27 oct. 2014

Guionistas frente al episodio piloto

Que la ficción española ha dado un salto de calidad enorme en la última década no es ningún secreto. Las series de nuestro país son cada vez más potentes, más innovadoras y lo más necesario, más distintas entre sí y con mayor sello de autor. Y precisamente algunos de sus autores estuvieron ayer en el taller del Festival Canal+ de Series que organizó el sindicato de guionistasAlma. ¿El tema de la charla? El episodio piloto.

El capítulo con el que arranca una serie es decisivo, ya que del interés que despierten en el espectador la premisa y los personajes dependerá que se quede o no pegado a la pantalla cada semana. Virgina Yagüe, creadora de La Señora y La República, explica por qué considera Californication como un referente de buen piloto: “Creo que tiene una presentación maravillosa, marca el ritmo que va a tener la serie y traslada el conflicto matriz de toda la temporada, que además consigue cumplir al final de la primera temporada. Esto es un reto de los pilotos”.

Para Miguel Sáez Carral (Sin tetas no hay paraíso, Homicidios) lo más complicado de escribir un episodio piloto es decidir qué mostrar: “La duda fundamental que siempre tengo es qué meto y qué no meto. Si metes mucha información en el piloto se pueden quedar cortos los siguientes capítulos, pero si metes poca puede no ser interesante”.

Precisamente Carral habló de su experiencia en la fallida serie Homicidios: “Me equivoqué en muchas cosas. El piloto tiraba de una trama que no se lo merecía, era una serie demasiado fría para el público español y costaba seguirla, había que estar muy pendiente de todos los giros”. No fue el único que se atrevió a hablar de sus errores, Ramón Campos (productor ejecutivo de Bambú Producciones: Gran Hotel, Velvet, etc.) achacó el fracaso de Guante Blanco a haber querido abarcar a todos los públicos, mientras que el problema de Imperium fue estirar el éxito de Hispania haciendo una serie muy masculina cuando las mujeres son las que, argumenta, deciden en el mando de la televisión.

Otro de los problemas frecuentes a los que hacen frente los creadores españoles es la duración de los capítulos, que suele rondar los 70 minutos: “Se trata de que tu episodio llegue hasta la Teletienda de los demás”, bromeaba Alberto Caballero (Aquí no hay quien viva, La que se avecina). Sin embargo, Ramón Campos recuerda los comentarios de sus colegas extranjeros: “Con 70 minutos te puedes explayar mucho más, en 45 tienes que decidir muy bien qué metes y cómo condensas todo”.

Se habló también de la importancia de la primera escena. Ramón Campos defiende los comienzos espectaculares, sello de su productora, pero Alberto Caballero cree que lo esencial es plantear lo más rápido posible lo que vas a ver y no da tanta relevancia a esa primera escena: “En Aquí no hay quien viva nos funcionó una pareja llegando al edificio y en La que se avecina nos funcionó una pareja llegando a un edificio, no falla”.

Eso sí, Caballero reconoció no haber vuelto a ver los pilotos de sus series porque afirma que pasaron varios capítulos hasta que encontraron la fórmula correcta. “No será porque no los repiten”, le dijo Ramón Campos. Más de 50 pases lleva ya el piloto de La que se avecina.

CON INFO DE cinemania.es

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