6 oct. 2014

Salvago, el guionista de los silencios de El Loco de la Colina

Cuando Manuel Vázquez Montalbán propuso a Jesús Quintero participar en su libro «Mis almuerzos con gente inquietante», el loco tocó a rebato y puso a sus guionistas de confianza a trabajar. Tenía tanto miedo a las entrevistas que preparó todas las respuestas posibles para quedar sublime. Pero el catalán no le respetaba el guión. «Manolo, por tu vida, es que te lo saltas todo. ¿Te has fijado en lo que te había preparado en el punto veintitrés: Lo más profundo es mi piel?». Quintero no debía de saber que la frase era de Paul Valéry. Seguro que Javier Salvago, sí.

El poeta Salvago (Paradas, 1950) cuenta estas y otras cosas en «El Purgatorio» (Renacimiento), la segunda entrega de sus memorias. Ha sido guionista de Jesús Quintero. Guionista y a veces negro. También inventor de títulos como «El perro verde» (donde El Lute fue documentalista). «He hecho trabajos de negro. Pero a mí ese trabajo no me incomoda ni me hace sufrir porque casi todo lo que he escrito para otros no me sirve para mí». Le pregunto si Quintero, cuyos silencios fueron al principio para buscar una pregunta («Se los encontró como Fleming la penicilina»), ha dicho alguna vez algo que se le haya ocurrido a él: «Sí, muchas cosas. Improvisa, no se sujeta férreamente al cuestionario sino que sigue el hilo de la charla, tiene ocurrencias a veces muy graciosas, tiene ideas… Cuando no posa, es bastante divertido y es un gran seductor, es muy brillante en las distancias cortas y en los primeros encuentros. A mí me gusta más cuando toca tierra y le sale el cateto sentimental, pero él se cree en la obligación de ser siempre poético y grandilocuente».

Jesús Quintero habló con Salvago al poco de salir el libro. «Me preguntó si su corazón sufriría si lo leía. Yo le dije que no. Ahora creo que está intentando hacer un nuevo programa de televisión y no me ha llamado. Sería el primer programa en treinta años en el que no estoy». Javier Salvago empezó con Jesús Quintero cuando había abandonado RNE y estaba en la Ser con «El loco de la colina». Luego llegarían «El perro verde» (TVE), «Qué sabe nadie» (Canal Sur), «Trece noches» (Canal Sur), «La boca del lobo» (Antena 3), «Cuerda de presos» (Antena 3), «El vagamundo» (Canal Sur), «Ratones Coloraos» (Canal Sur), «El loco de la colina» (TVE) y «La noche de Quintero» (TVE).
Con Encarna Sánchez

La directora de producción de «El loco de la colina», el programa de radio, era María Navarro. Por eso luego, cuando ella pasó a tener otras jefas, Salvago colaboraría con Encarna Sánchez. E incluso con Isabel Pantoja. Le hizo un pregón que no le pagó, como tampoco le pagó Julián Muñoz una declaración sobre el atentado de Atocha. Estuvo con Quintero en la casa sevillana de Isabel Pantoja cuando esta le dio la entrevista a los pocos meses de morir Paquirri. Y estuvo en la misma casa con Encarna Sánchez y María Navarro cuando la cantante decidió dejar de ser la viuda de España y hacer de otra para «Y ahora Encarna» en Antena 3. Tras la grabación, y en la sala de edición, María Navarro se acercó a Javier Salvago y le dijo: «No sé qué le pasa a Encarna. Parece que no le importa ni el programa ni nada. Está ausente, como si estuviera enamorada».

El poeta, cuyo libro es a ratos delirante, recuerda una tarde en la Cope.«Me encontré con un cuadro propio de “La casa de Bernarda Alba”, aunque en versión bufa». Las tertulianas de la «Mesa camilla». También son divertidísimas las conversaciones de Quintero y Antonio Gala en «Trece noches». «Señor Gala, ¿le queda algo por probar?». «Las lentejas». O la entrevista a Juan Guerra que dio lugar al artículo «Mienmano» de Antonio Burgos. Y Borges, en la radio, contó que no le había gustado el gazpacho. «Nos dejó un titular con vocación de pintada o pancarta: “Horchata sí; gazpacho, no”».

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