27 oct. 2014

Ópera prima del guionista de Rango (2011): sci-fi de bajo prespuesto pero alto resultado

Por @raquelmorgar
Ocho amigos se reúnen para cenar y ver el paso de un cometa. A medida que avanza la noche, se dan cuenta que sus teléfonos no funcionan, el ordenador no tiene conexión a internet y ocurre un apagón en todo el barrio. Pero una casa tiene todavía corriente. Cuando deciden ir a investigar, la cosa comienza a complicarse...

Con una cámara inquieta y natural, el guionista de Rango (2011) James Ward Byrkit, encara suopera prima en la dirección con un sci-fi de bajo presupuesto (17.000 dólares), con el que ha logrado el Premio al Mejor Guion en Sitges y Mejor Película en el festival FANT de Bilbao. Y lo mejor de todo, Byrkit demuestra con su trabajo que para hacer una buena película de ciencia ficción no es necesario tener un presupuesto de escándalo, sino una buena idea, un guion de lujo capaz de ser desarrollado con valentía y buena mano.

El largometraje cuenta solamente con ocho intérpretes y muy pocos exteriores, siendo el escenario central del film el salón de la casa en el que se celebra la cena. Emily Baldoni, la protagonista de la cinta, es una de las caras más conocidas del cartel, junto con Maury Sterling (Homeland) y Nicholas Brendon (Buffy cazavampiros).

Pero, ¿dónde está la gracia del film? En su alucinante y bien desarrollada premisa, que tiene como punto de partida el curioso experimento que en 1935 desarrolló el físico austríaco Erwin Schrödinger, para demostrar ciertas consecuencias de la mecánica cuántica. El conocido como experimento mental del gato de Schrödinger, plantea un supuesto en el cual dentro de una caja cerrada y opaca hay un gato, una botella de veneno y un dispositivo que tiene el 50% de posibilidades de activarse liberando el veneno y matando al animal. La interpretación de la mecánica cuántica de la Escuela de Copenhague, a la que pertenecía Schrödinger, nos dice que ambas realidades, si no abrimos la caja, se superponen. Es decir, el gato que hace las veces de electrón en el experimento, está vivo y muerto a la vez, al igual que el electrón podría estar en dos estados a la vez hasta que se abriese la caja/midiese el estado en el que se encuentra el electrón, y aquí radica la paradoja.

Años después, Hught Everett formuló otra interpretación, en la que el gato estaba vivo y muerto a la vez, pero en "distintos universos". Ambos "mundos" son reales, pero incapaces de interactuar entre sí debido a la decoherencia cuántica. Pero... ¿y si estamos ante una coherencia cuántica?Las probabilidades se elevan a potencias nucleares y nuestra cabeza comienza a dar vueltas como la peonza de Origen (2010). ¡Bien por Byrkit! Qué bueno cuando vas al cine y te hacen pensar...
No es la primera vez que las teorías de la física cuántica y sus explicaciones consiguen dejarme pegada al asiento de un cine. En 2004 el Principio de Incertidumbre de Heisenberg y la mecánica cuántica entraron en mi vida como un elefante en una cacharrería a través delpseudodocumental dirigido por William Arntz, Betsy Chasse y Mark Vicente ¿¡Y tú qué (s)abes!?, la historia de una fotógrafa sorda mezclada con entrevistas a filósofos físicos, escritores y neurocientíficos. La cinta, tachada como "misticismo cuántico" y altamente criticada por la comunidad científica, dejó de piedra a los profanos y con un cabreo palpable a los entendidos. Para mí, fue un nuevo foco de interés que series documentales como Secretos del Universo, Descubriendo el mañana o El Universo de Stephen Hawking ha seguido alimentando.

Así que ya sabe, si este fin de semana te apetece un sci-fi de guion que te descoloque, haga pensar y acabe encajando sin aparentes fisuras, la opera prima de Byrkit es tu película. Sin efectos especiales, sin artificios de cámara, solo un buen guion, ocho actores y una genial paradoja.
CON INFO DE www.expansion.com

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