gente por una escalera, aparecen mellizos malvados, tienen cáncer terminal, pierden la memoria –explica–. Pero nosotros contamos lo que pasa, lo que es real, lo que nos duele hoy. No porque necesitemos ni queramos ser un símbolo de la actualidad. Lo cuento porque es lo que sucede en mi vida diaria y no puedo evitarlo. Yo me hago la pregunta inversa ¿Cómo pueden otros contar otra cosa? Me parece rarísimo”.

“Per saltum”

Esta semana la historia introdujo un recurso de salto hacia el futuro con una placa que rezaba “Un año y medio después...”. La pregunta obligada es por qué: “Nos pareció divertido. A la gente le cuesta siempre en el primer capítulo del salto temporal, y se quejan mucho hasta que se acostumbran –comenta Aguirre–. Les cuestan los cambios, siempre. Lo ves cuando entra un personaje nuevo. ¿Viste que los niños quieren ver 40 veces la misma película y que les leas el mismo cuento o escuchar la misma canción? Bueno, es igual. Yo no soy muy de los saltos temporales ni de los trucos, pero es verdad que relanzan y renuevan”.

Por estos días, Carolina está escribiendo una miniserie con Leo Calderone, también en Pol-ka, en la que Julio Chávez será un asesino serial. Es un thriller policial bastante raro y ambicioso. “Tengo mucha ilusión con este proyecto y me encanta volver a trabajar con el mismo equipo con la posibilidad de pulir mucho más los libros porque, al ser miniserie, son poquitos”.

CON INFO DE vos.lavoz.com.ar

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