17 oct. 2014

Novelización de guiones

Con motivo del taller ‘De la pantalla al libro: novelización de series’ del próximo sábado 18 de octubre en el Festival de Series, en el que participarán:Virginia Yagüe (novela ´El Marqués´, precuela de ‘La señora’), Javier Olivares (novela de ‘Isabel’), Nacho Faerna (novela de ‘Prim: el asesinato de la calla del Turco’) y Belén Bermejo (editora de Espasa), hemos rescatado este artículo de Carlos García Miranda (organizador del taller) en Bloguionistas.

La novelización es la adaptación a formato de novela tradicional escrita de una historia desarrollada originalmente en otro medio: película, serie de televisión, serial radiofónico, videojuego… También es un trabajo que a veces hacemos los guionistas y que, por lo visto, tiene mala fama. Buscando sobre el tema por la red encontré esto:
Por lo general, estas novelizaciones son encargadas a negros profesionales con el suficiente oficio, pero sin el talento necesario como para hacer una novela u obra lo bastante interesante en el plano literario.

Bueno, pues no sé si soy un profesional con oficio y sin talento, pero he hecho bastantes novelizaciones. De El internado publicaron más de dieciséis libros basados en la serie, de los cuales escribí una buena parte. Además, hace unos meses trabajé escribiendo la novela basada en la primera temporada de Luna, el misterio de Calenda. El libro al final no verá la luz porque se ha complicado el tema por fechas (no porque yo lo hiciera mal, eh), pero el caso es que tanto ese como los de El internado los escribí encantado de la vida y lleno de orgullo. Pero por lo visto no debería sentirme así y no lo digo sólo por lo que pone en esa web.

No hace mucho me encontré con una profesora de la universidad en la que estudié y echamos un rato charlando de cómo nos va la vida. Le conté en lo que andaba metido y también lo de que escribí la novelización de Luna. Se alegró por mí, aunque también me dijo: “Te va bien porque se nota que tienes tragaderas y haces cualquier cosa. Como lo del libro de Luna”. Al escuchar eso sonreí ortopédicamente, claro. Luego lo hablé con más gente, muchos compañeros, y por lo que me dijeron empecé a pensar que lo de escribir novelizaciones pues igual no era algo tan molón como yo pensaba. La cosa se me confirmó del todo hace unas semanas cuando, en el Master de Guión de la Carlos III, impartí una clase sobre novelización de guiones. Los estudiantes me escucharon el rollo y hasta hicimos juntos una práctica en la que cambiamos a formato literario una secuencia. Al terminar me dijeron que les había gustado la experiencia, pero que eso de novelizar no lo veían de mucha utilidad. En concreto dijeron que ya era bastante duro escribir ideas de otro (para una serie de la tele, por ejemplo) como para encima hacer la novela… Total, que toda esta suma de opiniones definitivamente me ha llevado a pensar que lo de la novelización se considera sólo una fuente de ingresos mercernaria; escribir a toda leche para que luego encima ni pongan tu nombre en la portada (normalmente va en páginas interiores). Aunque también es verdad que para ser algo tan despreciable se lleva haciendo toda la vida, eh.

En concreto desde los años veinte, cuando las encargaban los estudios como una forma de que los espectadores pudieran revivir sus películas favoritas una vez abandonada la sala. Es cierto que ahora ya no se hacen muchas de películas, pero los libros basados en videojuegos o series de televisión han tomado el relevo en el mercado. Y no todas las hacen negros; hay grandes escritores detrás de muchas de ellas, algunos de los cuales se han dedicado casi en exclusiva a ese trabajo. Uno de los más conocidos es Alan Dean Foster, que se cascó todos los libros de Alien, Star Trek y La guerra de las galaxias. Abyss fue trasladada al papel por Orson Scott Card, el de El juego de Ender. Aunque la que verdaderamente se considera una obra literaria con todo lo que eso significa fue la que escribió Arthur C Clarke de 2001: una odisea en el espacio al mismo tiempo que Kubrick rodó la película.

Hay muchas otras que las hicieron escritores desconocidos, entre los que me incluyo, pero no creo que sea justo que nos traten de negros sin talento. A pesar de lo que muchos piensan, el trabajo de ingeniería inversa que es novelizar no resulta nada fácil. Primero porque para sacar de una película o un capítulo de televisión las páginas suficientes de un libro hay que ampliar la historia (a menos que quieras describir hasta el estampado de las cortinas que salen en el plano). Además, para escribir una novela, esté basada en lo que sea, hay que desarrollar el discurso indirecto y ese no es nada fácil de manejar cuando estás acostumbrado a escribir en imágenes. Para mí una novelización, si está bien hecha, es una oportunidad de desarrollar la voz de los personajes y un espacio en el que explicar cosas que en la pantalla quizás no tuvieron su hueco; no se puede olvidar que el presupuesto en una novela es ilimitado. Además, desde mi experiencia, recomiendo fervientemente novelizar si eres guionista (y te gusta, claro) porque se aprende muchísimo.

Siempre digo que El internado me lo hice dos veces: la serie de televisión y los libros. Por aquel entonces casi acababa de empezar a currar como guionista y de pronto me encontré metido en el marrón (porque yo así lo quise, eh) de tener poco más de un mes y medio para escribir cada libro; eran pequeños, de sesenta páginas, pero se sudaba la gota gorda con ellos. Al mismo tiempo trabajaba con mis compañeros en los guiones de la serie y descubrí que cuantos más libros hacía, mejor me quedaban las secuencias. Y es que para escribir una novelización tienes que desestructurar antes el guión, comprender cómo se hizo porque sólo así eres capaz de traducirlo al lenguaje literario; al final terminas por aprender a hacer las cosas en las dos direcciones. También me sirvió para que en otro mundo profesional, el de los libros, me conocieran. Aquellas novelas de El internado las publicó la editorial Planeta y después de la experiencia me dieron la oportunidad de escribir una que no estuviera basada en ninguna serie (ENLAZADOS). Esta vez con mi nombre en la portada.

1 comentario:

  1. Mas allá de si es o no un trabajo de negros (rojos o amarillos), creo que es una labor nada fácil y que amerita conocimiento y talento!! Si hay que parir para elaborar un buen episodio del programa de TV, o una buena escena del guion, como será crear 70 o 80 o 100 paginas de una novela. Felicitaciones al amigo Carlos García Miranda por el articulo y particularmente por su "nueva hija" Enlazados!!

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